Por Gabriel Calisto 
@gcalisto 

"Me parece lo mejor esperar a que hable el juez o la familia antes de nosotros salir a decir algo. No sé más de lo que sabemos todos. Fui muy prudente en la campaña, hablé en pocas ocasiones porque me parecía que era un tema que no podía estar metido en el contexto electoral”. Con esas palabras, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal se refirió al cuerpo hallado en el río Chubut, que esperaba ser identificado.

La mandataria recibió a Crónica a días de las generales del 22 de octubre. En una entrevista exclusiva en la sede del Banco Provincia, se refirió al problema de la deuda, la economía tras las elecciones y la polémica por los hospitales sin terminar de la provincia.

-A pocos días de las elecciones, ¿están confiados en que van a ganar?
-Eso lo decide la gente. Lo bueno de votar es que el protagonista es el bonaerense, que va a elegir cómo seguimos. Yo no creo que la gente se equivoca cuando vota. En todo caso nos equivocamos los dirigentes.

-El domingo el protagonismo es de la gente, pero en la campaña fue suyo.
-Siempre es de la gente, que es parte de nuestro equipo. Y yo siempre me sentí parte de un equipo. Esteban me acompañó mucho cuando yo no era tan conocida. Él es de Junín y me ayudó en las primeras recorridas por esa sección electoral. Hoy estoy haciendo por el equipo algo que hicieron ellos conmigo. -El contexto económico es favorable: se llega a la elección con un repunte generalizado respecto de 2016. Pero la toma de deuda y los tarifazos no cesan.

¿Le preocupa el impacto de las tarifas?
-En la vida cotidiana, decir que Argentina crece, que el empleo crece, que la inflación va a ser la más baja de los últimos ocho años y que de a poco empieza a bajar la pobreza, es mostrar que tenemos pilares para un mejor futuro. En relación a las tarifas, hay que decir que no hay sorpresas. Se hace gradualmente, como está previsto, más allá de lo que se quiera instalar electoralmente.

-¿Y la deuda?
-Hoy la provincia invierte cuatro veces más en obras de lo que invirtió Scioli, y la deuda se está tomando para eso. Para hacer obras que va a disfrutar toda una generación, es válido, es deuda sana. Antes no se endeudaban porque nadie les prestaba, porque el mundo no confiaba. La provincia se endeudó con la tasa más baja de los últimos cien años.


-¿Pero no le preocupa que lo que se ahorró en recortar subsidios de tarifas se perdió para pagar intereses de la deuda nueva? ¿O haber sido el país que tomó el 20% de toda la deuda mundial?
-Es que la cuenta no funciona así. Argentina tiene menos de un tercio de su PBI entre deuda pública y privada. En Chile eso está arriba del 80%; en México, del 50%. Hoy Argentina tiene espacio para tomar deuda que permita cumplir con obras que se prometen hace 30 o 50 años. Lo grave es que hace años que se toma deuda y no están las obras.

-¿Los planes de consumo y descuentos en supermercados se van a sostener tras la elección?
-Lo bueno es que el salario se recupera, y los sectores como el campo, la energía y las automotrices se recuperan. Ahora viene garantizar que este proceso se acelere. Que los cuatro millones de argentinos que tienen empleo precario puedan ser formalizados y empezar a salir de la pobreza. Ver cómo bajamos impuestos al trabajo para ayudar a ese proceso. Esto es algo que debemos hacer entre todos, con los movimientos sociales, empresarios y gremios.

-En 2016 todos los intendentes destacaban la buena relación con la provincia. Este año no. ¿Se retomará esa relación después de las elecciones?
-Más allá de los dichos, lo cierto es que los fondos a los municipios se reparten ahora por coparticipación. Ya no hay discrecionalidad. Además de las transferencias automáticas. -Pero los jefes comunales dicen que con los Adelantos del Tesoro Nacional (ATN) hay discriminación. -Eso lo maneja Nación. No son del gobierno de la provincia. Y los ATP, que sí maneja la provincia, se destinaron para municipios que no podían pagar sueldos, sean de Cambiemos o no.

-¿Cuál es el próximo paso en la lucha contra las mafias?
-Eso lo definirá la Justicia. Nosotros lo que sabemos es que no vamos a aceptar ni mirar para otro lado mientras se hagan cosas fuera de la ley.

-¿Y en algún momento llegarán a los empresarios que viven del Estado?
-Todo aquel que no cumpla con la ley está en la vereda de enfrente de nuestra política.

-¿Qué va a pasar con los hospitales que no están terminados?
-En una provincia quebrada como la que recibimos, lo más difícil es definir prioridades. Y lo urgente son los hospitales que ya están abiertos. De los 79 hospitales, 53 tenían problemas edilicios, y cuatro de ellos con riesgo de demolición. Yo se que eso no implica cortar ninguna cinta, pero hay 18 guardias nuevas. El SAME hoy llega a ocho millones de bonaerenses. Sin ambulancias, muchos ni siquiera llegan al hospital. Estos hospitales se definieron en el 2008. Pasaron ocho años hasta que asumimos nosotros. Si eran tan prioritarios, ¿por qué no los pusieron en funcionamiento? La Matanza tiene un plazo fijo de más de 3.000 millones de pesos; con eso tienen más que garantizado el funcionamiento de cualquier lugar.

-¿Qué ve como puntos débiles y cuáles son los fuertes de su gestión en materia de salud?
-Nos falta mucho todavía. Nos falta arreglar los quirófanos, mejorar muchísimo la seguridad de las guardias y de los médicos, algo que estamos invirtiendo mucho pero estamos empezando. Nos falta llegar a informatizar los sistemas de turnos para evitar las colas y las esperas. Hasta ahora sí hicimos un sistema de triaje para definir prioridades y así organizar también a los pacientes. En lo que sí estamos mejorando es en la llegada del SAME a más municipios, en las salas de los barrios para que la gente no llegue toda al hospital