Por Roberto Di Sandro
El Decano
72 años en la Casa Rosada
rdisandro@cronica.com.ar

Fin de una penosa historia

La presidencia de Mauricio Macri llegó a su fin. Pasado mañana entrega el poder a un gobierno nacido de movimientos populares que básicamente se asientan en el peronismo. Por lo menos lo llaman así, porque la tendencia se vuelca hacia el que sin duda fue uno de los más grandes líderes que tuvo la Argentina y le dio dignidad al trabajador: Juan Domingo Perón.

El martes se sienta en el sillón de Rivadavia Alberto Fernández, un ex jefe de Gabinete de otro presidente surgido del peronismo, pero bajo el nombre de Frente para la Victoria: Néstor Kirchner. Ahora, Alberto Fernández, junto con una vice que lo eligió para la trascendente misión, Cristina Fernández de Kirchner, estarán al frente de lo que vendrá.

Macri, derrotado en todos los sectores, se va a tomar unas vacaciones en España y ya ha anunciado que será el líder opositor al gobierno, “pero de manera totalmente constructiva”. ¿Habrá que creerle? Eso queda “a piacere” de cada uno de los argentinos. No olvidarse de que, cuando inició su gestión, dijo que habría pobreza CERO -lo registramos con mayúscula-, pero nunca ocurrió. Dijo que “de taquito” terminaba con la inflación: está llegando al 60% a fin de año. Aumentó en más de cinco millones los pobres, que ahora superan los 16.000.000 de los 44.000.000 de seres humanos que habitamos nuestro extenso territorio. No hay consumo; no se llega a fin de mes. La industria no existe más. En fin. Repetir algo que la ciudadanía vive en carne propia no tiene sentido. Lo que sí comentan los que saben, y también los que se desloman buscando un laburo (hecho imposible), es que gracias a que se llamó a elecciones estamos viviendo una época de calma y no como ocurre en Chile, Bolivia, Ecuador o Colombia, donde se atraviesan momentos de violencia. Claro.

El gobierno que asume el martes, denominado Frente de Todos, deberá cumplir con una mínima concepción de lo anticipado en la campaña electoral: darle a la gente “algo” para poder sobrevivir hasta que un programa integral ponga en marcha la industria y active todos los resortes del país que en cuatro años fueron destruidos. Gigantesca tarea la que tendrán Fernández, la dama que lo secunda -dos veces primera mandataria- y los 21 ministros que los acompañan, sumados a otros funcionarios. Ayer, Macri se despidió de su lamentable vida de Presidente en un acto que detallamos en otro lugar de Crónica. Mañana estará en la Casa Rosada y a la noche irá a la toma de mando de uno de sus más contundentes sucesores: Horacio Rodríguez Larreta, quien asumirá la jefatura de la ciudad. Les anticipo: adquirí una nueva libreta de apuntes, porque de aquí en más habrá mucho para anotar y difundir.

De otro planeta

El jueves ocurrió algo que sólo puede suceder en otro planeta. Increíble. Insólito. Y eso que hay asesores, gente grande que puede pegar el grito y tomar alguna decisión para corregir. Macri grabó y difundió por cadena nacional un balance sobre sus cuatro años. Habló con palabras elocuentes y mostró gráficos. De pronto, impactó los corazones con un -palabras más palabras menos- “hemos dejado las bases para que el futuro gobierno comience a poner en marcha al país”. Habla de grandes obras realizadas y de que alguna vez en los cuatro años de su gestión había bajado la pobreza o se había equilibrado la situación económica. Alguien no pudo aguantar y gritó: “¿A qué país se refiere?”. Todo el mundo se miró. Inclusive dentro de la Sala de Periodistas. Y, de pronto, el golpe de nocaut: el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina dio a conocer que la pobreza en el país supera el 40% y que llega al 51% en la provincia de Buenos Aires. El gobierno generó cinco millones más de pobres. Desde el Indec, Jorge Todesca, el jefe de la entidad, se quejó porque consideró que esa aparición tuvo “una intención política”. ¿Acaso el gobierno no sabía que esa cifra era la que estaba especificada desde hace más de tres o cuatro meses? La pregunta se extendió por todos los pasillos oficiales. Algunos a viva voz plantearon: “¿Pero nadie le informa al Presidente?”. Después, todo lo demás que se vio.

Hoy, precisamente, se difundirán otras cosas que Macri exhibirá a partir de las 20 por la Cadena Oficial de Radio y Televisión. Para colmo, es la primera vez que el gobierno de Juntos por el Cambio utiliza la cadena oficial -también la última-, porque durante cuatro años la evitó, “ya que no queremos parecernos a lo que hacía Cristina Fernández de Kirchner, que la utilizaba todos los días”, declaró alguna vez el ex presidente de Boca Juniors devenido presidente de la Nación.

Otra perlita: “Macri dentro de dos meses no tiene más del 20% de imagen y más adelante desaparece”, se escuchó de labios de alguien que no le cree más. Pidió por favor reserva de su nombre. Está muy cerca del jefe máximo.

¿Se va a España?

El hombre está envalentonado. Desde que vio el 40% de los votos en las elecciones nacionales que perdió, sacó pecho y dijo “yo soy un líder”. Así es. Se ha convertido en el máximo jefe de Juntos por el Cambio y ya avanza con todo para decidir cuáles serán los pasos en la oposición.

El otro día, en un almuerzo en Olivos con toda la militancia, Macri habló de cómo se armará la crítica contra Alberto Fernández y su vice. Repiten que será “constructiva”, pero, en el fondo de lo más recóndito de su alma, la bronca contra lo popular es un “bichito” que carcome.

“No le dejarán pasar una”, dicen los más bravíos, según se escucha, pero fingen cuando hablan a cielo abierto. Todo el peso de la oposición recaerá sobre los hombros del nuevo gobierno, que sin duda tiene un objetivo fundamental: atender a los que más necesitan.

En este segmento donde entra “todo” lo que pueda tener un atisbo de verdad, digamos que no cayó muy bien entre los peronistas de antaño la poca mención al general Perón que hizo Alberto Fernández en sus presentaciones de las últimas horas, aunque éstas fueran criteriosas.

Justamente, el viernes, aludió -y lo respaldamosa Raúl Alfonsín en algunas frases, pero se esperaba un recuerdo al tres veces Presidente.

Algunos del Club del 45, agrupación creada en aquel tiempo por históricos como Rodolfo Decker, Lorenzo Pepe, Nélida de Miguel, Silvano Roth, Pedro Maratea y muchos otros que hoy no están -otros sí, como el que escribe-, consideran que el Modelo Nacional de 1973, donde Perón alude a lo que va a suceder a partir “del año 2000 en adelante”, tiene un preciado contenido y que debería ser mencionado, “porque habla de lo que pasa hoy en el país y en el mundo”. Sin duda, Perón fue un verdadero adelantado. A no olvidarse, don Alberto.

En tanto, mañana, Macri va a recorrer la Casa Rosada, oficina por oficina, para despedirse. Algunos dicen que todos luego se concentrarán en el Patio de las Palmeras y allí dirá el adiós. Seguro que habrá algunas preguntas para hacerle. Por ejemplo, si es que se va a España para descansar un tiempo. También para requerirle si piensa volver a meterse en el “mundo Boca” y para saber cómo piensa vivir el camino hacia las distintas causas que tiene en el área judicial. No pregunten tanto, che.

El “vampiro” espera

“No lo van a correr así nomás a Alberto”, aclaró una voz muy cercana al presidente que asumirá el martes. Se refería a las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. Sus miembros le enviaron una felicitación a todo el equipo formado por el nuevo gobierno y una copia llegó a la Casa Rosada. Allí hay otra nota donde despiden a Mauricio Macri, pero quedan “pendientes diferentes alternativas en torno del acuerdo que se firmó oportunamente”, expresaron fuentes autorizadas.

Martín Guzmán es el nuevo ministro de Economía de la Argentina, hombre proveniente de la Universidad de Columbia. Precisamente José Stiglitz, premio Nobel de Economía con quien trabajó Guzmán, se habría acercado al Fondo Monetario Internacional para iniciar conversaciones tendientes a buscar un acuerdo favorable, pero “sin ninguna clase de ajuste que perjudique a la Argentina y a su gente”. Así se escuchó en fuentes allegadas al nuevo gobierno que rebotan en la Casa Rosada.

Como dijo alguien -coincidiendo con el gobierno popular-, "el Vampiro” (FMI) espera con dientes apretados las negociaciones con el nuevo modelo argentino y sabe que “un gobierno popular jamás permitirá otro ajuste en los bolsillos del pueblo”. En las áreas afines al despacho presidencial y hasta pasado mañana, ese apretón les importó muy poco. Después del martes está el Frente de Todos para defender al más vulnerable.

Hasta el domingo, en estas mismas páginas de Crónica y un día antes, a las 21.30, por las pantallas de Crónica HD. Chau.