Los restos calcinados de Eugenia Olivera, de 37 años, fueron hallados en el kilómetro 33 de la Ruta Provincial 46, que une los departamentos de Andalgalá y Belén, en la provincia de Catamarca. Allí también encontraron los elementos que resultaron claves para identificar a la mujer denunciada como desaparecida hace casi dos meses.

El brutal crimen fue descubierto cerca de las 16 este martes por efectivos policiales en esa zona conocida como Amanao. El cuerpo de la mujer estaba quemado en un pozo y en las inmediaciones encontraron un anillo y un arito que pertenecerían a la víctima y que posibilitaron confirmar su identidad, mientras los investigadores aguardaban los resultados de los estudios de ADN.

Eugenia Olivera (37) fue asesinada por su expareja Eliseo Guerrero (33).

La desaparición de Olivera fue denunciada en redes sociales por una amiga durante el pasado 16 de julio cuando intentó comunicarse con ella en reiteradas oportunidades y no lo consiguió. Según contó esa allegada, la mujer era madre de tres hijos y tenía una relación conflictiva con su expareja Eliseo Guerrero (33).

Al ser consultado por el paradero de la mujer, el hombre dijo a los investigadores que ella se había ido a Tucumán a visitar a familiar y los había abandonado. Luego, cambió su versión y aseguró que estaba internada con coronavirus en un hospital de la ciudad de Buenos Aires. En una tercera versión que dio a los investigadores, afirmó que él la había llevado a la localidad de Belén. Todas esas posibilidades fueron descartadas y Guerrero confesó el femicidio.

Olivera era oriunda de Tucumán, y tras conocer a Guerrero se mudó con él a Andalgalá, donde alquilaban una casa en el barrio La Florida. Trabajaba como secretaria en una clínica privada y estudiaba enfermería. 

La pareja tenía tres hijos de 8, 6 y 3 años y estaban juntos hace diez años cuando ella decidió divorciarse hace un año y medio. Desde entonces, "él no le pasaba dinero para los chicos y comenzó a hostigarla", detalló una amiga de la víctima a Ancasti.

Guerrero quedó detenido tras confesar el crimen.

Y sumó: "No volví a saber nada de ella. La llamaba y el celular me decía que estaba fuera de servicio. Cuando conocí la noticia se me vino el mundo encima y lo primero que pensé fue que él la mató porque ella me dijo que él la había amenazado con que la iba a matar".

Tras confesar el femicidio, Guerrero quedó formalmente detenido por orden de la fiscal Soledad Rodríguez, a cargo de la causa, que esperaba indagarlo en las próximas horas.