Por Damián Juárez
djuarez@cronica.com.ar

Durante toda la semana hubieron varias reuniones públicas y privadas. El motivo: María Eugenia Vidal fue a la Corte Suprema. Argumenta que la provincia de Buenos Aires está discriminada en el reparto de fondos de impuestos. Que la provincia genera mucho más de lo que recibe. Y que el famoso Fondo de Reparación Histórica del Conurbano bonaerense, un invento de Menem para compensar esta situación, está estancado hace años. En todo esto tiene razón.

También tienen razón los gobernadores. Razonan que si le dan más plata a Vidal será en detrimento de las arcas provinciales. Por eso esta semana se juntaron todos los gobernadores, macristas y peronistas, para hacer un frente común.

Los gobernadores saben que la situación de la provincia de Buenos Aires es injusta, y que tarde o temprano se tiene que resolver. Pero salieron a dejar en claro que si le dan a Vidal a ellos no les pueden quitar. Pero como la torta a repartir es la misma, ya saben que tarde o temprano les van a quitar.

Macri no se puede dar el lujo de desfinanciar la provincia más importante del país, donde están la mayoría de los votos y donde gobierna quien quizás sea su sucesora si es que Cambiemos llegó para quedarse. Entonces, los gobernadores ya saben que algo les van a quitar y lo que están negociando ahora es qué les van a dar en compensación.

Muchas veces, explican varios gobernadores a Crónica, se debate en Buenos Aires sólo la ley de coparticipación, que está "colgada" desde la reforma constitucional de 1994. Los mandatarios provinciales creen que es muy difícil que haya consenso en el Parlamento para modificar la coparticipación, ya que cada uno siempre pelea por lo suyo y no hay acuerdos.

En la negociación que están teniendo con Macri están planteando varias cosas. Primero le mandaron esta semana un mensaje a la Corte, y este mensaje dice que si falla a favor de Vidal tendrá un problema con el resto de las provincias. Los gobernadores también creen que sería un locura que la Corte establezca o modifique impuestos, ya que esa es atribución del Congreso.

La solución creen que está en una discusión amplia de varias cuestiones, como los Ingresos brutos (que recaudan las provincias), Ganancias, el impuesto al cheque. En definitiva, los gobernadores creen que la compensación que tendrán tiene que venir de la mano de una reforma tributaria integral, que es la que está analizando Macri en privado con Nicolás Dujovne, su ministro de Hacienda.

Cada renglón de esa reforma es objeto de fuertes lobbys de gobernadores, intendentes y empresarios. Nadie quiere perder su parte, y si es posible, obtener un poco más de fondos. El Presidente cree que varios impuestos son regresivos y es verdad, y el esquema impositivo en el país traba la inversión y la generación de puestos de trabajo. Esta es la obsesión de Macri.

Claro que no se puede hacer una reforma sólo con esto en mente. También aquí juega la política, los equilibrios y mantener a todos conformes. Algo que no siempre se puede. La Corte sabe que tiene que fallar con todo este escenario en mente y los tiempos se aceleran.

La idea es que toda esta “bomba” impositiva se solucione con acuerdos políticos y si hay leyes que tienen que pasar por el Congreso lleguen lo más consensuadas posible. Pero en un año electoral, cuestión que todo lo tiñe, esto es más que complejo, por lo que las definiciones en este tema llegarán luego de octubre.