Jeff Bezos, el ex CEO de Amazon, dejó hoy por diez minutos el planeta Tierra para llegar hasta el espacio exterior a bordo de su propio cohete, un hito para el turismo espacial que abre la posibilidad de viajar a cualquier persona que desee hacerlo, siempre y cuando cuente con una sólida cuenta bancaria capaz de afrontar el altísimo costo del pasaje.

Pocos minutos después de las 10 de la mañana (horario local) Bezos, su hermano Mark, la expiloto Wally Funk, una mujer de 82 años, y el holandés Oliver Daemenen, un joven de 18 años a quien su padre le compró en una subasta el único pasaje a la venta, aterrizaron en medio del desierto de Texas. Los cuatro tripulantes salieron sanos y salvos.

La misión de Bezos se concretó después de que el fundador de Virgin Galactic, el magnate británico Richard Branson, realizó el domingo pasado el primer viaje de turismo espacial. Durante una hora, su cohete avión Unity, cruzó la frontera final del planeta con seis tripulantes a bordo.

A este duelo espacial entre multimillonarios se sumará en septiembre Elon Musk, quien lanzará Space X con la que también planea ofrecer viajes fuera de la Tierra.

Hasta el momento, el monopolio de los viajes espaciales lo tenían las agencias gubernamentales. Pero con la entrada de los privados en el sector, el turismo espacial le abre las puertas a los no astronautas.

El impacto del viaje al espacio en el cuerpo

Los afortunados que puedan financiar su pase al espacio deberán vigilar muy de cerca su salud. Diferentes experimentos demostraron que la radiación y la falta de gravedad tienen un efecto negativo en el organismo.

“Los vuelos espaciales afectan a la mayoría de los sistemas del cuerpo, pero el que más preocupa es la retina ocular y el nervio óptico, posiblemente asociados con un aumento de la presión intracraneal”, explicó Jeffrey A. Jones, profesor en la Escuela de Medicina de Baylor (EEUU).

El campo magnético terrestre disminuye la exposición a la radiación del espacio en forma considerable, pero se ha comprobado que los astronautas reciben diez veces más radiación que si se encontraran en la Tierra.

Para calcular la probabilidad de desarrollar tumores malignos derivados de la radiación en quienes viajaron o vayan a viajar al espacio, la NASA creó un software con el que relaciona la exposición a las tormentas de radiación solar y a los rayos cósmicos galácticos, eventos que pueden presentarse en períodos más largos fuera de nuestro planeta.

Jeff Bezos pasó 11 minutos en el espacio junto a su hermano Mark, una ex piloto de 82 años y un joven de 18. (Foto: BBC)

Además de un mayor riesgo de cáncer, la exposición a esta radiación también puede dañar al sistema nervioso central, con efectos que se notan años después, como funciones motoras y cognitivas alteradas. También podrían desarrollarse enfermedades degenerativas como cataratas o patologías cardíacas y circulatorias.

Por otro lado, y aunque pueda parecer divertido flotar sin gravedad en una nave espacial, las variaciones en los campos gravitatorios repercuten en el organismo, afectando a la orientación, coordinación, equilibrio y locomoción, así como al sistema cardiovascular.

En la Tierra, las venas de las piernas trabajan en contra de la gravedad para regresar la sangre al corazón. Sin gravedad, el corazón y los vasos sanguíneos cambian. El tamaño y la forma del corazón, por ejemplo, cambian con micro gravedad y los ventrículos izquierdo y derecho se achican. Esto puede ser por una disminución de volumen de la sangre y cambios en la masa del miocardio.

El fundador de Virgin Galactic, el magnate británico Richard Branson, realizó el domingo pasado el primer viaje de turismo espacial con seis tripulantes.

El ritmo cardiaco (cantidad de latidos por minuto) es menor en el espacio que en la Tierra. La presión arterial también es más baja, ya que la cantidad de sangre que es bombeada al corazón disminuye. Sin gravedad, hay una redistribución de la sangre en el cuerpo, más sangre se queda en las piernas y menos sangre regresa al corazón.

"Tan pronto como uno llega a condiciones de ingravidez, los fluidos comienzan a cambiar en el cuerpo desde la parte inferior del cuerpo a la parte superior", dijo el doctor John Charles, gerente asociado del Programa de Investigación Humana para ciencia internacional. "Los órganos de equilibrio y el oído interno inmediatamente sienten que no hay gravedad que tira hacia abajo".

El astronauta de la NASAMike Hopkins, explicó en CNN cómo se siente la anti gravedad: "Es como si uno estuviera colgando de las vigas del techo en un edificio y se soltara, y que se prolongue durante aproximadamente 24 horas. Mi cerebro se tomaba un poco de tiempo para acostumbrarse al hecho de que no arriba y abajo. Y eso fue bastante rápido. Se necesita un poco de tiempo para acostumbrarse a la flotación, también. Es casi como aprender a caminar de nuevo, un poco".

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