La vida de Marcelo Galarza tras ser acusado por Nahir del crimen de Fernando Pastorizzo
El estreno de la película de Nahir Galarza en Prime Video volvió a poner en el foco al padre de la joven condenada a prisión perpetua. ¿Cómo cambió su vida?
Mientras cumple su condena en la cárcel, el nombre de Nahir Galarza vuelve a resonar con fuerza en la opinión pública por el estreno de su película en Prime Video.
Es que el film gira en torno a la perspectiva de la joven encontrada culpable del crimen de Fernando Pastorizzo, que en enero de 2022 acusó a su padre, Marcelo Galarza, de ser el autor del asesinato. De esta manera, el hombre volvió a tomar protagonismo en el caso.
Tras el encarcelamiento de su hija, condenada a prisión perpetua, rompió toda clase de vínculo con Nahir y no por decisión propia, sino porque ella, según cuenta la película, decidió dejar de verlo.
Al parecer, el enojo inicial de la acusada fue porque él le prometió sacarla de la cárcel, pero no lo logró e incluso no luchó por erradicar su condena. Sin embargo, la relación entre ellos empeoró cuando Nahir decidió denunciarlo frente a su nueva abogada, Raquel Hermida Leyenda, como el verdadero asesino.
Desde ese momento, la vida de Marcelo Galarza cambió para siempre. Pese a que a finales del 2021 ya se había separado de su ex esposa, Yamina Kroh (madre de Nahir), se terminó de alejar por completo de su familia.
Según contó Rodolfo Palacios en una crónica sobre su vida, bajó 15 kilos y se refugió en soledad en un campo de Gualeguaychú. Eso sí, pese a su distancia con su mujer y su hija, nunca dejó de ver a su hijo, con quien hoy sigue teniendo una buena relación.
Si bien la Justicia dio lugar a la teoría de Nahir Galarza de que su padre fue el verdadero asesino, él mismo admitió que le hubiese encantado hacerse cargo del crimen.
"El abogado me lo prohibió porque dijo que iba a saltar que yo no había hecho nada", confesó en ese entonces y admitió también: "Soy inocente, pero no diré nada más por respeto a mi hija que es lo más importante". Al día de hoy, sigue sin dar notas, pero también sin acercarse a su familia, a excepción de su hijo porque siente que destruyeron todos sus vínculos.
"Me destruyeron. Me dejaron sin familia. Es durísimo esto", admitió ante un conocido suyo. No obstante, sigue con su cercanía a Paraná, donde en realidad todos le niegan el saludo, a excepción de unos pocos y su hijo, claro, quien se convirtió en su mayor apoyo. Eso sí, por el momento, su mayor refugio está en ese campo en Gualeguaychú, donde pasa noche y día con su proyecto agrícola de gallinas.
Sin embargo, pese a que en su campo parece haber encontrado la paz, siempre deseó ser reclutado por Ucrania para la guerra con Rusia. Aunque, por más de que eso le hubiese encantado, por ahora sigue en su ciudad natal, donde no se puede ver con su hija, porque ella no quiere y donde sigue, por más de que pasen los años, en el banquillo de los acusados.
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