Tras conocerse el sangriento asesinato de Marcela Coronel, todas las miradas recayeron en Gabriel Guevara, marido de la víctima y padre de la pequeña que apareció sola deambulando por Burzaco, situación que fue la punta del ovillo de un horrible crimen.

Sin embargo, 48 horas después de conocerse la muerte, y tras las primeras pericias oculares del lugar, toma fuerza una hipótesis económica. 

Fuentes judiciales hablan de un faltante de 15 mil dólares producto de una indemnización que habría cobrado la víctima. El desorden que había en el living, lugar donde la habrían ultimado para luego llevarla al galpón, estaría montado para tapar la escena. Esto último se estima porque la puerta no estaba forzada.

El marido

Más allá de este último móvil, el marido de Marcela es sospechoso. Si bien declaró como tal, y no como imputado, en su declaración contó su coartada: dijo estar trabajando en el momento del crimen, al tiempo que aseguró tener testigos.

"La Justicia tiene mi teléfono, mis redes. Todo lo que necesiten para investigarme y las veces que sea necesario que hable, lo haré. Ahora estoy acá para acompañar a mi familia. Yo estoy a disposición", agregó.

Sin embargo, el pantalón y una zapatilla de su propiedad manchadas con sangre, lo ponen en una situación crítica. La justicia también espera las pericias de la ropa encontrada en una zanja a pocas cuadras de la vivienda.

A su vez, el viudo dio su propia versión de los hechos. Contó que denunció a unos narcos por vender paco en el baño del refugio donde trabaja, y que "se enojaron porque les corté el circuito". "Vendían paco en el baño del centro y los saqué. Me pegaron y amenazaron con hacerme boleta", dijo.

También, contó que puede ser un "robo al boleo". "El remisero de enfrente dijo que la vio salir a las 8.30 a hacer unas compras. Estaban todas las compras sobre la mesa. Así que fue después de esa hora. No sé si alguien se metió antes y la esperó". contó.

Los celos

El testimonio de las compañeras de Coronel, también complican al marido. "Sus amigas no conocían a su hija porque él no quería. Cuando arreglaban para verse surgía algo y él no la dejaba. Claramente la situación era complicada", explicaron desde la puerta del Hospital italiano desde donde el martes emitieron un comunicado.

"Ella quería irse y una vez él amenazó con suicidarse, entonces se quedó", contó a los medios César, uno de los compañeros. "No sabemos que pasó pero sabemos que la situación era muy compleja" agregó.