TENÍA 53 AÑOS

(NO TOCAR) Esteban Bullrich

El exdirigente de Juntos por el Cambio estaba internado desde la tarde del miércoles pasado en el Hospital Austral de la localidad de Pilar, por una dificultad respiratoria.

Después de permanecer internado por dos días en el Hospital Austral de la localidad bonaerense de Pilar, y tras ser diagnosticado hace más de un año con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), finalmente, el exsenador Esteban Bullrich falleció en dicho nosocomio a los 53 años de edad.

Cabe destacar, que Bullrich (dirigente de Juntos por el Cambio) había ingresado al Hospital Austral el pasado miércoles a las 16 por un cuadro de dificultad respiratoria, según el primer parte que entregó el establecimiento en aquella tarde.

En tanto, el exsenador fue diagnosticado hace un año y medio con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), había renunciado a su banca por el avance de la enfermedad neurodegenerativa progresiva que lo afectó, e ingresó al centro de salud de alta complejidad bajo un estricto hermetismo.

Lo cierto, es que en un breve comunicado, emitido el jueves, decía que: “El paciente Esteban Bullrich continúa ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Austral, estable, bajo sedación, con ventilación mecánica y en tratamiento por una neumonía”.

“La familia agradece por tantas demostraciones de cariño y continúa pidiendo que los acompañen con sus oraciones”, siguió el texto y cerró: “En función de su evolución, se evaluará la emisión de un nuevo parte médico”.

Esteban Bullrich: ¿Qué es la ELA?

La ELA es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta los músculos y, a medida que avanza, quienes la sufren pierden independencia en su movilidad, e incluso para hablar, respirar y alimentarse.

Los nervios que controlan los sentidos, tales como el tacto y la vista, conocidos como neuronas sensoriales, generalmente no son afectados por la ELA.

¿Cuáles son las consecuencias?

A medida que las neuronas motoras se deterioran, se incrementa la pérdida de la movilidad en las extremidades y se producen dificultades con el habla, la deglución y la respiración. Los primeros músculos que se ven afectados son comúnmente los de las manos, pies o la boca.

La ELA generalmente no afecta los sentidos, la vejiga e intestinos, o la función sexual y los efectos de la ELA pueden variar enormemente de una persona a la otra. Cada individuo vive una experiencia muy diferente, desde los síntomas y la progresión de la enfermedad hasta el período de supervivencia luego del diagnóstico.

 

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