Con una medida satisfacción, el presidente Alberto Ángel Fernández retornó de Europa. El avión aterrizó en Ezeiza un poco antes del mediodía del viernes y de allí el mandatario se fue directamente a Olivos. Se creyó que iba a descansar del viaje, pero no.

Tomó unos mates con sus colaboradores de la residencia y se trasladó de inmediato a la Casa Rosada. Allí lo esperó su jefe de gabinete, Santiago Cafiero, quien le dio una serie de novedades importantes.

Inmediatamente llamó al ministro de Salud, Ginés González García, quien refirió ampliamente sobre el peligro de la enfermedad china que acosa a varios millones de personas de aquel país y se puede extender a otras naciones. Después firmó una serie de decretos y proyectos con medidas destinadas a aliviar la situación socioeconómica que atraviesa el país.

Mostró un ánimo sumamente positivo por los logros obtenidos en sus contactos con el Santo Padre y en los encuentros con las figuras salientes de Italia, Francia, Alemania y España, todo en torno al apoyo que van a brindar a la Argentina en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero el impacto final fue el aliento directo que dio Estados Unidos a través del presidente Donald Trump, quien reconoció el esfuerzo que realiza la Argentina.

Durante su primer día de retorno del Viejo Continente, Alberto Fernández resolvió lo que anticipó Crónica hace algún tiempo en esta columna: habrá un Gabinete Federal que recorrerá el país, mes a mes, para enunciar medidas regionales que están dentro del contexto de "alternativas económicas" dispuesto por el gobierno. El proyecto fue enviado al Congreso de la Nación. Hay más detalles, algunos exclusivos.

Alberto y los jubilados

En diálogo con Cafiero, jefe de gabinete que muestra siempre una foto de Juan Domingo Perón junto a su abuelo, Antonio Cafiero, el Presidente abordó asuntos de directa relación con los jubilados.

Por eso, llamó de inmediato a su despacho al titular de la Anses, Alejandro Vanoli, quien puso sobre la mesa cifras y cálculos referidos a los próximos aumentos a la gente de la tercera edad. Se está evaluando la cifra que dará el gobierno a los hombres y mujeres que siempre están rezagados dentro del presupuesto en la República Argentina.

Hay un deseo de Fernández de darles “un incremento sustancial” a los veteranos que fueron el motor del país en otros tiempos. Claro que debe hacer un adecuado estudio, teniendo en cuenta la situación en que el gobierno anterior dejó los números.

“Vamos a hacer todo lo posible”, murmuró el mandatario en una frase que se conoció en el curso de la entrevista.

Todo de todo

La adrenalina de Fernández es notable. Llegó, se instaló en Olivos un corto período y salió rápido hacia Gobierno. Allí no sólo habló con Cafiero, sino que, como dijimos, llamó al titular de la Anses. Después ya estaba en su despacho el ministro de Economía, Martín Guzmán. Larga charla. Se habló “todo de todo”. Por ciertos detalles recogidos hubo temas con algunas disidencias en el cuadro gubernamental.

Más en el tema político, al mencionarse “si hay presos políticos” o “no hay”. Se le dio una relativa dimensión, teniendo en cuenta que todos coinciden en que “hay acciones arbitrarias”. Quizás hubo cierta desinteligencia, pero se diluyó. Se privilegió lo de “acciones arbitrarias”.

Alguien dijo: “Si hay críticas son todas nobles y aceptables y muchas veces necesarias”. Y añadió: "Así se logran luego consensos”.

Guzmán ratificó ante el Presidente la llegada del Fondo para el 12 de febrero y se habla de una visita final de Fernández a Washington para sellar definitivamente acuerdos con el presidente Trump. Pero sobre la mesa se puso algo que es imparable: la suba de precios de alimentos y demás necesidades para el pueblo. 

Preocupa la actitud de sectores intermediarios y comercios que “corren la coma sin límites”.

Alguien del grupo más cercano al Presidente reclamó: “Hay que parar esto”. Otra voz indicó que “el gobierno se pondrá fuerte para defender el bolsillo de la gente”.

Volvió a aparecer el viernes, al regreso de su viaje a Europa, el tema del Consejo Económico y Social (CES). Y el rumor comienza a tomar vuelo: Roberto Lavagna estaría entre los primeros para ocupar la presidencia. Como se ve, Alberto no para de abrir caminos a velocidades vertiginosas pero analizando detalles profundos para que de una vez por todas la Argentina se ponga de pie. Quiere hablar con todos los líderes políticos, como dijo Crónica en esta misma columna.

¿Perón vuelve?

De pronto surgió en lo más íntimo del gobierno de Alberto Fernández un documento elaborado hace más de 70 años. Pertenece al primer plan quinquenal de Perón. Allí se muestra la forma en que el gran estadista y líder de los trabajadores inició su gestión creando millares de puestos de trabajo para que la Argentina dejara de ser un país dependiente y se convirtiera con el tiempo en una fuerza económica de niveles sumamente importantes en la constelación mundial.

Una de esas figuras que puso en evidencia la posibilidad de que se generen 400.000 puestos de trabajo en el menor tiempo posible es alguien a quien se lo ve sumamente activo en el terreno de la acción y desarrollo social. Se trata de Daniel Arroyo, que viene analizando los planes Trabajar pero para que no sean sólo una especie de “subvención”, sino que se conviertan en verdaderos centros rentados en adecuados sectores privados, como la construcción y otras esferas que es necesario cubrir.

Para ello, pondrán movimiento aquellas Escuelas de Aprendizaje y Orientación Profesional que, aggiornadas a la actualidad, nacen en aquella época y ofrecen un cuadro directo de ocupación. De esa manera queda descartado todo “envío de recursos sin trabajar”.

Eso está en pleno estudio y hasta se han escuchado en el ámbito gremial algunas apreciaciones que remarcan una frase que alguna vez fue famosa: “Volver a Perón”.

Otros, más jóvenes, la mencionan como “inspirados en Perón”.

Aflojó al final

Todo es posible en la Viña del Señor. Con poco tiempo en su gestión, el gobierno tiene también sus “cortocircuitos”. Muchos lo agrandan, pero el cambio de opiniones crea cierta crispación en figuras salientes que por ser humanas a veces se encuentran, “sin quererlo”, en la vereda de enfrente.

Sucedió con Axel Kicillof, el gobernador. Peleó para no pagar la que correspondía en torno a la deuda provincial. Sin embargo “desde arriba” y mientras Fernández hacía una gira beneficiosa, Guzmán mantenía férrea la posición argentina para negociar con el Fondo Internacional. El joven mandatario bonaerense, en tanto, no quería saber nada.

Habló Cafiero y mostró la posición del gobierno de pagar. Hubo ciertos “cortocircuitos” entre sectores pero al final primó la calma y el entendimiento de Kicillof, quien resolvió abonar lo que correspondía. Todo quedó apaciguado y ahora las negociaciones comenzarán con el arribo del FMI, “pero de ninguna manera se transará perjudicando a los argentinos”, declaró el gobierno. Y las versiones y chismes siguen llegando a esta sección como reguero de pólvora.

Un periodista, veterano él, a quien llamamos el “caminante”, recorre la Capital y fundamentalmente sectores del Gran Buenos Aires y sus alrededores. Su nombre: Eduardo Campilongo. Comentaba que hace pocos días, en San Isidro, su intendente Gustavo Posse proclamaba con grandes títulos: “Un impuestazo injusto”. Había ciertas críticas, pero don Gustavo tenía razón: las boletas del ARBA llegan con más de un 75% de aumento y se choca con la decisión del intendente que busca no incrementar los impuestos locales.

Sin duda a veces algunos se equivocan y creen que hay municipios que tienen plata, pero actualmente la crisis aplasta a todo el mundo.

Y el mismo caminante no se sorprendió porque lo quiso comprobar personalmente. Efectivamente, la gente deambula por los locales de alimentos y compra bananas, una manzana, dos zanahorias, y así sucesivamente, y los precios cuidados ya están sumamente descuidados y los sueldos no alcanzan. Final del bloque.

Un día y 10 horas

Se acuerdan: Federico Pinedo fue presidente de la Nación por diez horas. Debió esperar para que asumiera Mauricio Macri porque la ex mandataria no quiso entregarle los atributos.

Hace horas una dama se convirtió también en presidenta por un día: Claudia Ledesma, la senadora santiagueña, que reemplazó tanto al Presidente como a la vice, Cristina Fernández, ambos en el exterior.

Alguien, con el humor que lo caracteriza, dijo: “Fueron los dos días más tranquilos que atravesó el país en los últimos dos siglos”.

Nos encontramos en siete días aquí, en estas mismas páginas, y no se olvide, un día antes, junto a Jorge Cicuttin, a las 20 por Crónica HD. Abrazos.