Fenómenos psikinéticos: levitación y telekinesis
OBSERVABLES. Los fenómenos parapsicológicos y sus asombrosos mecanismos.
Por Prof. Antonio Las Heras (*)
alasheras@hotmail.com
Tanto la levitación, como todos los fenómenos psikinéticos son eventos parapsicológicos objetivos, dado que pueden ser observados por terceros, fotografiados y filmados. Afectan al medio ambiente. Se manifiestan fuera de quien los produce.
Por lo tanto, son susceptibles de ser analizados en el laboratorio, aún después de haber concluido el hecho, toda vez que sea filmado y los instrumentos de medición proporcionen datos al respecto. Sin embargo, antes de introducirnos en la explicación de los mecanismos que rigen estos fenómenos, habremos de detenernos en la definición de cada hecho en sí.
Levitación: posibilidad que tiene un individuo de elevarse y quedar más arriba del nivel del suelo, sin que nada visible al ojo desnudo lo esté sosteniendo. Puede ser usado como sinónimo la palabra etrobacia. Levitación es una expresión que proviene de la deformación de levantar, motivo por el cual hay quienes cometen el error de utilizarla como sinónimo de telekinesis.
Etrobacia es de raíces griegas. Etro procede del término aithér que significa aire puro, mientras que bacia es una deformación de baino que traducimos del griego en el sentido de caminar. De lo que se desprende que etrobacia implica hablar de algo que camina por el aire puro, o lo que es lo mismo se mueve por la atmósfera y aún desplazarse por el aire.
Que es, justamente, lo que más se aproxima el fenómeno que, vulgarmente, llamamos levitación.
Telekinesis: Aplícase a aquellos casos en que una persona mueve o desplaza uno o más objetos que se encuentran en reposo (quietos, detenidos, inmóviles) sin haber hecho uso de ninguna fuerza visible a ojo desnudo, ni de su cuerpo físico.
En todo fenómeno de telekinesis el objeto afectado parece moverse sin que cosa alguna o persona lo esté tocando. Héctor V. Morel y José Dalí Moral presentan en su Diccionario de Parapsicología (Editorial Kier, 1976) una definición valiosa. La trascribimos. “La acción de la mente sobre la materia, que permite el desplazamiento de ésta, sin contacto visible de fuerza”. La psikinesis, en tanto, es el fenómeno parapsicológico por el cual el dotado afecta a sistemas en movimiento. Es decir, interrumpe el normal recorrido de algún objeto.
Por el aire
Existen abundantes casos de etrobacia. Particularmente suceden en los templos y monasterios de las más diversas religiones.
En el pasado eran más comunes. Ocurre que aquella persona que se encuentra ocupada por los asuntos del espíritu, olvidando a la carne, al cabo de un tiempo comienza a producir -sin proponérselo- fenómenos parapsicológicos.
Así, unos son clarividentes, otros son telekinéticos y otros levitadores. Estos no son provocados a voluntad, sino que ocurren espontáneamente, mientras el sujeto se halla en meditación profunda. Conocemos, igualmente, unos poquísimos casos de personas que sin ser religiosos, ni monjas o practicar intensamente la meditación o el rezo, sin embargo, lograban, de cuando en cuando, levitar, inclusive en sitios con mucho público.
Es el caso de Collin Evans, quien fue fotografiado en el año 1938 cuando en una reunión preparada a tal efecto y frente a un centenar de personas se lo fotografió levitando a tres metros de altura sobre el nivel del suelo de la sala.
Métodos
“¿Cómo aceptar que es posible la levitación?”, decían los más radicalizados científicos en el siglo pasado. “¡Eso es imposible!”, terminaban manifestando enfáticamente los escépticos. Pero, finalmente, gracias a pacientes e investigaciones, se encontró la respuesta.
Todo el proceso de una etrobacia o de una telequinesis fue fotografiado y filmado una y otra vez. Diversos laboratorios de parapsicología -entre los que merece destacarse el del Instituto de Parapsicología, de Bonn, Alemania- se ocuparon minuciosamente de dejar grabados todos los pasos de estos fenómenos objetivos.
Así, mediante la fotografía infrarroja pudo encontrarse la prueba definitiva de que ni en la levitación, ni en la telekinesis y por ende tampoco en la psicokinesis, existe violación alguna de los principios sostenidos por la física clásica.
Porque, mediante instrumentos de registro y sistemas de balanza se comprobó lo siguiente: en todos los casos de etrobacia, el dotado emite un brazo invisible, que el ojo humano no está capacitado para ver; pero que se hace notorio al filmar el proceso con fotografía infrarroja.
En experiencias de telekinesis se demostró que el dotado mueve el objeto en cuestión debido a que la energía psíquica también se dirige hacia el objeto comportándose como un falso brazo o pseudópodo. Es, igualmente, invisible. Se desplaza intencionalmente, ya que su propósito es cumplir una tarea previamente establecida.
ENERGÍA PSÍQUICA ¿QUÉ ES LA ETROBACIA?
En todos los casos de etrobacia, el dotado emite un pseudópodo haciendo palanca sobre el suelo que permite a la persona elevarse sobre el aire.
No hay, entonces, quebrantamiento de ley física alguna, ya que ese brazo invisible actúa ejerciendo una fuerza superior permitiendo a ese cuerpo elevarse hasta varios metros sobre el nivel del suelo. El fenómeno de etrobacia se rige por las leyes de economía energética.
Ya que, según se ha comprobado, el pseudópodo habrá de adherirse a aquello que se encuentra en el lugar más conveniente para levantar el cuerpo del dotado con el menor esfuerzo. Este brazo invisible está constituido por energía psíquica la que, en caso de hacerse visible para el ojo humano, pasa a denominarse ectoplasma.
Esta energía es la que procede de los estratos más profundos del inconsciente y que rige a todos los fenómenos parapsicológicos.
(*) Doctor en Psicología Social, filósofo y escritor. Magister en Psicoanálisis. Pte. Asoc. Arg. Parapsicología y de la Asoc. Junguiana Argentina

