Por Luis Mendoza 
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El resultado de las elecciones generales del domingo próximo dejará esbozado un primer mapa político para los próximos dos años del gobierno de Mauricio Macri y Cambiemos, donde habrá lógicos realineamientos en el arco opositor. La ausencia en el Congreso de actores centrales de la política nacional, como probablemente ocurra con Sergio Massa y Margarita Stolbizer o gobernadores del justicialismo a los que no les vaya bien en la compulsa electoral del próximo domingo, indudablemente será un factor a considerar en los futuros posicionamientos.

También lo será el resultado que obtenga en la provincia de Buenos Aires la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, porque el debate que se da desde hace tiempo en el peronismo en sus distintas expresiones será uno si la candidata de Unidad Ciudadana gana y otro si es derrotada. Todos esos factores empezarán a ordenarse con los números que resulten de las urnas, y también con la conformación de los bloques legislativos en Diputados y el Senado a partir del 10 de diciembre.

El nacimiento de un interbloque peronista con fuerza para determinar votaciones en la Cámara de Diputados es una posibilidad de la que se viene hablando en el Congreso.

La agenda

Con un Congreso Nacional que seguirá sin mayoría para ninguna de las expresiones políticas con representación parlamentaria, la agenda legislativa que viene empezará a delinear el posicionamiento político de cada espacio. Los nuevos ajustes en las tarifas de los servicios públicos, incluido el transporte de pasajeros, serán el primer tamiz para empezar a saber de qué forma se plantarán los bloques opositores. Según admiten en el oficialismo y la oposición, los debates más fuertes se darán en torno a las reformas tributaria, previsional y, en el caso del ámbito laboral, con el blanqueo que impulsará el gobierno o la flexibilización en los futuros convenios colectivos por sector, como planteó el viernes pasado en Mar del Plata el presidente Macri.

Hace dos semanas, en una reunión cumbre de los secretarios generales de la CGT con legisladores del justicialismo, el jefe de la bancada de senadores nacionales del PJ-Frente para la Victoria, Miguel Pichetto, se comprometió a no avanzar en el Senado con ninguna reforma que no tenga el consenso sindical.

Pero el paquete de leyes económicas, con el Presupuesto 2018 a la cabeza, la prórroga de la llamada Ley del Cheque y la discusión por la coparticipación federal de impuestos, indudablemente marcarán con mayor nitidez cómo será la relación entre el gobierno nacional, las provincias y los espacios políticos opositores.