La década de 1960 significó el comienzo de la transformación en todo sentido en el mundo, pero con un eje principal en Estados Unidos, sin embargo, también fue un período en el cual esta nación se conmocionó con la cantidad de crímenes y asesinos seriales que dejaron una huella profunda.

Uno de esos personajes nefastos se llama Patrick Wayne Kearney, quien fue denominado en aquel entonces como "El asesino de la autopista", al matar a 21 hombres (aunque se habla de más víctimas) en el período entre 1962 y 1977, y ser uno de los peores matadores de la historia estadounidense.

Nacido a pocos días de iniciada la Segunda Guerra Mundial en 1939 en el estado de California, Kearney vivió en una familia común, pero con el paso de los años, su salud le trajo varios problemas en la niñez y fue blanco de bullying en el colegio, situación que cambió en la adolescencia al dejar de estudiar y obsesionarse con matar personas.

Lo cierto, es que Kearney creció con una idea vengativa y retraída, se casó y divorció rápidamente, se fue a vivir a Texas, pero luego volvió California, donde se desempeñó como ingeniero para Hugues Aircraft debido a los estudios que retomó en su mayoría de edad.

Patrick Kearney: inicio de crímenes

A todo esto, Kearney comenzó a frecuentar el ambiente gay y conoció artistas en San Diego y la ciudad mexicana de Tijuana, donde buscaba potenciales socios para presentar sus obras que también lo apasionaban.

Los datos policiales indican que su cadena de asesinatos tuvo lugar en 1962, cuando mató a tres hombres en distintos meses de aquel año, y la particularidad es que eran personas que caminaban por la autopista donde "hacían dedo" para ser llevados a diversas ciudades. Si bien las identidades no fueron reveladas por falta de documentación de los muertos, estos iban desde los 16 a 20 años y todos recibieron un disparo en la cabeza, abusados por el asesino, descuartizados y arrojados sus cuerpos en el desierto dentro de bolsas de basura.

David Hill y Patrick Kearney, amantes y cómplices (Archivo).

Por cinco años no se registró ningún tipo de crimen perpetrado por este sujeto, hasta que en 1967 Kearney conoció a David Hill, con quien comenzó un romance que lo llevó a diversos conflictos, provocados por celos y peleas entre ambos.

Furia y muerte

Esas discusiones entre los amantes no hacía más que enfurecer al criminal que salía por las noches en su auto Volkswagen Beetle o su camioneta, recogía jóvenes que "hacían dedo" en la autopista o en bares gay y los mataba con el mismo modus operandi (utilizaba una pistola Derringer .22) citado anteriormente.

Patrick Kearney, el "Asesino de la autopista" (Archivo).

Es así como con el paso del tiempo las muertes fueron en aumento, y bajo sus manos murieron, entre otros, John Demichik, James Barwick, Ronald Smith, Albert Rivera, Larry Walters, Kenneth Buchanan, Oliver Molitor, Larry Armendariz, Michael McGhee, John Woods, Larry Espy y Wilfrid Faherty, jóvenes que iban desde los 17 a 28 años y que varios de ellos pertenecían a la comunidad gay de Los Ángeles.

Otro punto que se supo con el tiempo fue que el asesino disfrutaba de tener el control sobre las víctimas, hasta se dice que golpeaba a las víctimas tras estar muertas como una especie de ejercicio catártico y con el cual desahogó su ira reprimida con los cadáveres.

El asesino y su pareja fueron buscados en el oeste de Estados Unidos (Archivo).

Ya en 1976, año en el que más crímenes cometió, Kearney agregó a su "lista negra" a niños de entre 5 y 13 años, a quienes secuestraba en la calle, mataba, descuartizaba y abandonaba sus cuerpos en el desierto, bosques o lugares a la intemperie.

Patrick Kearney: último crimen

En marzo de 1977 se produjo el último acto criminal de Patrick Kearney, cuando John Otis (17) fue a la casa del matador para encontrarse con Dave (David Hill), quien no estaba presente en ese momento, pero sí el asesino que le abrió la puerta al joven y lo invitó a pasar a su casa.

Uno de los libros que se escribió sobre el asesino.

Tras mirar televisión por unos minutos, Kearney le disparó en la cabeza al adolescente, lo descuartizó, guardó los restos en una bolsa de basura y arrojó sus restos en el desierto.

A todo esto, las pistas recibidas por la policía, entre las cuales figuraba que una de las víctimas había sido visto con la pareja gay, hizo que los agentes del orden fueron de inmediato a su vivienda, sin embargo, ambos escaparon hacia la pequeña localidad de El Paso, aunque no por mucho tiempo, ya que conscientes de lo que había pasado, volvieron a California donde se entregaron en la comisaría de Riverside.

Los medios locales cubrieron la cadena de muertes (Archivo).

En ese momento, Kearney confesó todos los asesinatos llevados a cabo y desligó de todo a su pareja, quien fue liberado. Además, el criminal ayudó con la búsqueda de los 28 cadáveres declarados por él, pero que solo se encontraron 21 de ellos.

Condena y prisión

Ya en el juicio afrontado, el también llamado "Asesino de la bolsa de basura" se declaró culpable de todos los hechos, evitando de esta manera la pena de muerte pero no la sentencia a cadena perpetua en diciembre de 1977. En tanto, la policía estadounidense tuvo fuertes sospechas de que Kearney mató a otros siete jóvenes, aunque carecieron de pruebas para acreditar los hechos.

Patrick Kearney sigue detenido en una prisión de California (Archivo).

Lo cierto, es que desde ese entonces, Kearney (82 años) sigue encarcelado en la prisión estatal de Mule Creek, en el estado de California, y parece no estar arrepentido de las muertes que causó.

POR G.A.