Por Florencia Golender
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@flopa01
 

El sueño de la casa propia encuentra un enemigo claro y dinámico: el dólar. Si bien su tendencia alcista impacta de manera indirecta sobre la cuota de los préstamos hipotecarios ajustados por UVA ya otorgados, afecta directamente a aquellos que están en pleno trámite. Los que calificaron en noviembre para un crédito, cuando la divisa estadounidense (que rige los precios de las propiedades) costaba $17,80, necesitan, dos meses después, un 10% más de lo acordado.

El dólar marcó ayer su máximo histórico y alcanzó $19,66. Aquel que calificó en noviembre para un préstamo de 1.780.000 pesos (100.000 dólares) y viene esperando por el papelerío que tarda unos 60 días, quizá ya no califique en enero. Pues ahora necesita 1.966.000 pesos para alcanzar la misma propiedad.

Esa diferencia, por supuesto, no la contempla el banco y corre por cuenta del cliente, que tiene pocas opciones. Conseguir el 10% que le falta o acordar una extensión del plazo de pago (de 20 a 30 años, por ejemplo) para que, de esa manera, la cuota se mantenga apta para sus ingresos. El mayor problema es para los que calificaron con la cuota máxima posible; en ese caso, sólo les queda poner la diferencia.

"Es parte de las fluctuaciones de tener el tipo de cambio libre, no se puede estar compensando. ¿Qué pasa si compensás y a la semana siguiente cae (el dólar)?", planteó un funcionario del equipo económico ante la primera subida de la divisa este año.

El salto cambiario afecta también a los que ya pagan su cuota, porque los UVA se ajustan por inflación y si el dólar sube, más tarde que temprano se traslada a los precios. En definitiva, cuanto más alto salte el dólar, más se aplasta la ilusión de los créditos hipotecarios con cuotas accesibles.