Dedicar una oración a un familiar fallecido, ponerse la misma ropa interior, hacer una promesa al santo de turno o besar una fotografía, esas cábalas quedan pequeñas en el universo de Carlos Salvador Bilardo.

El ex futbolista, ginecólogo y entrenador es dueño de una larga lista de acciones que seguía al pie de la letra con el objetivo de ganar un partido, pero hubo una que trascendió las fronteras: Juan Carlos “Kiricocho” o “Quiricocho” , no se sabe una ciencia cierta.

 

Algo particular es que en vez de invocar la fortuna, aseguran que llamaba a la mufa y por eso se lo dedicaba al equipo contrario. Su “fama” se extendió tanto que no solo pasó a ser “patrimonio” argentino sino que se extendió por México, España y media Eurocopa gracias a la migración de jugadores.

Fue en la final de la copa europea que el capitán italiano lo invocó en la definición por penales, Donnarumma tapó el penal y los tanos se coronaron campeones. 

¿De dónde surgió Kiricocho?

Todo habría tenido su origen en la década de los 80, en el seno del Estudiantes de Bilardo para desearle mala suerte al rival y al mismo tiempo inmunizar de la caída al propio equipo. Sin embargo, es poco lo que se sabe ya que el DT campeón del mundo habló una sola vez del tema.

Quiricocho era un muchacho de La Plata que siempre estaba con nosotros, y que como ese año salimos campeones (en referencia a 1982) lo adoptamos como amuleto. Era un buen pibe pero después ya no lo vi más. La última vez que estuve dirigiendo a Estudiantes (2003-04) pregunté por él y nadie sabía nada. Pero aunque no lo creas, cuando fui a España a dirigir al Sevilla (entre 1992 y 1993) hubo un penal para los otros (por los rivales) y escuché que alguien atrás mío gritó: 'Quiricocho, Quiricocho'. Quiricocho, Quiricocho'. Yo no lo podía creer, hasta que el Cholo (Diego Simeone) y Diego (Maradona) me avivaron de que ellos lo habían dicho un par de veces y que el resto lo aprendió ”, confesó.

Según investigó TyC Sports, “Kiricocho” era el apodo de un hombre solitario llamado Juan Carlos, quien tenía ciertos problemas cognitivos y que todos los días aparecía por el predio de City Bell, pero que desapareció hace muchos años.

Al revés que otras personas a las que consideraba cábalas, Quiricocho tenía una reputación de mufa, por lo que “el Doctor” le pidió que cumpliera con dos misiones cada vez que el “Pincha” jugara de local.

En primer lugar, debe esperar a que arribara al estadio la delegación de los visitantes, hacerse pasar por un hincha de ellos y darle una palmada de aliento a cada jugador. Inmediatamente debe ir hasta la tribuna visitante desde donde vería el partido y desde donde podía transmitir su vibra negativa”.

¿Mito o realidad? En las campañas del 82 y del 83, Estudiantes (Con Alejandro Sabella, Miguel Ángel Russo y Marcelo Trobbiani en su plantel), consiguió el bicampeonato del Metropolitano en el primer año y del Nacional en el segundo. Solo perdió dos partidos de local, ante Boca y Vélez.

Por eso, la victoria no solo se le adjudicó a los jugadores sino también a la gran cábala de Quiricocho quien a partir de entonces dejó de ser una persona para convertirse en un rito que pasó de los jugadores (Maradona y Simeone lo extendieron por Europa) a los hinchas para mufar sobre todo un tiro desde los doce pasos.