SE BAJÓ MACRI

Parece que no habrá "segundo tiempo"

El anuncio del ex presidente y líder del PRO de no competir en 2023 se debe a una lectura racional acerca de la alta probabilidad de sufrir un revés en las urnas que, sumado al de 2019 -cuando no logró ser reelecto-, le hubiera significado un fuerte golpe personal y también un pase de facturas dentro de Juntos por el Cambio.

Finalmente, el ex presidente Mauricio Macri tomó nota de que el panorama electoral no le era tan favorable como hubiese querido en el interior de Juntos por el Cambio (JxC) y mucho menos en la sociedad. Los tropiezos e inconsistencias del gobierno del Frente de Todos (FdT) no fueron suficientes para borrar de la memoria de los votantes su muy frustrante gestión presidencial entre 2015 y 2019, por buscar un calificativo benévolo, y eso se reflejaba en cada sondeo de las consultoras propias y ajenas: prácticamente en ningún escenario se lo daba ganador en 2023.

Lo que Macri insinuó con el libro "Primer tiempo", en el sentido de que se consideraba un legítimo aspirante a que el electorado le diera al menos un segundo mandato, quedó entonces descartado.

No sorprende, claro, que desde la coalición opositora, especialmente desde el PRO -el partido que fundó en 2005 y que lo catapultó a gobernar la ciudad de Buenos Aires y luego la Nación-, abundaran los elogios hacia lo que se interpreta como un gesto de grandeza y en favor de darles lugar a otros dirigentes para que avance un modelo de país.

Sin embargo, quienes conocen a Macri de toda la vida aseguran que tiene una alta autoestima, al punto de que jamás aceptaría ser segundo de otra persona en ningún proyecto. Su paso al costado parece más resultado de una lectura racional acerca de una derrota electoral altamente probable. Para su orgullo personal, un segundo revés electoral consecutivo -luego ya de haber sido el primer presidente que no pudo reelegir- quizás habría sido un golpe demasiado fuerte. Esto sin contar los inevitables pases de factura que le habrían pasado con semejante desenlace.

Desde otro punto de vista, el ex presidente puede seguir influyendo en la política argentina aun sin estar en el centro de la escena, y también tiene alguna perspectiva personal en la FIFA. Allí, además de presidir la fundación que promociona el fútbol como forma de mejorar las condiciones de vida en todo el mundo, tiene una estrechísima relación con el mandamás, Gianni Infantino, quien lo querría como sucesor. Es un cargo de una trascendencia internacional tal vez comparable al de un Papa, y quizás eso motive a Macri más aún que el sueño de volver al "sillón de Rivadavia".

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