El camino de Nicolás y Teresa

Por Jorge Cicuttin

@JorgeCicu

La leyenda cuenta que en los cruces de caminos aparece el diablo. Allí ofrece al caminante cumplirle los deseos a cambio de su alma. Y a partir de allí, de aceptar o no el pacto, se abren distintos caminos. A lo largo de la vida atravesamos momentos en los que se nos aparecen distintos caminos al frente. Entonces decidimos cuál tomar. Esas decisiones nos definen.

Lo mismo ocurre con una sociedad, con un país. Pobreza e inseguridad son dos problemas a los que los argentinos nos enfrentamos diariamente. Y los dos van aumentando. A la hora de enfrentarlos, está el camino de la represión, de los palos, de las balas de goma, del “hay que matarlos a todos”, de la “mano dura”; el camino de la indiferencia, del “son pobres porque no quieren trabajar”, de la estigmatización, del rechazo al otro y de la absurda “meritocracia”.

Hay otro camino. El que tomó Nicolás García, el joyero al que un niño de nueve años intentó robar pistola en mano. Decidió sacarlo del local, a lo que el pibe respondió llorando. Nicolás -el chico fue entregado luego a la policía por su propia madre- dijo después del hecho: “Escuché algo de la historia del nene y es terrible. Seguro que bien no la está pasando para hacer una cosa así (...). La historia medio dura que contaron es triste. Quizá, si ahora lo ayudan, en tres años la noticia sea otra (...). Yo pienso que es un nene, y una pena dura o cagarle la vida de tan chiquito... Ya bastante está sufriendo (...). Si la madre no puede con él, tendrá que pedir ayuda. Falta el Estado ahí (à). Le corresponde un castigo, pero también hay que ponerse del lado del que no tiene para comer”.

Teresa es la abuela fotografiada recogiendo berenjenas en el suelo, esas que se salvaron de ser pisoteadas por los policías cuando desalojaron a los golpes un mercado callejero de pequeños productores. “Les compro a ellos porque cuando voy al supermercado no me alcanza la plata”, contó la abuela.

La agrupación de productores se puso en campaña para buscarla. Este jueves la encontraron y se comprometieron a darle de por vida frutas y verduras para que no pase hambre. En el cruce de caminos el diablo nos muestra uno. El de Nicolás y Teresa va por el lado opuesto.

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