Por Javier Carrodani
@JavierCarrodani

Una consigna que suele escucharse en manifestaciones bien antagónicas al actual gobierno nacional es la que reza "Macri, basura, vos sos la dictadura". Más allá de algunas argumentaciones de quienes vinculan al Presidente y a parte del elenco de funcionarios con el terrorismo de Estado de los años 70, debe tomársela como una formulación descabellada.

Se trata de un gobierno surgido de las urnas y las críticas a su gestión pueden expresarse públicamente, sin que ello implique algún peligro para la vida o la integridad física de los que así se pronuncien.

Sin embargo, un hecho que debe llamar la atención de Mauricio Macri y sus principales colaboradores es la difusión del informe de la reconocida ONG Amnistía Internacional sobre la situación de los derechos humanos en 2017, en el capítulo dedicado a Argentina.

Además de referirse a casos que generaron gran repercusión mediática, como las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel -en operativos de represión de protestas de pueblos originarios ocurridas en la Patagonia-, el reporte subraya el accionar de las fuerzas de seguridad en manifestaciones como las del 8 de marzo y las efectuadas contra la reforma previsional en diciembre.

Se apuntan cientos de detenciones presuntamente arbitrarias, otro tanto de heridas a manifestantes, y también de múltiples casos de maltrato de efectivos sobre civiles, tanto en la vía pública como en lugares de confinamiento. Que todo esto lo señalaran solamente sectores políticos marcadamente opositores al gobierno era una cosa, pero ahora que lo hizo una entidad del prestigio de Amnistía Internacional, el gobierno debería tomar este tema con una preocupación especial, sobre todo en el marco del discurso oficial acerca de reinsertar a la Argentina en el mundo y en los mercados.

Los potenciales inversores externos no sólo miran la cuestión de la seguridad jurídica y del ordenamiento económico de un país. El tema de los derechos humanos también tiene su influencia a la hora de tomar decisiones de ese tipo.

Un párrafo aparte para el caso de los mentados trolls, cuentas creadas en redes sociales con el propósito de hostigar, desacreditar, insultar y hasta difundir mentiras acerca de periodistas y demás personas que se atreven a informar sobre hechos que no dejan bien parado al gobierno u opinar en contra de este. También el informe de la ONG se ocupa de éste fenómeno que, además de condenable, resulta patético.