El cambio de estación no solo trae temperaturas más bajas o altas según el momento del año en que pase, sino que también viene acompañada de otro factor clave que se hace presente en nuestro organismo: las conocidas alergias, que suelen traer ciertas complicaciones pero también diversas formas de tratarla.

La alergia es una afección en la que el sistema inmunológico reacciona de manera anormal frente a una sustancia extraña y que generalmente es inofensiva para la mayoría de las personas, desencadenando una serie de síntomas característicos o reacción alérgica. Ante la presencia del agente extraño, el organismo genera anticuerpos que producen histamina, la cual provoca los síntomas presentes en las alergias.

 

Estas reacciones pueden quedar limitadas a una pequeña área del cuerpo o afectarlo todo, ya que las alergias se pueden manifestar de distintas maneras, y tanto los síntomas como su intensidad varían según cada persona. En tanto, para saber si una persona es alérgica a algo, lo mejor es realizar pruebas cutáneas que el método más conocido para detectar esta afección, aunque siempre acompañados de un examen de laboratorio (llamado hemograma) para determinar la IgE (Inmunoglobulina E) y los niveles de eosinófilos se encuentran en estado de equilibrio orgánico.

Por otra parte, es sabido que la época del otoño es el periodo de polinización de algunas plantas, y esto, sumado a la llegada del frío, incrementa el riesgo de sufrir distintas reacciones alérgicas. La rinitis alérgica e, incluso, el asma, son algunas de estas reacciones. En general, la llegada del otoño trae consigo la baja de temperaturas y, por tanto, un mayor uso de la calefacción en los hogares. La menor ventilación, junto con el aumento de la humedad ambiental, crean la situación perfecta para la proliferación de los ácaros del polvo, enemigos de las personas alérgicas.

Alergia: precauciones a saber

Por eso es necesario tomar todas las precauciones que se pueda para evitar que los síntomas de la alergia de otoño nos compliquen la vida, pero antes de nada hay que denominar cuáles son las alergias más típicas de esta estación del año: 1) Rinitis alérgica: Reacción de las membranas de la mucosa de la nariz que, en ocasión a veces, puede acompañarse de síntomas asmáticos. Surge por exposición a ciertos alérgenos, como pueden ser polvo o polen. Algunos síntomas son la congestión nasal, los ojos llorosos, tos y estornudos y fatiga, entre otros. 2) Asma alérgica: se da también por la exposición a alérgenos como los ácaros, pólenes, hongos o alimentos. Este es el tipo de asma más frecuente. Algunos de sus síntomas son la opresión en el pecho, tos persistente y la dificultad respiratoria.

3) Alergias alimentarias: suelen darse sobre todo entre los más pequeños, sobre todo, en caso de que vayan al comedor escolar. La alimentación fuera de casa incrementa la probabilidad de exposición ante alérgenos alimentarios. 4) Dermatitis atópica: el otoño no debería empeorar sus síntomas, pero sí que es cierto que la llegada a la ciudad, el uso de lana y el mismo frío son factores que pueden hacer que la dermatitis se manifieste de forma más aguda. 5) Alergias a mascotas: de igual manera que en el caso de los ácaros y los hongos, el descenso de las temperaturas hace que permanezcamos más tiempo en casa, y que, por ello, sea más probable que aparezcan alergias a los epitelios de estos animales.

 

En tanto, los síntomas más conocidos que trae una alergia son la secreción nasal, dolor de garganta, estornudos, congestión y picazón de ojos, entre otros, aunque para alivianar esta situación hay que preservar el ambiente en el que habitamos y para ello hay varios consejos a tener en cuenta.

Uno de ellos es ventilar los espacios cerrados, ya que el encierro es un terreno fértil para el desarrollo de virus y bacterias, y además de ser un gran enemigo de los alérgicos, porque concentra los agentes que ocasionan el cuadro. Por eso, se recomienda ventilar los ambientes y dejar que ingrese el sol todos los días para “liberar” la vivienda de todo agente externo.

Más causantes

Otro enemigo de los alérgicos es el polvo, pelusas o tierra y en este caso, se recomienda mantener los espacios de la vivienda libre de estos agentes, especialmente los dormitorios y lugares más chicos, con lo cual aspirar los ambientes es vital para evitar la acumulación de tierra y polvo.

Una pregunta que se hacen muchos y pocos saben responder, es por qué aumentan las reacciones alérgicas en esta estación, a lo cual hay que decir que tiene varios motivos, como la baja de temperaturas y por ende, mayor uso de calefacción en los hogares, ya que la menor ventilación, junto con el incremento de humedad ambiental, crea la situación perfecta para la proliferación de los ácaros del polvo.

 

Otro punto tiene que ver con los niños, porque la vuelta a los colegios, alimentación en comedores escolares, compartir comida con compañeros conforman una potencial exposición a alérgenos de forma desintencionada.

Una duda es saber por qué aumentan los casos de alergia si es que los niveles de polen no aumentaron en años, y algunos de los factores tiene que ver con lo genético, ya que las enfermedades alérgicas tienen una base genética que se multiplica generación tras generación, con lo cual si ningún miembro de una pareja es alérgico, el riesgo en la descendencia es del 20 por ciento, y llega al 60% si ambos miembros lo son.

El clima también aporta

Otro detalle tiene que ver con el cambio climático, porque el aumento de las temperaturas en los últimos años afectó a la distribución y estacionalidad de los pólenes. La contaminación demostró que afecta al polen aumentando su capacidad de producir alergia, además, la contaminación ejerce un papel irritante en la vía respiratoria, que empeora los síntomas de asma.

Finalmente, en cuanto a los medicamentos que se utilizan para combatir la alergia en la estación del otoño, se hace una mención especial a aquellos antihistamínicos, ya que estos fármacos se usan en el contexto de un tratamiento sintomático, logrando de esta manera reducir síntomas de las alergias, pero no curando la enfermedad. De todas maneras, cada paciente es un tema particular y todo debe ser consultado ante un profesional de la salud que le brindará el tratamiento adecuado.

Alergia: ¿Vacunación o no frente al Covid?

En plena vacunación contra el coronavirus que se está realizando en el país, uno de los interrogantes tiene que ver con saber con aquellos que tienen antecedentes de alergias o de alguno de los componentes que integran las vacunas, la respuesta es concreta: no se recomienda la aplicación de las mismas.

Sucede que algunas alergias como las de alimentos, medicamentos y picaduras de insectos pueden desencadenar en una reacción grave llamada “anafilaxia”, una emergencia médica que pone en riesgo una y requiere de urgente atención y medicación como la adrenalina para su resolución.

 

Lo cierto es que si presenta alguna reacción alérgica que cumpla con los criterios de la anafilaxia, una persona no podrá recibir la vacuna contra el COVID-19 hasta que se hallen más datos seguros en este grupo de personas.

Además, existe un grupo específico al cual no se recomienda la aplicación de la vacuna, los cuales son los siguientes: aquellos con hipersensibilidad a cualquier componente de la vacuna contra el coronavirus, antecedente de complicaciones graves por vacunación por la inyección del componente 1 de la vacuna, enfermedades agudas graves o exacerbación de enfermedades crónicas, que impliquen el compromiso del estado general, antecedentes de reacciones alérgicas graves anafilaxia y menores de 18 años (debido a la falta de datos de seguridad y eficacia en este grupo etario).

Claves para entender mejor

Las alergias y los resfriados suelen tener síntomas similares, y a veces suelen confundirse. El resfrío común es causado por un virus, mientras que las alergias por la reacción de su sistema inmunitario a un alérgeno o polen, moho o ácaros.

Si bien comparten algunos síntomas, las alergias duran más de 1 semana y a diferencia del resfriado usual, tienden a ocurrir en la misma época cada año. 1) Fiebre: con alergia es poco probable la fiebre o escalofríos. Con fiebre, es posible un resfriado o gripe. 2) Dolores musculares: es probable que indiquen un resfriado; las alergias causan síntomas más localizados. 3) Picazón: en ojos, nariz, garganta u oídos suelen ser alergias. Si bien hay excepciones, la picazón localizada se desencadena por la histamina, sustancia química en el cuerpo asociada a respuestas inmunitarias. 4) Dolor de garganta: tanto un resfriado como las alergias pueden causarlo, y no es tan significativo como la fiebre. En alergias, el dolor es el resultado del goteo posnasal. 5) Secreción nasal: Síntoma común entre alergias y el resfriado, y es difícil distinguir cuál lo causa. Prestar atención al color y textura de la mucosidad e indicarla al médico.

POR G.A.

 

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