Todo joven recordará aquellos meses donde reinó el baile coreográfico de "montar un caballo". Quien no lo sabía, quedaba afuera. Se trataba de cruzar los brazos por delante hasta levantar el derecho e imitar el movimiento de un lazo. El Gangnam Style hizo su magia y era casi un protocolo. Sonaba la canción y quien la escuche no podía dejar de hacer el baile ¿A qué se le atribuye aquel éxito de 2012? ¿Qué fue de la vida de PSY, su creador?

El 15 de julio de 2012 aparecía en Corea del Sur como un nuevo single de un artista pop local de cierto éxito. Era el anticipo de su sexto álbum. PSY (por psycho) se tenía toda la confianza: iba a entrar en los charts de su país, el tema se instalaría en las redes y así obtendría más público para sus shows. Su objetivo era este, y lo último que hubiera imaginado era que el mundo entero iba a bailar su canción, convirtiéndose en un hit mundial que le traería millones. 

El video explotó no precisamente por la calidad vocal de PSY, o su aspecto físico, o su prontuario como artista: era la forma en la cual bailaba. A alguien le parecieron divertidos los pasos del video, y gracias al poder de las redes sociales, que ya eran influyentes en aquellos tiempos, lo hizo circular y alcanzó la viralización. Influencers y otros usuarios populares comenzaron a bailarlo, y así el mundo se sumó a la movida. 

Una base de música electrónica, un rapeo en coreano y un estribillo que repite el título de la canción ¿Quien hubiera apostado a esa fórmula? En cuestión de horas el video ya tenía millones de reproducciones, y con los días solo se multiplicaban. Esto llevó a PSY hacia la cima de la cima: apariciones en todo el mundo, dúos con Madonna, participaciones televisivas con Britney Spears, publicidades, recitales multitudinarios. Todos querían imitar su coreografía.

¿Que fue de la vida de PSY?

Su nombre real es Park Jae-Sang, y nació a fines de 1977 en una familia acomodada, de esas de las que se burla en su canción (Gangnam es un barrio residencial de Seúl, uno de los más caros y exclusivos). Estudió música en Berklee e inició varias carreras universitarias que dejó truncas para dedicarse a la música pese al descontento de su familia.

En sus letras, PSY jugaba con la obscenidad, el escándalo y parodiaba la cultura de las clases altas.

Pero el éxito le pasó factura. Fue detenido algunas veces por su problemas con el alcohol y las drogas y, también, por el intento de esquivar los dos años obligatorios de servicio militar que existen en Corea del Sur“Si estoy contento, tomo; si estoy triste, tomo; si llueve, tomo; si hay sol, tomo. Solo estoy sobrio cuando tengo resaca”, le dijo al Sunday Times unos años atrás.

Al margen de sus adicciones, su matrimonio se deshizo y nunca disfrutó de su vida privada porque el éxito lo agobió. Todo fue porque sabía que "no iba a poder repetirlo". Sin embargo se puso esa presión encima y apostó a Gentlemen, la canción que siguió a su tema insignia, que el la define como un rotundo fracaso a pesar de que el video pasó los mil millones de reproducciones, una marca que solo cuarenta videos habían superado en toda la historia de YouTube.

En Corea se presenta ante grandes auditorios. Pero en el resto del mundo, él sabe que carece de repertorio conocido para atraer multitudes en vivo. Por ahora, solo se muestra en escenarios locales mientras disfruta del anonimato. “Sin anteojos de sol, no me reconoce nadie. Para pasar desapercibido sólo tengo que guardar los lentes en mi saco”, dijo.

Recorda el Gangnam Style