Por Damián Juárez
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Una vez más, Elisa Carrió salió a desafiar públicamente a Mauricio Macri, su socio en Cambiemos, al repudiar un acuerdo por la interna radical logrado entre Daniel Angelici, presidente de Boca y operador político del Presidente en la Ciudad de Buenos Aires, y Enrique "Coti" Nosiglia, radical histórico, de perfil bajo y grandes influencias.

La Coalición Cívica no se anduvo con vueltas y sobre este acuerdo, que garantizaba una lista de unidad rumbo a la interna radical de Capital Federal, aseguró que "tomará distancia de acuerdos corporativos y de negocios". Angelici, como se sabe, es presidente de Boca con el aval de Macri y hombre de su confianza, mientras que el Presidente mantiene con Nosiglia una cuidada relación de años, por los contactos del radical con la justicia y los empresarios.

Por lo tanto, al salir a torpedear este acuerdo entre dos "amigos" del Presidente, Carrió le plantea a Macri un fuerte desafío político. La Coalición Cívica indicó que mantendrá su "compromiso con los principios fundamentales de Cambiemos" y advirtió: "Si Cambiemos termina siendo un acuerdo entre Enrique Nosiglia y Daniel Angelici, la Coalición Cívica ARI confirma que no formará parte de este tipo de arreglos del que nos veremos obligados a tomar distancia".

En la cuerda floja

La situación del radicalismo en Capital Federal siempre es una bomba a punto de estallar. A nivel nacional, hay un acuerdo entre radicales y el PRO para conformar Cambiemos. Pero en la Ciudad esto no es tan así. Hay un grupo que apoya a Cambiemos, o sea es aliado del PRO, y otro grupo de los que se consideran los "auténticos radicales", algunos de los cuales simpatizan con Martín Lousteau y no con Horacio Rodríguez Larreta. Esta es la verdadera pelea de fondo, ver quién es el dueño del radicalismo porteño.

Mientras se intentaba consensuar una lista de unidad entre todos los sectores (aquí tallan personajes como Facundo Suárez Lastra y Jesús Rodríguez), la Coalición Cívica dejó en claro su postura al decir que "no vinimos a construir una Argentina corporativa y de negocios, sino una Argentina republicana y con valores". Asimismo, adelantaron que no se quedarán con los brazos cruzados y anticiparon que el debate "será sostenido dentro la coalición de la que somos cofundadores y de cuya conducción formamos parte".

De todos modos, el acuerdo de unidad ya había fracasado antes del misil de Carrió y los suyos.

El viernes por la noche, el sector de Suárez Lastra, alineado con el PRO, dijo que se iba de las negociaciones, acusando a la otra facción de no cumplir con los requisitos conversados. En este contexto, Macri está en una encrucijada: deberá elegir entre dejar de bancar a sus amigos Nosiglia o Angelici o enfrentarse al huracán Carrió y sus filosas declaraciones. Aún es temprano para decir si finalmente el acuerdo entre Carrió y Macri seguirá en pie mucho tiempo más. Hay varios consejeros que le dicen a Macri al oído: Carrió es complicada, pero mejor tenerla dentro de Cambiemos que afuera.