Médula ósea: conciencia para donar y salvar vidas
Entre el 25% y 30% de los pacientes tienen la posibilidad de encontrar un donante de médula ósea compatible en su grupo familiar, ya que el resto debe recurrir a un donante no emparentado a través de los registros de donantes voluntarios.
Si bien se nombra como vitales para mejorar la calidad de vida o salvarla a las donaciones de sangre y de ciertos órganos, también existe otra donación que es tan valiosa como las anteriores y es la de médula ósea que puede beneficiar a personas con enfermedades cancerosas y no cancerosas.
El asunto es que de forma anual, millones de personas son diagnosticadas con enfermedades hematológicas como leucemia, anemia aplástica, linfoma, mieloma, errores metabólicos o déficits inmunológicos, pero lo fundamental a entender, es que estas enfermedades pueden ser tratadas con un trasplante de médula ósea (MO).
Sin embargo, sólo entre el 25% y 30% de estos pacientes tienen la posibilidad de encontrar un donante compatible en su grupo familiar, ya que el resto debe recurrir a un donante no emparentado a través de los registros de donantes voluntarios.
Respecto a este importante tema, la doctora Valeria El Haj (M.N. 99.291) relató que “en el procedimiento de la donación de Médula Ósea (MO), la inscripción se realiza en los centros habilitados en los Servicios de Hemoterapia de los hospitales. Luego de una instancia informativa, el donante firma un consentimiento informado y da la autorización para que se le practique una extracción de sangre a los efectos de realizar los estudios serológicos y genéticos sobre la muestra, y así tipificar y evaluar su compatibilidad con posibles receptores”.
La facultativa agregó que “el código genético del donante se ingresa a la base informática del registro nacional y a la red internacional, de modo de quedar a disposición de las búsquedas que se realicen. A su vez, un donante de Médula Ósea requiere gozar de buen estado de salud, tener entre 18 y 55 años y pesar más de 50 kilos”.
La médula ósea es el centro de actividad de los huesos, un tejido importantísimo en muchos sentidos, de hecho, la sangre y gran parte del sistema inmunitario tienen su origen allí, y cuando este tejido no funciona de manera adecuada, se producen ciertas enfermedades y muchas de ellas, suelen ser graves.
ClasificaciónPor su naturaleza, estas patologías puede clasificarse en cuatro grandes grupos:
1) Leucemia: es un cáncer de la sangre en el que la médula ósea produce glóbulos blancos anormales que no cumplen con su función y dejan al sistema sin respuesta inmunitaria. Entre los primeros síntomas de la leucemia están el malestar, las náuseas, las petequias (pequeñas roturas de vasos sanguíneos), el dolor interno, mareos, infecciones recurrentes.
2) Anemia aplásica: la médula ósea no produce glóbulos rojos. Las razones pueden ser muchas, como la aparición de tóxicos o el uso de ciertos fármacos. Lo más normal, sin embargo, es que el origen se encuentre en el sistema inmune, que ataca a las propias células de la médula ósea. Algunas infecciones como las del virus de la hepatitis, el virus de Epstein-Barr o el VIH pueden promover la anemia aplásica. Los síntomas iniciales son: debilidad, infecciones frecuentes, malestar, seguido de hematomas injustificados, hemorragias espontáneas, úlceras.
3) Enfermedades mieloproliferativas: la médula ósea produce demasiadas células sanguíneas: glóbulos blancos, rojos o plaquetas. Esto implica varios problemas que pueden resultar muy graves. En primer lugar, podría darse un trombo que deje consecuencias permanentes o resulte letal. Por otro lado, la enfermedad mieloproliferativa podría desencadenar una leucemia aguda por el exceso de glóbulos blancos. Los síntomas que la identifican son el cansancio, el malestar, las náuseas, la pérdida de peso, las hemorragias, la inflamación articular y otros síntomas menos frecuentes.
4) Síndromes mielodisplásicos: las mielodisplasias producen cada vez menos células sanguíneas, llegando incluso, a parar por completo la producción. Esta patología suele ser progresiva, de manera que quien lo padece puede sufrir anemia, infecciones recurrentes u otros síntomas como las hemorragias, el malestar, que van creciendo en intensidad.
El ítem más importante que hay que tener en claro por todos, es que los trasplantes de médula ósea pueden beneficiar a personas con diversas enfermedades cancerosas y no cancerosas como, por ejemplo: Leucemia aguda, adrenoleucodistrofia, anemia aplásica, síndromes de insuficiencia de la médula ósea, leucemia crónica, hemoglobinopatías, Linfoma de Hodgkin, inmunodeficiencias, errores congénitos del metabolismo, mieloma múltiple, síndromes mielodisplásicos, neuroblastoma, Linfoma no hodgkiniano, rastornos de las células plasmáticas, Síndrome POEMS y amiloidosis primaria.
“Un trasplante de Médula Ósea puede curar algunas enfermedades y remitir otras. Los objetivos de un trasplante de médula ósea dependen de la afección, pero por lo general, pueden ser los siguientes: controlar o curar una enfermedad, prolongar la vida y mejorar la calidad de vida”, remarcó El Haj.
Existen dos maneras de donar médula ósea, y son:
1) Aféresis: unos días antes de la extracción, el donante se aplica unas inyecciones en el abdomen, y el día de la intervención, se le coloca un catéter en una vena por donde sale la sangre y entra a una máquina que separa las células “madre” y lo demás es restituido al donante, es decir, que es muy parecido a una donación de sangre.
2) Extracción directa en quirófano: es un método poco utilizado, pero se lo prefiere en casos pediátricos y en enfermedades específicas. Se realiza en quirófano bajo sedación, extrayendo la médula del hueso a través de la pelvis. Es seguro para el donante, sin embargo, si el donante prefiere el otro método, se utiliza el de su preferencia.
Registro de donantes mundialUn ítem a destacar es que el proceso de registro de donadores de médula ósea es sencillo, ya que cuando una persona se registra como un posible donante, se le toma una muestra de sangre para análisis y se analiza la misma, para que su información genética sea incorporada a un registro mundial que permitiría a futuro poder salvar una vida.
El asunto es que si alguien que necesita médula es compatible con ese donante inscripto, lo llamarán para preguntarle si se anima a realizar la donación. En el caso de que haya una respuesta positiva, se organiza un operativo para que esas células, luego de ser extraídas, viajen de una manera segura al lugar del mundo (en caso que el objetivo sea fuera de un país) donde está la persona que las necesita.
En la actualidad, existe un registro mundial con 32 millones de personas anotadas, el cual se encuentra en una red Internacional llamada BMDW (Bone Marrow Donors Worldwide), la cual agrupa registros de más de 63 países.
Argentina posee su propio registro nacional que funciona en el INCUCAI (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante), que está afiliado a la BMDW y ayuda a incrementar la lista de argentinos que se suman a la red mundial de donantes voluntarios.
Un robot que ayuda a los pacientesCuando la tecnología se une a la medicina para lograr un bien común, la satisfacción es doble para aquellos que inventan prototipos que salvan vidas o ayudan a mejorar su calidad. Tal es el caso de lo ocurrido en España donde se creó un robot híbrido que ayudará a las personas que tienen lesión medular.
El Hospital Nacional de Parapléjicos de la ciudad de Toledo presentó el proyecto “TAILOR”, cuyo objetivo es el desarrollo de sistemas modulares robóticos y neuro protésicos personalizables para la asistencia de la marcha, y con la mente puesta en las personas con lesión medular.
Un equipo multidisciplinar explicó los avances realizados en el proyecto y entre los aspectos expuestos, destacó el desarrollo de una nueva neuroprótesis modular, que aplicará la técnica de estimulación eléctrica funcional, todo ello de acuerdo a la fase de la marcha en la que se encuentre el usuario.
La neuroprótesis irá integrada en un exoesqueleto llamado “ABLE”, destinado a las personas con lesión medular. Todo ello para implementar una terapia híbrida durante el proceso de rehabilitación de la marcha del paciente.
Por G.A.

