El encuentro de los obispos con Alberto Fernández estaba previsto hace una semana. La voz cantante la tuvo monseñor Oscar Ojea, presidente de la Comisión Episcopal. En muy buena sintonía con el presidente Alberto Fernández. Estuvieron una hora y diez minutos. La reunión fue cordial y sobre todo sincera. Se hablo el tema social, coincidieron en la necesidad de trabajar juntos. Fue muy valorada la presencia de todo el arco político en la misa por la Patria que se celebro en Luján y el acompañamiento del actual Presidente.

La jerarquía eclesiástica, manifestó por unanimidad, una buena señal, el gesto de Fernández, cuando en su discurso inicial puso de relieve la Encíclica del Papa, Laudado SI (Alabado Seas), por la enseñanza del cuidado de la casa común y de la vida en todo su desarrollo, desde la concepción hasta la muerte natural. Discípulos de Francisco, mostraron preocupación por el hambre. En la Argentina de hoy hay 16 millones de pobres, la carrera imparable que demanda de droga por parte de los jóvenes y la desgraciada situación de las cárceles que afecta a miles de presos.

No ocultaron desazón, por el protocolo presentado por el Ministerio de Salud, que en la practica autoriza el aborto libre. La iglesia históricamente estuvo a favor de la vida desde el embrión. Eso fue, va a seguir siendo y será siempre así. Es dolor para la iglesia. Sintieron que la jerarquía normativa se vio vulnerada por la imposición del protocolo por parte de un funcionario (Ginés González Garcia). Desde la claridad, que caracteriza, a este nuevo episcopado, no pasa desapercibida la decisión de los argentinos que están a favor de la dignidad y el valor sagrado de toda vida. Esto no quiere decir que sean "anti derechos".

Por eso en comunión con tantos creyentes y ciudadanos de buena voluntad esperan que se revoque el protocolo. Es cierto que les sorprendió esta medida como una de las primeras del nuevo gobierno. No lo esperaban, para la iglesia este modo de obrar evita el razonable debate democrático sobre la tutela de la vida. Fueron oídos con muchísimo respeto. Interactuaron entre si, no es que los obispos hablaban y del otro lado los funcionarios Felipe Solá, Gustavo Béliz y Guillermo Olivieri no decían nada.

Coincidieron en varias oportunidades. En la víspera de este encuentro, en un off the récord de Crónica con uno de los protagonistas de esta flamante administración, se comento que el aborto, sin duda, estaría en la agenda y el hombre respondió: "el protocolo no tiene marcha atrás". Hay que saber esperar. Cada cosa en su lugar. Esta profunda diferencia, no implica que la relación gobierno iglesia, vaya a ser infectada por la grieta. Algo así como que van a cortar vínculos, dejaran de responder los llamados o evitaran dirigirse la palabra.

En la situación de la Argentina, en los tiempos de crisis que corren, como dice el mismo Jorge Mario Bergoglio: La unidad es superior al conflicto. Esto recién empieza. Es una primera vez. El dialogo esta abierto. Se pondrá en practica el apostolado de la escucha. Por eso se tomaran tiempo para oírse unos a otros. No perdamos de vista que hay miles de argentinos que están pasando miseria. Que esta sea la primer urgencia es justo y necesario.