¡Quinielas! El podio de la suerte: los protagonistas del 2025
QUINIELAS. Todas las estadísticas que dejó el año
En un año de sorteos y charla de mostrador, la estadística de la Quiniela 2025 dejó un mapa claro: hubo números con vocación de protagonistas y otros que parecieron borrarse del bolillero.
Entre la Ciudad, Provincia, Santa Fe, Montevideo, Córdoba, Entre Ríos y Mendoza, el repaso de los más y menos salidores confirma que la suerte también escribe rachas.
El gran dato transversal fue el 24, que se transformó en el número más “fiel” del año en varias plazas: fue el más salidor en Provincia (28 veces) y en Santa Fe (25).
Esa coincidencia alimenta la leyenda, pero conviene no confundir tendencia con ga- rantía: la Quiniela es azar puro y cada sorteo es independiente. Aun así, las rachas existen en los registros y sirven para mirar el año con lupa.
Los datos
En la Quiniela de la Ciudad, el liderazgo fue compartido: el 28 y el 41 encabezaron el ranking con 24 apariciones, mientras que el gran ausente fue el 54, que apenas se vio 7 veces.
En la Provincia de Buenos Aires, el fenómeno tuvo nombre propio: el 24 fue el más insistente con 28 salidas, y el 72 quedó como el más rezagado con 7. Santa Fe repitió la tendencia: el 24 volvió a mandar (25), mientras que el trío 16, 20 y 86 cerró la tabla con solo 7 presencias.
Del otro lado del Río de la Plata, Montevideo mostró un tablero más “corto” ya que juega menos cantidad de veces que las de- más: el 52 fue el más salidor (12), y el 84 el que menos apareció, con apenas 1. Córdoba tuvo un líder bien marcado: el 42 dominó con 26, y el 79 fue el más esqui- vo con 7.
En Entre Ríos, el techo fue doble (01 y 45, con 25), y el dato que da que hablar lo puso el 24: allí fue el menos salidor, con apenas 6. Mendoza cerró el po- dio de los “fijos” con el 90 como rey absoluto (29) y, en el fondo, el 27 y el 89, con 6 cada uno. La lectura fina deja perlas para el escolaso.
Si el 24 fue campeón en más de una plaza, también se dio el lujo de caer al subsuelo en Entre Ríos: la misma cifra que “paga” repetida en un distrito pue- de pasar todo el año sin aparecer en otro. Por eso el jugador mezcla estadística y olfato: algunos per- siguen al salidor hasta que “corte”, otros van contra la corriente buscando el rebote del atrasado.
Ninguna receta asegura premios, pero los extremos del 2025 sirven de termómetro de rachas. Y siempre con juego responsable: que sea diversión. Sin exceso.
Con el 2025 archivado, el juego ya mira al 2026: cambiarán las seanas, no la expectativa. La estadística no promete fortuna, pero sí una foto del calendario: qué números golpearon la puer- ta una y otra vez... y cuáles toda- vía deben una visita.

