El "podólogo envenenador" se declaró inocente, pero confesó que manipulaba los sueros del marido
Según la acusación, el imputado quedó filmado en la sala de terapia intensiva cuando manipulaba los sueros de su cónyuge a lo largo de varios días.
Comenzó el juicio al “podólogo envenenador” que está acusado de asesinar a su esposo con suero alterado durante su internación en un sanatorio del barrio porteño de Recoleta, en 2020. En su indagatoria, Guillermo Germán Berjeli admitió que manipulaba los medicamentos que le ponían a su pareja por otros que contenían solución fisiológica y que habían sido “bendecidos por un cura”. Sin embargo, se declaró inocente ante los jueces: "No se me ocurriría matar a nadie, ni siquiera a un animal". Actualmente, se encuentra detenido en el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza.
De esta manera lo afirmó ante las preguntas que realizó el Ministerio Público Fiscal, representado en el debate por el fiscal general Juan Manuel Fernández Buzzi, en un proceso que se lleva adelante en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional (TOCC) Nº5 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Cabe recordar que Berjeli llegó a este juicio acusado del delito de homicidio cuádruplemente agravado por el vínculo, por haber sido cometido con alevosía, por el suministro de veneno y por codicia, que prevé como única pena la prisión perpetua.
Este caso conlleva la dificultad de probar el homicidio sin que se haya hecho una autopsia. Según la fiscalía, como cónyuge de la víctima, el imputado logró que el cuerpo sea cremado a las 48 horas del deceso. También lo habría logrado antes de que se iniciara la investigación penal con la denuncia formulada por la familia y el Sanatorio Anchorena, donde ocurrió el hecho.
Como bien detalló el Ministerio Público Fiscal, ante el tribunal, integrado por la jueza Cinthia Oberlander y sus colegas Adrián Pérez Lance y Juan Manuel Grangeat, el podólogo sostuvo: “No se me ocurriría matar a nadie, ni siquiera a un animal”. Del mismo modo, indicó que no alteró ninguna medicación y que siempre confió en los médicos y enfermeros del sanatorio.
La declaración del podólogo por el supuesto crimen del esposoEn tanto, al recordar la internación, expresó que nunca se imaginó que su pareja iba a morir: “La madre decidió la cremación y las dos horas de velorio. Yo no estaba de acuerdo”.
Ante la acusación de que había matado a Guzmán Jaque por cuestiones económicas y de herencia, el podólogo marcó que él siempre tuvo dinero y que ganaba bien. Pero también indicó que, si bien él cobró como viudo el seguro de vida, lo hizo porque la madre de la víctima no tenía cuenta en el país y aseguró que le transfirió ese dinero a la mujer.
Ante las preguntas del fiscal Fernández Buzzi sobre cuál era la sustancia que llevaba al centro médico, el imputado dijo que era “solución fisiológica para limpiar lentes de contacto” que había en su casa y que la había hecho bendecir “por un cura” en una ceremonia realizada en una parroquia de Villa Crespo.
“No sé si alguna vez me vieron sacando el suero, pero no era nada malo. Además, yo me ponía el líquido en las manos y le mojaba así las piernas, los pies, los brazos”, relató. En tanto, remarcó que su esposo tomaba estupefacientes y consumía bebidas alcohólicas en grandes cantidades. Allí aseguró que no había querido decirlo antes para “no hablar mal de un muerto”.
Cómo fue la muerte de la pareja del podólogoDe acuerdo a la acusación, el podólogo se casó con su pareja, el ciudadano chileno Roberto Alfonso Aquiles Guzmán Jaque, el 16 de septiembre de 2019 y ambos convivían en un inmueble de la calle Thames al 100 del barrio porteño de Villa Crespo. Allí también vivía la madre de la víctima.
El 16 de diciembre de ese mismo año, tres meses después del casamiento, Guzmán Jaque sufrió una descompensación que concluyó con una internación en el Sanatorio Anchorena. El cuadro era de deterioro del sensorio, insuficiencia renal, desorientación, trastorno en la marcha y alteración en el habla.
Si bien la víctima era portador del VIH, los médicos que lo trataron sostuvieron que se encontraba bajo control y que poseía una carga viral indetectable. Tras 27 días de internación en terapia intensiva, el hombre falleció el 12 de enero de 2020, en el mencionado centro médico privado.
Unos días antes, una enfermera se había percatado de que se habían cambiado los sueros que ella había colocado. Tras alertar a las autoridades, la jefa de la unidad de terapia intensiva solicitó los videos de la sala donde la víctima estaba internado, que fueron remitidos luego de la muerte de la víctima.
Las imágenes mostraban que el podólogo manipuló o intercambió trece veces durante diez días consecutivos los sueros de su esposo por bolsas que traía en una mochila.
“Los videos llegaron 15 o 20 días después de la muerte, los analicé igual porque no nos cerraba la situación y ahí fue cuando vi que los sueros los cambiaba el imputado”, rememoró la jefa de la unidad de terapia intensiva ante el tribunal.
La situación la llevó a realizar la denuncia, cuya investigación estuvo a cargo del titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°19, Diego Javier Slupski, y del titular de la Fiscalía N°44 del mismo fuero, el fiscal Pablo Recchini.
En tanto, la profesional de la salu explicó que los síntomas que tenía la víctima eran compatibles con una intoxicación por metanol o etilenglicol, dos alcoholes que se utilizan en solventes, anticongelantes o en cosméticos. En concreto, marcó que el etilenglicol es un líquido incoloro “con un gusto dulce, que se absorbe y se metaboliza muy fácil”.
Ante el tribunal, también declararon la enfermera que registró la maniobra, el jefe de enfermeros y las coordinadoras de la terapia intensiva. El juicio continuará el próximo 19 de marzo.
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