Por Alicia Barrios
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El Papa no vendrá a Argentina. (Archivo)

Dos razones fundamentales: el Papa no se va a ir de Roma justo en esos días. Jamás podría ausentarse del Vaticano. Segundo, por una cuestión de protocolo y seguridad no va a volver a la misma región, tras su visita a Chile y Perú, en menos de dos meses. Falso: que va a pasar por Mendoza a dar una misa en la gira por los países andinos. Es muy difícil mover a un Papa. No es que puede decir ya que estamos por ahí doy una vuelta para saludar. Seis meses antes de su partida hacia cualquier lugar del mundo, la logística trabaja intensamente. Todo está consensuado.

Por ejemplo, en Chile no hay papamóvil y, en préstamo, dos de los tres que usará los facilita Estados Unidos. Esto significa que no se pusieron de acuerdo con las fábricas o que no hay presupuesto. Cada detalle está calculado. Medido.

Gregory Burke, Greg, jefe de prensa de la Sala Stampa, respondió al colega Hernán Reyes, corresponsal en Roma de la agencia Télam, la pregunta que le había formulado, hace un par de días, acerca de una posible visita papal a la Argentina. Le dijo que no estaba previsto. A mí llegaron a decirme que monseñor Paul Richard Gallagher, quien viene el 3 de noviembre, tenía la misión de organizar la visita de Francisco.

Menos mal que todo lo chequeo obsesivamente. Imagínense que hubiera publicado semejante disparate... Gallagher vendrá en el marco de una gira que comprende otros países de América a los que fue convocado.

En el caso puntual nuestro, lo invitó la ex canciller Susana Malcorra cuando Mauricio Macri visitó al Papa. Tampoco es cierto que esta decisión tiene que ver con razones políticas. Fue invitado por la ex presidenta Cristina Kirchner en cada oportunidad que lo vio y por Macri.

Es una cuestión de agenda. El 25 de noviembre y hasta el 2 de diciembre estará en Bangladesh. Luego, en enero, Chile y Perú. En agosto, Irlanda, no porque le guste más, sino porque se celebran las jornadas de la familia. Su lugar en el mundo es Buenos Aires.

Cuando el cardenal Jorge Bergoglio, en ese instante visceral, solitario, de Padrenuestro y Ave María, aceptó ser el Papa Francisco, tomo la decisión de seguir el camino de Dios. Sólo él sabe cuánto significó el desprendimiento de su amada Argentina. Aquí estuvo 76 años. No es que no quiere venir. Hoy Jorge Mario Bergoglio está cumpliendo con un mandato divino: ser Papa. Que Dios lo abunde en bendiciones.