"Los malos", la vieja estrategia de la nueva campaña

Opinión por Gabriel Calisto. 

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Juntos por el Cambio. Frente de Todos. Las dos principales fuerzas políticas eligieron nombres que marcan que hay unidad en pos de un objetivo: para el oficialismo sería "terminar con las mafias" en su esquema de construcción; para la oposición es mucho más claro: "ganarle a Macri". Pese a lo inclusivo de sus nombres, los analistas destacan que la polarización será el eje de la campaña.

Es decir, se eligen nombres de "todos", de "juntos", pero se estructura el discurso en base a la confrontación. El "ellos contra nosotros", "la grieta". En la historia de la política, la identidad propia -el nosotros- se construye tanto desde lo que se dice y hace como desde los enemigos que se eligen.

Para el oficialismo, primero fue combatir al kirchnerismo, luego tuvo que pelear con la "pesada herencia" y en la actualidad, acuerdo con el FMI mediante, eligen a distintas figuras del sindicalismo K para confrontar. Por un lado, atacan a referentes cercanos a la oposición; por el otro, suman respaldo de un sector del mentado "círculo rojo" empresarial, al que no tienen nada más que ofrecerle.

La estrategia es la misma que utilizó la provincia en 2018, cuando el conflicto con los docentes bonaerenses se extendió a lo largo de todo el año: para no atacar a los maestros, reconocidos socialmente, se apuntaba a Roberto Baradel, del Suteba, con mala imagen en los focus groups. Ahora Macri elige a Hugo Moyano y a Sergio Palazzo con el mismo objetivo.

No es fácil decir en plena campaña electoral que se busca dar de baja beneficios salariales y de convenios colectivos. Pero sí proponer una reforma laboral "que termine con los privilegios de Moyano, que no permiten generar trabajo". O como hizo el director ejecutivo de la Anses, Emilio Basavilbaso, quien en lugar de hablar de una reforma previsional adelantó que buscará "que nadie tenga jubilaciones especiales". Al hablar del tema se mencionarán los beneficios de los jueces, por caso, pero se omitirá que el régimen apunta a trabajos no salubres y otros especiales, como el de los docentes.

Si la propuesta no es buena, que el enemigo genere el consenso social. Para la nueva política, una vieja estrategia.

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