Por Roberto Di Sandro
El Decano | 72 años en la Casa Rosada

rdisandro@cronica.com.ar

Se va a entender

Termina una semana llena de novedades. Se extendió la cuarentena y superaremos los cien días. Hay que hacerlo y continuará porque es necesario. En medio de esta verdadera pesadilla, también se producen hechos en torno a la situación socioeconómica.

Es de lo que vamos a ocuparnos teniendo en cuenta que el Covid-19 se aborda con amplitud en la mayor parte de las ediciones de Crónica. Aquí, en esta columna registramos acontecimientos vinculados con la situación del país en todas sus fases.

Por ejemplo, un encuentro con alguien, para que el Presidente diga, lisa y llanamente: “Qué bueno es escucharlo, siempre con un concepto a concretar en cualquier momento”. Así es. La breve frase está dirigida a Roberto Lavagna, quien a pesar de haber competido en la lucha por llegar a la presidencia en diciembre, siempre fue “santo de la devoción” del presidente Alberto Fernández.

Un almuerzo de larga duración se cristalizó en Olivos. Estuvo el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien escuchó atentamente cada palabra de un peronista que alguna vez, allá por 1973, fue director de Precios del gobierno del general Juan Domingo Perón en su tercera presidencia. El que escribe lo conoció allí, cuando le iba a informar sobre la evolución de los precios.

“A mí no me lo contaron”, como otras tantas cosas que viví y vivo en estos 73 años de presencia que, si Dios lo permite, cumpliré en octubre. Pero el centro de atención es el encuentro de ambos en Winnenberg y Villate.

En muchas cuestiones Lavagna avaló lo que hace el gobierno y felicitó al Presidente y a sus dos paladines, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof, por la forma de enfocar la lucha contra la pandemia. Puso especial énfasis en torno a la acción solidaria y valiente de los médicos, los enfermeros, los ambulancieros y demás personal sanitario. Después todo tema político, económico y social pasó en el curso de la larga charla. Quizás un momento de calma se advirtió en el mandatario cuando otro personaje lo visitó. Se trata del Muñeco Marcelo Gallardo. En el curso de nuestro resumen semanal, que incluye versiones, primicias y hechos que nadie puede creer pero son reales, señor lector, lo vamos a tratar en detalle en los siguientes bloques.

La amistad de siempre

Con dos palabras de entrada: “Queremos escucharlo”, se procedió a abrir el diálogo en Olivos de Fernández con Lavagna. Pasaron todos los temas de la situación socioeconómica. Volvió a aparecer el deseo de que Lavagna presida el Consejo Económico y Social para el Desarrollo. Hace tiempo que el economista viene recibiendo la propuesta del Presidente.

No contesta con un “no” rotundo, pero pareciera ser una especie de consultor. Lo que sí, después de escuchar, también un largo informe que dieron el Presidente y Guzmán, acerca de cómo se ha desplomado la construcción (casi 77 por ciento) y la industria (llegando al 34 por ciento), Lavagna hizo ciertas recomendaciones que sin duda tendrán en cuenta en el corazón del gobierno.

El jefe de Estado y el economista se hablan muy seguido por teléfono y también se ven en lugares reservados como el del otro día donde recién al final se pudo saber que el visitante había estado en Olivos. Crónica se entera a veces “sobre la marcha”, pero cuando consulta a la vocería nadie contesta y entonces “por afuera” de los sectores oficiales se logra la información. Quedó latente el ofrecimiento de asumir el Consejo Económico y Social. ¿Aceptará?

Joven con inquietudes

Los años enseñan mucho. A veces nos convertimos en leyenda dentro de la información. Conocemos “el paño”, como se dice comúnmente, y allí nos dirigimos para saber. La CGT estuvo con el Presidente. A veces van juntos y otras veces lo hacen por separado. Allí se resolvió que se extienda 60 días la suspensión de los trabajadores que no tienen ocupación y cobran el 75 por ciento de sus sueldos.

“Hasta que logre el país ponerse de pie”, dijo el Presidente y lo corroboraron los sindicalistas. Pero en su reducto de la calle Azopardo los hombres de la central obrera recibieron a un joven inquieto. Es el hijo del que fuera presidente de la Nación pero falleció siendo muy joven. Máximo Kirchner habló con los centralistas, cosa que no había hecho antes, y recorrió con sus ojos los diferentes sectores del edificio.

Expuso su posición acerca de la necesidad de darles a los trabajadores un alivio que hoy no tienen y al mismo tiempo generar más trabajo para los sectores vulnerables. En algún momento alguien mencionó a Perón, el líder indiscutido de los laburantes, y se habló de proyectos que pueden actualizarse. Se vio a un joven diputado oficialista preguntando y dando a conocer su pensamiento en materia laboral. Alguien, más tarde, con cierta picardía emitió un concepto como pregunta, pero en voz baja: “¿Se querrá hacer peronista?”. Telón.

Rodríguez, “a casa”

Lo que “no se dice”, lo decimos. El primer turno le toca a Gerardo Rodríguez. Se trata de un combativo del grupo de los bonistas duros que no quiere saber nada con lograr un acuerdo con la Argentina. Bueno, al hombre lo llamaron y le dieron el olivo. Tomó las riendas de las discusiones la abogada Jennifer O’Neil y la cosa ahora se hace dura “pero no combativa”.

Le informó esto Guzmán al Presidente y el Fondo Monetario Internacional está aprobando las tratativas. Respecto del FMI, aludía a respaldar a la negociación pero nunca lo “registraba” en ningún comunicado. Hace pocas horas debió sacarlo a publicidad y ahora, con algo firmado, las cosas se van llevando lentamente por un camino que puede servir a soluciones. En otro plano, algo que parece no tener mucho pie ni cabeza. La ansiedad de salir a correr por las calles de Buenos Aires y hacer ejercicio sugiere cumplirlo desde las 20 a las 8 de la mañana del día siguiente. ¿A quién se le va a ocurrir con este frío trotar por las arterias y más a esas horas donde la delincuencia anda suelta?

Todos deseamos salir del encierro pero no insistan más. La vida está de por medio y más aún ir a buscar en el silencio de la noche que le roben la cartera o reciba alguna agresión. Analicen esto, señores. Otra perlita: Marcelo Gallardo, un técnico exitoso y codiciado en todo el mundo, almorzó con el Presidente.



Quien lo llevó es alguien del gobierno, un brillante estratega dentro de la acción gubernamental. Su nombre: Gustavo Beliz, un funcionario amistoso a quien conocemos de hace mucho tiempo. Hombre de grandes virtudes y sumamente convencido de lo que hace. Porque nos referimos a él. Pues bien. Fue quién lo llevó a Gallardo a almorzar con Fernández.

Beliz conoció al jugador en Montevideo y se hicieron muy amigos. Pero esta amistad tiene mayor asidero porque don Gustavo es fanático hincha de Boca y cuando llega los domingos nadie lo saca del televisor o de la radio esperando gritar los goles del Xeneize. Como se podrá advertir, las grietas se pueden romper cuando la solidaridad, la sinceridad y la amistad van de la mano, más en momentos como el que vive el país y sólo la unidad puede ponerlo de pie.

“En dos meses se puede hacer fútbol, previo entrenamiento”, le dijo Gallardo al Presidente. Después hablaron de épocas en que River y Argentinos Juniors jugaban grandes partidos “que les ganábamos nosotros”, reiteraba a cada instante Alberto, fanático del Bicho. Atención con esto: una contundente advertencia dieron los tres hombres que se presentan ante el periodismo para informar sobre la pandemia: “No vamos a cortar la cuarentena o los días que sean, porque nadie sabe dónde puede aparecer el coronavirus. Nadie ha descubierto nada y nosotros vamos a seguir así, yendo para adelante, si es necesario y retrocediendo si también es necesario”.

Fernández, Rodríguez Larreta y Kicillof así lo reafirman y el otro día con más fuerza lo señaló el jefe de la ciudad de Buenos Aires. “A ver si lo entienden”, recalcó. Fue el final de este bloque.

Reclamo contundente

Día a día llegan a nuestra mesa de trabajo, y por ende al Ministerio de Desarrollo Social y a diferentes áreas de la Casa Rosada, reclamos de la gente pidiendo ayuda económica. Muchos de esos envíos resaltan al propósito de que “por lo menos en estas circunstancias el Estado se haga cargo del pago de luz, gas, agua y otros servicios el tiempo necesario hasta que pase este grave momento”.

Diferentes sectores vulnerables e inclusive de clase media que se va desplomando, sugirieron esa moratoria hasta tanto comience “algún” alivio.

Los pedidos crecen día a día y ya están observando en el ámbito gubernamental ofrecer otras alternativas de las que están administrando para que el clima de incertidumbre alcance tensiones menores. Un gran saludo para nuestros colegas en el Día del Periodista y ojalá con el correr de los días comiencen a surgir buenas noticias que superen los problemas cotidianos. Hasta el domingo.

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