Los rescatistas mexicanos en conjunto con la brigada japonesa lograron rescatar a un perro schnauzer, de seis años, que permaneció bajo los escombros por cinco días en la delegación de Tlalpan, Ciudad de México.

Junior, fue detectado gracias a un sistema de monitoreo que detecta puntos de calor. Previo a su rescate, fue alimentado con una manguera por un equipo de la cruz roja que trabajó a la par con los nipones. Salvar al can les demandó seis horas de trabajo.
 

 

 

Un caso parecido fue el del perico Lucas que fue rescatado de los bloques de cemento tras el terremoto de magnitud 7.1. El ave fue hallada con signos de pánico, luego de que los bomberos notaran un movimiento entre las vigas apiladas, según informaron los veterinarios.

En el camino por rescatar a Lucas, los rescatistas dieron con un sobreviviente y nueve fallecidos en el edificio de la colonia Lindavista en Ciudad de México. Luego de ser atendida, quedó al cuidado de una familia vecina, a la espera de que aparezcan sus dueños.