El jefe de la Policía de Austin, Brian Manley, informó que el principal sospechoso de los atentados con paquetes bomba en la capital de Texas (EEUU) se suicidó volándose por los aires cuando las autoridades intentaban detenerlo. Poco antes una reportera de la emisora local KVUE había informado que la policía federal, el FBI, había detenido a un sospechoso.
En la operación se escucharon disparos y una explosión, añadió. 

Manley dijo que con este hecho “culminan tres largas semanas en nuestra comunidad” y agregó que esa fuerza cree que el sospechoso es responsable de todos los principales atentados de Austin del último mes, aunque aún se desconocen sus motivaciones.

Poco después de conocida esta información, el presidente Donald Trump publicó un mensaje en su cuenta de Twitter en el que felicitó a las fuerzas policiales: "El sospechoso del bombardeo de Austin está muerto. Gran trabajo de las autoridades".

Las autoridades habían logrado identificar al sospechoso revisando la grabación de las cámaras de seguridad del centro de la empresa de distribución Federal Express -objetivo del atentado de ayer- y tras cruzar datos, fue localizado mediante su teléfono móvil en un hotel en el condado de Williamson.

Estaban esperando que llegaran refuerzos para arrestarlo cuando su vehículo comenzó a alejarse, -dijo Manley- por lo que comenzaron a seguirlo. El auto chocó contra una zanja al costado de la carretera, dijo el jefe de policía y cuando los miembros de la unidad de elite SWAT se acercaron, el sospechoso detonó un artefacto explosivo dentro del vehículo.
La explosión derribó a un oficial, mientras que un segundo oficial disparó su arma, dijo Manley, que informó que el sospechoso es un hombre blanco de 24 años.

Austin fue sacudida por una serie de paquetes bomba que explotaron en los últimos días en la ciudad sin motivo aparente ni objetivos concretos. Desde el 2 de marzo, han explotado cinco paquetes, que dejaron dos muertos y media docena de heridos.

Las primeras bombas de esta serie mataron a un trabajador de la construcción de 39 años y a un estudiante de 17 años, ambos negros y que eran amigos, e hirió gravemente a una mujer hispana de 75 años que al parecer había recibido el paquete postal por error, según medios locales.

La Casa Blanca había afirmado que no existían "aparentes nexos con el terrorismo" al comentar la serie de artefactos que desataron la paranoia y la tensión en Texas. 

Desde Washington, el presidente Donald Trump dijo el martes que la ola de explosiones era obra de un "sujeto muy enfermo, o quizás de varios" y agregó que la situación en Texas era "terrible", un día después de que la policía dijera que sospechaba que un "atacante serial" estaba detrás de los estallidos, que dejaron dos muertos y cinco heridos.