DESAFÍO

Elon Musk buscará hacer historia con el lanzamiento del megacohete Starship V3

El vuelo de prueba suborbital se reprogramó para el jueves en Texas con el objetivo de testear la nave que viajará a la Luna.

La empresa SpaceX se prepara para ejecutar el próximo jueves la duodécima misión de prueba de su programa espacial. El evento marcará el debut de la versión más avanzada de su megacohete de 123 metros de altura, diseñado bajo una arquitectura completamente renovada. 

El despegue se realizará desde la base de operaciones Starbase, ubicada en el sur de Texas, abriéndose una ventana de lanzamiento de 90 minutos a partir de las 17.30 hora de Argentina

La finalidad principal de este ensayo consiste en convalidar en condiciones de vuelo cada uno de los componentes del sistema para afianzar un modelo de reutilización rápida de cara a la misión Artemis IV de la NASA proyectada para 2028.

Potencia y reingeniería estructural

El sistema de lanzamiento, integrado por el propulsor Super Heavy y la nave Starship, presenta un incremento de 1,5 metros respecto a sus predecesores. 

La primera etapa del cohete ahora mide 72,3 metros de longitud y posee la capacidad de almacenar 250 toneladas adicionales de propelente, alcanzando un peso total de 3650 toneladas de metano y oxígeno líquido.

La innovación central de esta actualización radica en la incorporación de una planta motriz optimizada. 

Al respecto, los informes técnicos detallan que "los 33 motores Raptor 3 sustituirán a los 33 motores Raptor 2, dando lugar a un empuje de 280 toneladas cada uno. En la versión 2 eran solo 230 toneladas. El resultado será un empuje total del cohete de 9.240 toneladas"

La modificación estructural se complementa con una reducción del peso general y un esquema de separación en caliente rediseñado para optimizar la recuperación del vector.

Autonomía en órbita y transferencia de combustible

La etapa superior de la Starship también fue modificada para soportar las exigencias de la exploración interplanetaria profunda. 

El nuevo tanque de combustible expandido le confiere a la estructura la autonomía necesaria para permanecer operativa en órbita hasta un máximo de 48 horas sin requerir el despliegue de paneles solares, logrando elevar su capacidad de carga útil hasta las 100 toneladas.

Entre las actualizaciones de mayor relevancia estratégica destaca la inclusión de cuatro puertos de acoplamiento desarrollados de manera específica para la transferencia de propelente criogénico en entornos de gravedad cero. 

Esta tecnología resulta obligatoria dentro de los requerimientos de certificación impuestos por las autoridades de los Estados Unidos para misiones tripuladas de larga duración hacia la Luna y Marte

Las operaciones terrestres se completan con la renovación de la plataforma de lanzamiento en Texas, acondicionada para agilizar el repostaje y admitir una mayor frecuencia de vuelos.

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