Sus padres murieron sin haber podido recuperar una casona usurpada y ahora se la restituyeron: "Siento la piel de gallina"
Se trata de Ignacio Alberti, de 49 años. Su familia reclamaba que desocuparan su inmueble del barrio porteño de Flores, tomado hacía 30 años. “Se lo quería comentar a mi viejo y no estaba. Se lo quería comentar a mi abuelo y no estaba”, manifestó, acongojado.
Una casona de la avenida Nazca 920, en el barrio porteño de Flores, era motivo de denuncias de los vecinos por reiterados robos, ruidos molestos e incidentes frente al inmueble.
Se trata de un inmueble en el que funcionó un colegio público y permanecía usurpado desde hacía 30 años. En las últimas horas fue devuelto a sus propietarios.
La restitución se produjo tras un desalojo autorizado por la Justicia, que fue concretado por la Policía de la Ciudad junto a personal de la Red de Atención del Gobierno porteño, que se ocupa de asistir a personas en condición de emergencia social.
“Siento la piel de gallina. Se lo quería comentar a mi viejo y no estaba; se lo quería comentar a mi abuelo y no estaba. Hoy estarían orgullosos. Es un legado de toda mi familia. La propiedad fue un colegio y estuvo usurpada por 30 años. El sueño de mi familia se cumplió”, dijo Ignacio Alberti, de 49 años, dueño de la casona, al recordar los decesos de sus familiares, se consignó en un comunicado oficial.
Fue el operativo número 558 en el marco de las políticas que impulsa la administración de Jorge Macri desde hace dos años para garantizar el respeto a la propiedad privada y mantener el orden en el espacio público, se precisó en el parte informativo.
“Yo vivo en La Plata. Cuando me enteré de que se estaba recuperando mi casa, estaba trabajando. Me llamaron y fue un sentimiento inexplicable. Esta medida es fundamental para proteger el derecho a la propiedad que todos tenemos”, enfatizó Alberti.
Tras la restitución del inmueble, el jefe de Gobierno porteño, al aludir al hombre de 49 años, manifestó: “Sus padres y abuelos murieron esperando recuperar lo que ya era suyo, mientras otros lo usurpaban sin consecuencias. Nunca más en esta ciudad una familia puede pasar 30 años con su propiedad tomada. Los sacamos, devolvimos el inmueble a sus dueños y la tranquilidad al barrio”.
Un caso similar es el de Luciana Palacio, quien en noviembre último recuperó un antiguo hotel familiar ubicado en la calle Chile al 1200, del barrio de San Telmo, que permanecía usurpado hacía 18 años.
Aquella intervención marcó el hito número 500 de los inmuebles recuperados y se concretó luego de que Luciana le escribiera directamente al jefe de Gobierno porteño contándole todos los detalles del caso.
La mujer, según el parte informativo, había sufrido amenazas y extorsiones de parte de los ocupantes ilegales, quienes subalquilaban la propiedad y pedían sumas millonarias para abandonarla.
Una de esas personas, de nacionalidad dominicana, solicitaba 30 millones de pesos “por cabeza” para abandonar la propiedad que no era de ellos y había más de diez personas ocupándola.
“Cuando me contacté, nunca pensé que me iban a escuchar: sé en qué país vivo, donde estas cosas no suceden”, sostuvo Palacio. Y agregó: “Pasé del horror al alivio; pensaba que eso no lo iba a recuperar más”, sostuvo emocionada.
A través de una tarea articulada entre el Gobierno porteño y el Ministerio Público Fiscal, la causa se activó con velocidad y finalizó con la restitución del inmueble a su dueña.
Lo mismo sucedió con el empresario gastronómico Fulvio Arrigoni, quien también logró recuperar un inmueble lindero al local en el que funciona su restaurante en Garibaldi al 1400, de La Boca.
Después de una prolongada disputa judicial y tras contactarse con el jefe de Gobierno porteño, Arrigoni recuperó la propiedad en octubre pasado y eso le permitió expandir su emprendimiento gastronómico.

