Mientras el pediatra del Hospital Garrahan sigue detenido al ser acusado de tenencia, producción y distribución de pornografía infantil, un amigo médico del investigado, Alejandro Pipino, dijo que “Se mandó una cagada pero no es un monstruo”.

“Estoy molido, necesito que algunas cosas de Ricardo se conozcan, lo considero como una obligación moral. Nadie de mi entorno quiere que yo hable, hay miedo, yo también lo tengo, pero no puedo dejar de pensar en mi amigo, tengo miedo de que haga cualquier cosa, de que se suicide, esa es mi obsesión. Quiero que de alguna manera le llegue mi mensaje y que sea fuerte, que aguante”, contó Pipino.

Cabe destacar, que Pipino viajó junto a su amigo en el Mundial de Rusia y lo describió como “el mejor pediatra de su camada y uno de los más importantes de la actualidad”.

“Siempre fue jodido en el laburo, no se permitía errar un diagnóstico. Lo conocí en situaciones límite, dejando la vida por salvar la de varios nenes. Por eso necesito que se sepa cómo trabajaba Ricardo, con qué seriedad y pasión, un tipo hiper-comprometido con sus pacientes”, analizó.

En noviembre pasado, hubo un allanamiento sobre la casa de Russo, y el pediatra lo llamó desesperado. Allí, su amigo recordó sus palabras: “No sabés lo que me pasó, me acusan de algo que nada que ver, preferiría haber asesinado”.

Pero le reconoció que en una de las PC que se llevaron tenía material comprometedor: “No me dejó en claro, pero me dijo que era un video pero que jamás de los jamases difundió, traficó ni facilitó ese material”.

“Pasó un fin de año de mierda, pero de a poco fue levantando el ánimo y estaba mucho mejor, supongo que porque no le había llegado ninguna notificación y porque tenía la venia de su abogado. Y siguió su vida, trabajando en el hospital, convencido de su verdad“, continuó.

“Él es culpable de algo, de tenencia de material, de pornografía infantil. Él es pediatra, atiende a chicos, es un pelotudo, pero no midió, no entendió que ese material podía comprometerlo. Yo lo conozco, yo soy un entrevistador serial, tengo 400 pacientes por mes. Si algo sé es semblantear a una persona y a Ricardo jamás lo agarré en algo mínimamente sospechoso”, dijo a Clarín.

Y concluyó: “Yo voy a ser el más severo con él. Si es culpable, que pague lo que tenga que pagar. Pero no lo matemos de entrada, paremos con el linchamiento mediático, dejemos que la Justicia investigue tranquila”.

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