Por Roberto Di Sandro
El Decano
72 años en la Casa Rosada
rdisandro@cronica.com.ar

Hospitales móviles

La posibilidad de un incremento de los casos de coronavirus en el mes de mayo refuerza el propósito del gobierno de tomar más decisiones rápidas y efectivas.

El jefe de Estado en estos días, también aislado en la Quinta de Olivos, ha escuchado una serie de sugerencias. Una de ellas, según la versión, tiene mucho que ver con los hospitales móviles. Es decir, un servicio médico de campaña que recorra el país, llevando médicos y recursos tendientes a prestar servicio inmediato a aquellos sectores de la población que requieran el aporte inmediato de elementos específicos.

Alberto Fernández se instaló en Olivos, por ahora, para seguir todas las alternativas y frente a un gran trazado del territorio nacional está señalando (acompañado del ministro de Salud, Ginés González García) punto por punto áreas que deben ser visitadas. No se sabe cuántas son las entrevistas que se desarrollan, teniendo en cuenta que “todos los sectores sin excepción” -así se destacó contundentemente- se acercan al gobierno “para dar su opinión”. Justamente, hace pocos días (Crónica lo registró con exclusividad), dialogó largamente con el mandatario uno de los cardiólogos más reconocidos en el mundo: el doctor Domingo Liotta. Este científico, junto con otros dos, Pedro Cossio y Jorge Taiana (padre del actual senador nacional), trató de recuperar en 1974 al general Juan Domingo Perón, cuando este sufrió un ataque cardíaco del que lamentablemente no pudo reponerse y pasó a la inmortalidad. Liotta y el grupo de doctores pusieron en práctica en 1973 un tren sanitario que recorría poblaciones alejadas y daba apoyo médico a los pobladores. Precisamente, había tomado como referencia para ese operativo el Plan Sanitario iniciado en 1946 por el gobierno peronista, que fuera practicado directamente por uno de los más grandes sanitaristas que tuvo la Argentina: el doctor Ramón Carrillo. Ahora esa sugerencia es tenida en cuenta, según pudo saber Crónica, entre otras que aparecen en boca de ese núcleo de científicos que se agrupa en la comisión creada por el gobierno para informar cada 15 días.

Claro que ya no es ese el tiempo, sino menor, debido a que el presidente de la Nación ha recibido a muchos sectores, sin distinción de color político, que le han dado el aval para presidir la batalla contra el virus. “Usted es el comandante del operativo”, le dijo un rival como es el legislador Mario Negri, quien, al lado de otros radicales, representantes del PRO, del socialismo, del cristianismo, del camporismo, de sectores liberales de izquierdistas, en fin, la totalidad del espectro de entidades políticas, económicas, sociales, culturales, deportivas y cuánta agrupación hay en el país, se han puesto “hombro a hombro” con el gobierno para colaborar en todo lo que sea posible. Como dijo alguien, “la grieta se rompió, ahora está la salud del país y no hay colores políticos que puedan oponerse”. La lucha es sumamente difícil, pero, a medida que corran los días, seguirán apareciendo disposiciones como la que acabamos de mencionar, cuya aplicación aportará mayores defensas para eliminar el flagelo. Se esperan más mensajes del Presidente, así como también conferencias de prensa “a cada instante” de todo lo que ocurra.

Claridad de conceptos

En medio de un clima tenso, aun cuando busca ser aplacado por conceptos de personalidades que surgen a cada momento por los medios televisivos, tenemos que hacer mención (Crónica lo hace a cada instante) de la tarea gigantesca que desarrollan los médicos, las enfermeras y todos los alineados en torno al sector médico.

También, es necesario registrarlo, de los medios de comunicación, donde el periodismo a pleno (cronistas, camarógrafos, sonidistas y demás hombres y mujeres agrupados) ofrece día a día la información correspondiente, dando respuestas con claridad meridiana y precisión absoluta a la situación.

Un dirigente, asesor presidencial y legislador, cuando informa, lo hace de esa manera. Su nombre, Leandro Santoro. Confirmó el contacto telefónico que celebró el presidente Fernández con la titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, aunque el contenido de esta comunicación lo obtuvo Crónica a través de otras fuentes. Fernández insistió en que la deuda se podrá pagar en cuatro años y la jefa de la entidad internacional de crédito, al parecer, aceptó diferentes modos de pago, teniendo en cuenta la actual situación argentina y buscando “un alivio” para el futuro del país. No quiere decir esto que haya decidido reducir el préstamo, pero sí buscar estructuras tendientes a que la población no sea perjudicada. Sobre este asunto, el mandatario se mantuvo categórico: “Nada que perjudique al pueblo”. Antes lo había dicho el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien luego le pasó el teléfono al presidente de la Nación.

La Rosada, en silencio

Sólo lo imprescindible se advierte en la Casa Rosada. Se han restringido todas las áreas. Los empleados entraron en el aislamiento y sólo los destinados a necesidades específicas acuden al lugar. Policías, fuerzas de custodia y seguridad, trabajadores imprescindibles, empleados del conmutador, son los que se observan. El comedor está cerrado y a la Sala de Periodistas sólo algunos profesionales de turno llegan hasta la computadora u Olivetti de Crónica.

El trabajo se hace escalonadamente y con llamados telefónicos o a través de celulares o diferentes contactos que siempre “tenemos” guardados en el mismo aparatito o en alguna agenda con sabor a veterana, como el caso del que escribe.

Por eso y por esas casualidades, tuvimos oportunidad de saber que Alberto Fernández, había recibido en Olivos un llamado de su antecesor, Mauricio Macri. Este le dio todo el apoyo necesario para la lucha contra el virus. No hizo ninguna apreciación más. “Sólo habló para apoyar todas las medidas que se adopten. Nada de política, nada de economía ni nada de temas que ahora no vienen al caso”, dijo el Presidente a una fuente que fue requerida por periodistas.

Cabe destacar que hasta el 31, fecha en que debería terminar la cuarentena, algunos funcionarios acuden al edificio de Balcarce 50. Pertrechados con los elementos necesarios, concurren y luego salen para Olivos, donde se centralizan todas las reuniones.

Queremos hacer notar que en estas mismas páginas el domingo anterior anticipamos (sin hacer mención directa a la medida) que existía la posibilidad de un aislamiento o una cuarentena total en los días siguientes. Publicamos que se iban a restringir aglomeraciones en las esquinas o los lugares públicos. Alguien lo había insinuado en las primeras reuniones y lo supimos. Lo que obviamos destacar (para no entrar en terrenos netamente políticos) era que tales decisiones tenían un color muy parecido al estado de sitio o el toque de queda, que se formalizan cuando hay un gobierno de facto, un conflicto de guerra o un movimiento de tipo bélico. Pero, claro, no es una guerra con armas, pero sí es peor que eso, teniendo en cuenta que se trata de un enemigo invisible.

En cuanto a informar, se está sabiendo todo lo que ocurre, pero todavía falta mencionar, aun cuando sea brevemente, ciertas presencias en Olivos o alguna posibilidad de entrevista con el propio mandatario. Es momento para eso.

No debe escatimarse de ninguna manera cualquier tipo de información vinculada a esta grave situación.

Nuestro próximo encuentro en estas páginas será el próximo domingo, y por la pantalla de Crónica HD se prevé para el próximo el 4 de abril, por supuesto, si las autoridades nacionales así lo disponen. Abrazos para todos.