Marcha de jubilados: represión, gas lacrimógeno, balas de goma, heridos y extrema tensión
Momentos de máxima tensión se viven en inmediaciones al Congreso, con enfrentamientos, destrozos y disturbios durante la marcha de los jubilados, acompañados por hinchas de diferentes clubes de futbol.
La marcha de los jubilados de todos los miércoles, se desarrolla esta vez con la compañía de hinchas de equipos de futbol. Ambos son reprimidos en igual medida por las fuerzas de seguridad que despliegan un amplio operativo en inmediaciones al Congreso para desalojarlos.
Mientras los manifestantes protestaban de forma pacífica contra el gobierno de Javier Milei, a quien le reclaman mejores de vida, las autoridades activaron el protocolo antipiquete para obligarlos a retirarse de la vía pública, y las imágenes registradas por Crónica HD son elocuentes.
Camiones hidrantes, filas de motos policiales, que se abren camino con gas lacrimógeno, balas de goma, en medio de corridas y barricadas son el panorama mostrado en vivo por el móvil del canal, presente en el lugar de los hechos. Los hinchas responden con piedras y palos.
Durante la protesta también se vivieron momentos de tensión cuando los efectivos le pegaron un palazo a una mujer que se manifestaba de manera pacífica.
La mujer tuvo que ser asistida por quienes allí se encontraban, de acuerdo a lo que muestra el video. Minutos más tarde, requirió la presencia de una ambulancia.
Las repetidas agresiones a los jubilados, motivaron a las diferencias hinchas a solidarizarse con los ancianos, y marchar con ellos en contra de las políticas de ajuste del Gobierno, que afectan a los sectores más vulnerables de la sociedad.
Los simpatizantes de Chacarita fueron los primeros en impulsar esa compaña, durante la protesta del miércoles pasado, donde se hicieron ver junto a los abuelos. El efectivo no se hizo esperar: casi de forma automática, se sumaron decenas de aficiones pertenecientes a instituciones del fútbol argentino, tanto de primera división como de otras categorías.
Sin embargo, la presencia de manifestantes más jóvenes no sirvió de nada cuando empezó a expandirse la nube de los gases lacrimógenos.

