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Swift, el "arma nuclear económica" que inquieta a Vladimir Putin y que está más cerca de concretarse

Los países miembros de la Unión Europea están divididos sobre si aplicar esta decisión que afectaría a la economía rusa. Al parecer, un cambio de postura de una nación podría comenzar a destrabar la situación para asestarle un golpe a las finanzas de Moscú.

Mientras la Unión Europea (UE) aprobó congelar los activos del presidente de Rusia, Vladimir Putin, como represalia por la invasión militar a Ucrania, cuatro países miembros de la UE impidieron lo que pudo ser el golpe definitivo a la economía rusa al negarse a aplicar la exclusión de Moscú al sistema bancario Swift.

Alemania, Italia, Hungría y Chipre, que tienen vínculos económicos fuertes con Rusia al depender de su abastecimiento energético, pidieron a los aliados de la UE no incluir en las nuevas sanciones la desvinculación rusa de Swift, una red de pagos de alta seguridad que conecta a miles de instituciones financieras de todo el mundo.

Sacar a Rusia del sistema bancario Swift haría casi imposible que las instituciones financieras soviéticas envíen dinero dentro o fuera del país, lo que supondría un impacto fulminante para las empresas rusas y sus clientes en el extranjero, especialmente a los países compradores de las exportaciones de gas y petróleo.

De esta manera, los países miembros de la UE estaban divididos sobre si aplicar o no ese paso. Un alto diplomático europeo afirmó a la cadena de noticias CNN que era “probable” que los intereses económicos ganaran la discusión y que no se eliminara a Rusia de Swift.

Sin embargo, una llamada del presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, al presidente del consejo de ministros de Italia, Mario Draghi, fue esencial para comenzar a destrabar la situación para que esta herramienta clave pueda aplicarse en los próximos días.

En consecuencia, el líder italiano confirmó a Zelensky que finalmente su país apoyará la moción de excluir a Rusia del sistema Swift, que implicaría un golpe demoledor a la economía rusa.

Este es el comienzo de una nueva página en la historia de nuestros estados, Ucrania e Italia. Mario Draghi, en una conversación telefónica, apoyó la desconexión de Rusia de Swift, la prestación de asistencia de defensa. Ucrania debe formar parte de la Unión Europea”, escribió Zelensky en su cuenta de Twitter.

Con la aceptación de Italia, solo Alemania, Hungría y Chipre se opondrían a infligir el golpe financiero a Moscú. Bloquear a Rusia de este sistema se considera una "arma nuclear económica", pues el impacto podría ser devastador para las relaciones rusas con el resto del mundo y para el valor de su moneda, el rublo.

La medida de desconectar a Rusia de Swift haría que la economía de ese país se contrajera en un 5%, según los cálculos realizados por el exministro de finanzas ruso Alexei Kudrin en 2014. Aunque otros analistas consideran que la caída podría ser incluso mayor.

Ante la amenaza de esta catastrófica sanción económica, un grupo de legisladores rusos advirtieron que los envíos de gas y petróleo a Europa se detendrían de manera inmediata si la penalidad se llevara a cabo.

Las dudas de Alemania y Hungría

Desconectar a un país del Swift es también impedir que los propios bancos de otra nación hagan transacciones con las instituciones financieras del país castigado. Este dato es el que tienen en cuenta los estados económicamente más dependientes de Rusia, como Alemania y Hungría.

"Una suspensión de Swift tendría repercusiones masivas para las empresas alemanas en sus relaciones con Rusia, pero también para efectuar los pagos de entrega de energía", indicó Steffen Hebestreit, el portavoz del gobierno alemán.

"Siempre hay que tener cuidado de no dañarse a sí mismo más que a los demás. En este caso, las sanciones no tienen sentido", dijo Jürgen Trittin, diputado alemán del partido ecologista Los Verdes.

Por su parte, el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, se manifestó a favor de que las sanciones económicas "no se extiendan a la energía", garantizando "el suministro de gas a Hungría y a los demás estados miembros de la UE".

En promedio, el 40% de las importaciones de gas en Europa provienen de Rusia, aunque con diferencias importantes entre los diversos países: mientras representa un 55% del gas total de Alemania, en Francia la cifra desciende al 17%.

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