Historias del crimen: ¿Quién fue Randall Woodfield, el atemorizante "Asesino I-5"?
Los historiadores de los Estados Unidos señalaron a este criminal como "uno de los más despreciables" y, por tal motivo, se le negaron todas las posibilidades de libertad condicional que se le presentaron hasta el momento.
Es bien conocida la historia de deportistas que estuvieron en el pedestal de la gloria o cercano a ella, pero que también en su historial de victorias, tienen manchas negras que lo incriminan en situaciones policiales. Uno de ellos fue Randall Woodfield, quien pertenecía a un equipo de fútbol americano, pero sus ilícitos y muertes, lo llevaron a la cárcel donde aún permanece.
Randall nació en diciembre de 1950 en el estado de Oregón, y su infancia la pasó en una familia tradicional y más adelante con aptitudes para el deporte, es por eso, que fue un destacado jugador de fútbol americano en el Newport High School y más tarde, en la Universidad estatal de Portland.
Randall Woodfield: dura adolescenciaA pesar de ser un buen deportista, Randall tuvo problemas en su adolescencia, ya que tuvo comportamientos sexuales antisociales, como por ejemplo un continuo exhibicionismo. A eso hay que agregarle hechos como vandalismo, acoso sexual y pequeños hurtos que "manchaba" el currículum del joven.
En 1974, Woodfield fue elegido en el draft de la NFL para jugar en el equipo de Green Bay Packers, donde por un tiempo alternó buenas jornadas hasta que su personalidad le jugó una mala pasada. Es que los robos y el exhibicionismo continuó y los dirigentes se cansaron de él y lo echaron del equipo.
Sin embargo, los Manitowoc Chiefs se hicieron de sus servicios, pero al tiempo tomaron la misma decisión que el otro equipo y lo despidieron, aunque sin alegar razones. Lo cierto, es que sin un conjunto donde jugar, Randall quedó a la deriva y volvió a Portland, aunque todo empeoró.
En 1975, Randall atacó a varias mujeres para exigirle sexo, pero la policía no podía atraparlo debido a su rapidez y pocos datos que aportaban las víctimas, atacadas en horas de la noche. Sin embargo, un eficiente operativo hizo que sea atrapado, acepte los cargos y culpe a los esteroides de sus actos sexuales. Se declaró culpable de los mismos, fue condenado a 10 años de prisión, pero en 1979 fue liberado bajo libertad condicional.
A partir de ese momento, el peor perfil de Randall apareció en escena, ya que robaba estaciones de servicio, casas y heladerías, además de abusar de algunas mujeres y luego asesinarlas, es por eso que con el tiempo, la prensa lo llamó "El asesino I-5" por las muertes ocurridas en la autopista interestatal 5.
La primera víctima fue Cherie Ayers, quien fue hallada violada y asesinada en octubre de 1980, más tarde, se encontraron los cadáveres de Darcey Fix y Doug Altic, muertos a tiros con una pistola calibre 32. Lo particular de la investigación es que Randall conocía a todas las mujeres muertas, con lo cual se cree que esto ganaba en confianza para luego violarlas y matarlas.
Sin embargo, los robos en la autopista a diversos comercios también continuaban y en cada asalto, el asesino iba dejando pistas y huellas por doquier, y a pesar de que usara barba postiza o peluca, su círculo se iba cerrando cada vez más. A comienzos de 1981, el criminal siguió horrorizando la región de Oregón, y en su lista a Shari Hull y Beth Wilmot, a quienes abusó y mató a la primera de ellas.
En febrero de ese año, Donna Eckard y su hija de 14 años fueron encontradas muertas en su vivienda de Mountain Gate con disparos en la cabeza para ambas y la violación de la menor. En tanto, la última víctima registrada (se hablan de al menos 18 homicidios) fue Julie Reitz, quien era una exnovia de Randall y fue asesinada a tiros en su casa de Oregón.
El arduo trabajo policial, con denuncias de robos sobre la autopista y presuntos identikits del asesino, hicieron que Randall Woodfield fuera detenido, interrogado y que varias víctimas que sobrevivieron a sus ataques lo identifiquen como tal.
Tras el juicio, los tribunales de Salem condenaron a Woodfield por los cargos de asesinato, intentos de asesinato y sodomía a la cadena perpetua por 90 años, más otros 35 años por hechos ocurridos en otro estado. Hoy en la actualidad, Randall Woodfield se encuentra encarcelado en la penitenciaría del Estado de Oregón en Salem.
Lo cierto, es que se han escrito varios libros sobre este sujeto, en el comienzo del siglo se le confirmaron al menos dos asesinatos más por muestras de ADN, y otros hechos más todavía se encuentran en duda sobre su participación asesina.
POR G.A.

