Fue el niño prodigio de la TV argentina, pintaba para ser una estrella, pero dejó todo para seguir su verdadera vocación: la vida de Marcelo Marcote
Supo ser un artista infantil de renombre en la televisión argentina y compartió pantalla con los más grandes. En medio de la fama y el éxito dejó todo y hoy se dedica a lo que realmente le apasiona. Conocé su historia.
Quizás una historia ya conocida: un niño simpático que llega a la televisión, de sonrisa compradora, incontables pecas y cabello a media melena. Podría ser un relato como cualquier otro, pero algo le dio un vuelco inesperado: él mismo.
Marcelo Marcote tuvo todo para triunfar en la escena artística argentina y supo explotarlo de forma completamente inconsciente: con menos de 10 años fue la cara de publicidades y producciones en cine, televisión y gráfica.
Pero todo comenzó de casualidad, cuando un fotógrafo de la escuela Hipólito Yrigoyen de Avellaneda presentó su retrato en un concurso que ganó por la influencia de su flequillo abundante y sus características pecas, lo que lo llevó a su primera publicidad para una reconocida marca de zapatillas.
Luego vinieron otras: chocolates, postres y hasta camiones, y una fama que seguramente no eligió, pero que lo llevaron a la catapulta con la novela nacional “Rolando Rivas, taxista”. Todos los martes a las 22 horas, los televisores de todo el país se estaqueaban en Canal 13 para seguir el culebrón del momento, protagonizado inicialmente por Claudio García Satur y Soledad Silveyra.
La tira, emitida entre 1972 y 1973, tenía como centro a un porteño humilde del barrio de Boedo que se ganaba la vida con su taxi. En la segunda temporada, Nora Cárpena reemplazó a Silveyra y entró en escena con su pequeño hijo Quique - Marcote -. De la mano de una de las novelas más populares de la argentina, un Marcelo todavía en edad escolar saltó a la fama sin titubear.
Tras el éxito rotundo de la serie de Alberto Migré y un Martín Fierro como actor revelación con solo siete años, el niño Marcote trabajó en decenas de películas y series junto a grandes actores como Luis Sandrini, Antonio Gasalla, Arnaldo André, Arturo Puig y China Zorrilla. En televisión brilló en El inglés de los güesos, en cine en Nazareno Cruz y el Lobo, Siempre fuimos compañeros y Los chicos crecen.
Tras sus dos últimos protagónicos en televisión: Los hermanos Torterolo y El tiempo de los chicos, a la edad de 17 años decidió dejar esta profesión para siempre por una decisión profundamente personal: dedicarse a la medicina.
“Siempre tuve objetivos claros. Tenía ángel, trabajaba como actor y ni sé si quería serlo. Estuve bien orientado por los grandes con los que trabajé como Ernesto Bianco, Osvaldo Miranda, Susana Campos, Soledad Silveyra, Claudio García Satur, Ricardo Darín. Y jamás dejé de ir al colegio o jugar a la pelota con mis amigos”, dijo Marcote en diálogo con La Nación, acerca de qué fue lo que lo “salvó” de tropezar con la fama a tan temprana edad.
De la televisión al consultorio, sin escalasSupo ser llamado el niño prodigio de la TV, pero entrado en la adolescencia pateó el tablero abruptamente y cerró para siempre las puertas de la actuación. A sus 18 años se embarcó en lo que luego sería su gran pasión: la medicina, carrera de la cual se egresó en 1994 para luego realizar las especializaciones en pediatría y neumonología.
Según contó el ex actor, ingresó al hospital Presidente Perón aún siendo un estudiante gracias a una tía que trabajaba en el nosocomio y lo ayudó a ingresar como “extraccionista” y con el objetivo de empaparse del “día a día” en el hospital. “Después hice el curso de técnico en hemoterapia y cuando vi la labor del hospital dije: ‘Este es mi lugar’”, reveló en una entrevista con Clarín.
“Yo de chico decía que iba a ser médico veterinario, sabía que iba a hacer algo relacionado con la salud de los animales o de la gente”, le contó al mismo medio, y no dudó: “A los 18 años me decidí por la medicina y me apasionó. Si tuviera que elegir de nuevo una carrera, elegiría la misma”.
Hoy Marcelo Marcote tiene 56 años, es un flamante Pediatra neumonólogo, hemoterapista y director asociado del Hospital Presidente Perón de Avellaneda, lugar en el que fue nombrado en enero de 2020 en plena pandemia de Covid-19.

