Con Francisco, todos ganaron la calle
Opinión por Alicia Barrios.
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El matrimonio presidencial no es católico. Mauricio Macri es budista. La suya es una de las creencias más permisivas con el aborto. Juliana Awada es musulmana chiita. Su padre Ibrahim llegó a la Argentina desde Baalbek, Líbano. Inolvidable para la colectividad libanesa, por su generosidad, hombría de bien y solidaridad con los hijos de las mártires de la guerra en su país.
En la casona de Villa Ballester abría las puertas de par en par para recibirlos. "Hay personas como él que no deberían morir nunca", dicen quienes lo recuerdan compartiendo las veladas en el Club Libanés, haciendo rodar las cuentas de su "masbaha" (rosario musulmán de 33 o 99 cuentas).
Los ancestros de ambos explican por qué en la Nochebuena, para el cumpleaños de Jesús, en lugar de un pesebre, se muestran con Papá Noel. La mayoría de los argentinos son católicos. Si algo demostraron a los liberales es que primero son creyentes y después está su ideología.
Algo que no tuvo en cuenta Jaime Durán Barba cuando advirtió que el Santo Padre "no mueve más de diez votos". El marketinero ecuatoriano no contempló que las diócesis no son una unidad básica, ni tampoco un comité radical. Convocan miles de personas. Ahora están todos movilizados. Ganaron la calle. Se sumaron los evangélicos unidos bajo un mismo cielo.
Haber elegido a uno de los cuatro líderes más poderosos del mundo para confrontar trae consecuencias sin retorno. Jorge Bergoglio llegó adonde está sin un peso. Predicando la fe, la doctrina social de la Iglesia y liderando a los cardenales que lo votaron. Es la persona que más jóvenes convoca en el mundo. Es la envidia de los dirigentes políticos. Algo inédito en la historia: "Esta es la juventud del Papa", es la consigna que lo acompaña en sus oídos por todo el mundo.
No se trata de ser biblista para entender el fenómeno de la popularidad de Francisco. En la Catedral metropolitana, bajo la bendición de monseñor Carrara, el obispo de los pobres, cada uno desde su credo, rezó por la vida y el trabajo. Cantaban todos juntos: "Cristo Jesús en ti la Patria espera. Salva al pueblo argentino, Sagrado Corazón".

