Durante las 32 horas que el presidente, Alberto Fernández, y su comitiva pasaron en suelo alemán ocurrieron algunos intercambios con líderes mundiales que pueden catalogarse como históricos para el país. Los más importantes ocurrieron el lunes y se encadenaron con una habitual jornada de volatilidad financiera en suelo argentino que continuó el pasado lunes y que el gobierno espera se calme para fin de la semana. Grupo Crónica acompañó al jefe de Estado en su visita para participar de la Cumbre del G7 y pudo conocer algunas de sus conclusiones sobre las dos posturas en que se dividen esas grandes potencias sobre la guerra en Ucrania y sus consecuencias económicas. De la interna del Frente de Todos, ni un comentario.

En el castillo Elmau, cerca de Munich, fue la primera vez en la que un mandatario argentino brindó un discurso ante el Grupo de los Siete. "Acá fuimos invitados por ser Argentina y, en segundo lugar, por ejercer la presidencia pro-témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac)", razonó el Presidente con uno de los miembros de la comitiva en los pasillos del milenario lugar ubicado en el medio de los Alpes bávaros.

 

 

Ocurre que Fernández pudo sentarse cara a cara con cinco jefes de Estado que viajaron a la Cumbre (los de India, Alemania, Italia, Japón y Reino Unido), dar su visión sobre el panorama que genera la guerra ante todos los participantes durante la cena final y consolidar la postura argentina que viene presentando en sus presentaciones internacionales y contactos con jefes de Estado de diferentes partes del mundo. "Pudimos reclamarle al G7 que preste atención a la periferia", aseguró desde Alemania en conferencia de prensa. 

El mandatario nacional considera que la posibilidad de avanzar con los acuerdos que viene charlando en los últimos meses con Europa y con los norteamericanos es real. De eso habló con todos luego de insistir en las oportunidades que ofrece la Argentina como productor estable de alimentos y energía. Por eso ve como un gran avance que Olaf Scholz (Alemania), Justin Trudeau (Canadá), Emmanuel Macron (Francia), Sergio Mattarella (Italia), Joe Biden (Estados Unidos), Fumio Kishida (Japón) y Boris Johnson (Reino Unido) hayan "empezado a hablar del sur (incluyendo a Latinoamérica) y no solamente de África" cuando miran hacia este hemisferio.

Las dos posturas sobre Ucrania que dividen a los del G7

Por otro lado, las preocupaciones que se trae Fernández en el plano exterior tienen que ver con que los líderes con los que conversó allí no ven un final cercano para la guerra en Ucrania, extendiendo sus consecuencias por varios años más.

Mientras Estados Unidos y Gran Bretaña agradecen todos las menciones por la paz y manifiestan que las comparten, consideran que el único camino es armar más a los ucranianos para que puedan vencer a Rusia. En cambio, Francia, Alemania y España sostienen que hay que encontrar una salida en una mesa de negociación, sin humillar al país que gobierna Vladimir Putin, para evitar que el conflicto se expanda. Además, estos tres europeos piensan que tener de nuevo una guerra a mil quinientos kilómetros por primera vez en treinta años es un pasado al que no quieren volver. 

 

 

Durante la cena del último lunes por la noche, el encuentro de cierre del G7, Fernández habló más que nada con Macron y Scholz. El eje de la conversación fue la guerra y, de nuevo, todas las posibilidades que tiene la Argentina para convertirse en proveedor estable de la energía y las proteínas que hoy le faltan a los europeos porque provenían de Ucrania o de Rusia. Llenar ese espacio comercial vacante necesita de inversiones urgentes en infraestructura para el país. A esa conversación se sumó Antony John Blinken, actual secretario de Estado de los Estados Unidos.

A Fernández lo acompañaron en varias de las bilaterales el canciller, Santiago Cafiero, y el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. Otros cinco funcionarios viajaron a Alemania. Esta vez, a ninguno se lo escuchó hacer mención sobre la interna del Frente de Todos. 

Al británico Boris Johnson “lo descolocó”

Fue Boris Johnson el que pidió la bilateral con Fernández. Iba a durar 10 minutos y se entendió media hora. El inglés comenzó la histórica reunión destacando la potencialidad de la producción de trigo argentina pero se encontró con un freno: "Mientras no se solucione la soberanía de Malvinas no hay otros temas que hablar", le dijo el mandatario nacional y le destacó lo importante y lo presente que es para la sociedad que representa el asunto Malvinas. 

Cafiero estuvo allí y el lunes contó en declaraciones a Radio 10 que "el Presidente le planteó a Boris Jonhson la importancia de poner sobre la mesa el tema de la soberanía de Malvinas, nuestro territorio esta siendo usurpado. Si bien el primer ministro británico esgrimió el argumento de la autodeterminación como principio, el derecho internacional le da la razón a Argentina frente a lo que sucede en las islas", destacó el canciller y compartió que frente a esto Johnson "se quedó sin argumentos, descolocado" y "la reunión naufragó".

También estuvo Massa, quien escribió en Twitter al respecto: "Malvinas nos une a los argentinos y nos separa de Boris Johnson".

Todo ok para la Bilateral con Biden en Washington, cuándo será

Además de con Blinken, Fernández pudo dialogar en la cena del G7 con el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, quien se mostró agradecido por la forma en la que Argentina planteó durante la reciente Cumbre de las Américas su inconformidad con la política exterior estadounidense hacia Latinoamérica en los últimos años. El Presidente achacó en Los Ángeles la mayor parte de las culpas al expresidente republicano, Donald Trump, y pidió al demócrata Biden que tome medidas para modificar las consecuencias de esas políticas. 

 

 

Según pudo saber Crónica, Sullivan le dijo a Fernández también que ya está todo listo para la visita que hará el 25 de julio a Washington y que ya están ordenando la agenda para avanzar en cuestiones concretas que planteó la Argentina.

Monitoreo del mercado cambiario desde Olivos

En Alemania, el Presidente siguió con su teléfono celular la reacción de los mercados locales a la medida anunciada por el ministro de Economía, Martín Guzmán, de aplicar restricciones a algunas importaciones. Con la misma velocidad que pasaba de bilateral en bilateral en el Elmau, en la Argentina escalaba el dólar "blue" o ilegal. El mismo asunto monitoreó ayer de manera constante desde Olivos.

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