NO HAY PLATA

Recorte de gastos hormiga, reducción del consumo de carnes y lácteos, y más caminata: los recursos de la gente para enfrentar el aumento del transporte

Este mes el boleto de colectivo, subte y tren escaló más de un 45%. Para febrero se espera un salto del 270%. Cómo enfrentan las subas los trabajadores y comerciantes.

En enero el Gobierno impuso un aumento del 45% en el transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Para febrero propuso un incremento del 270% y ya anunció que planea actualizar la tarifa todos los meses. En paralelo, un informe reciente reveló que un 60 % de los hogares había tenido que recortar gastos de consumo para llegar a fin de mes. En este marco, cronica.com.ar habló con comerciantes y trabajadores para saber cómo impactan la subas en el bolsillo.

Desde el 15 de enero, los usuarios de trenes y colectivos del AMBA comenzaron a pagar $76.92 el boleto mínimo del colectivo, $110 el del subterráneo y $37.38 el del tren. El salto de diciembre a este mes se hizo sentir en las economías familiares, cuyos integrantes se vieron obligados a reducir gastos y modificar los hábitos de consumo para hacerle frente al costo de viajar diariamente.

Por si fuera poco, a partir del 1º de febrero el incremento en el transporte público será del 270%, llevando al boleto mínimo a $270, el del tren a $130 y el del subte llegará a los $125. Además de las fuertes subas, la Secretaría de Transporte aclaró que las personas que no tengan la tarjeta SUBE registrada deberán pagar una tarifa de $430 en el caso de los colectivos y $260 en los trenes.

 

“No sé cómo voy a hacer para viajar”, afirma a este medio Lucila, una joven de 28 años que trabaja de secretaria en un estudio jurídico y tiene un hijo de 2 años. “Todos los días tengo que tomar el subte y el colectivo, son $187 para ir y $187 para volver a casa. Gasto casi $2.000 por semana y ya este mes tuve que recortar gastos para poder cargar la Sube e ir a trabajar”, explica.

Con las nuevas tarifas que entrarán en vigencia la semana próxima, Lucila tendrá que desembolsar casi $16.000 al mes solo en transporte. “Gano $195.000, alquilo y mantengo a mi hijo sola, cómo hago?”, dice angustiada.

Roberto, un jubilado de 72 años que sigue haciendo changas de electricidad “porque no me alcanza” la plata, paga la tarifa social con un 55% de descuento y ni aún así puede hacerle frente al gasto. “Tuve que decir que no a algunos trabajos particulares porque sabía que se me iba más de la mitad de la plata en viajar”, revela a Crónica.

¿El fin de los gastos hormiga?

El mismo escenario se repite entre las millones de personas que circulan desde y hacia el AMBA todos los días. El apriete contra el bolsillo se tradujo en la baja del consumo minorista.

Recorte de gastos hormiga, reducción del consumo de carnes y lácteos, y más caminata: los recursos de la gente para enfrentar el aumento del transporte
El boleto del subte llegará a los $125 en febrero.
 

Claudio Paez, kiosquero Delegado de UKRA (Unión Kiosqueros de la República Argentina) señaló a este medio que las ventas en diciembre “terminaron mal” y enero “arrancó de la peor manera, hubo una caída estrepitosa, más de 20 puntos”.

Justamente en su rubro, los “gastos hormiga” marcan la diferencia a fin de mes. Èstos son aquellas pequeñas sumas de dinero que se van en compras cotidianas y que en la economía familiar se convierten en una cantidad considerable. Si bien parecen insignificantes individualmente, en épocas de escalada de precios, son los primeros que se recortan.

Un informe realizado del 13 al 26 de diciembre por las consultoras Proyección y Sarandí que fue encargado por la Central de Entidades Empresarias Nacionales (CEEN), reveló que un 60 % de los hogares había tenido que recortar gastos de consumo para llegar a fin de mes o, directamente, no llegaba, y que casi la mitad de los hogares habían tenido que endeudarse.

En las últimas semanas el impacto de las subas indiscriminadas de precios y el incremento en el transporte público hizo que el impacto en el bolsillo fuera tan brusco que los hábitos de consumo se modificaron de forma drástica. Primero llegó el recorte a los gastos prescindibles: el café de la mañana, una botella de agua en los días de calor agobiante, la golosina en el kiosco. Luego afectó a los imprescindibles, dar de baja la prepaga, bajar el consumo de carne, entre otros.

Recorte de gastos hormiga, reducción del consumo de carnes y lácteos, y más caminata: los recursos de la gente para enfrentar el aumento del transporte
"La gente se fue a las segundas y terceras marcas”, revela el kiosquero consultado por Crónica.

De los encuestados, el 55 % reconoció que había tenido que reducir el consumo o "bajar la calidad" en el rubro carnes y un 46 % en lácteos. El 53 %, en tanto, había recortado los gastos destinados a vestimenta o calzado y el 43,5 % en productos de limpieza. Uno de los datos más sensibles, corresponde al 10 % de los hogares que redujeron gastos en medicamentos.

Recurrir a segundas marcas fue otra de las formas para enfrentar el encarecimiento del transporte y el precio de los alimentos. “Lo que más se ha caído son las primeras marcas debido a sus precios, los costos son espantosos. Un chocolate de 38 gramos, $1.000, un alfajor triple, $1.200 hasta $1.400 pesos. Entonces la gente se fue a las segundas y terceras marcas”, explica el kiosquero de Almagro.

En vez de un alfajor ahora se compra un turrón, que vale 200 mangos. Ni hablar de las gaseosas, se fueron al demonio, por no decirte otra mala palabra”, advierte Claudio. “Entonces nosotros tenemos que capturarlo, darle la vuelta. 'Mirá, tengo otra opción triple de marca más económica, te sale uno por $400 o dos por $700”, agrega.

Las ofertas, con el 2x1 y el 3x2 a la cabeza, son en la actualidad el mejor recurso de venta entre los comerciantes. “Tuve que traer más promociones y resignar rentabilidad, que no es poca cosa, para poder seguir vendiendo. ¿Pero qué pasó? Me vino a la luz 180 mil pesos en un local de menos de 60 metros cuadrados”, señala el hombre.

Recorte de gastos hormiga, reducción del consumo de carnes y lácteos, y más caminata: los recursos de la gente para enfrentar el aumento del transporte
El Gobierno anunció que planea actualizar la tarifa del transporte todos los meses.
Futuro “poco alentador”

Del informe citado, se desprende que los argentinos ven el futuro de la economía familiar muy complicado. El 11 % cree que estará tan mal como ahora, 24% peor y 27,2% mucho peor, mientras que el 17,9% afirmó que no llega a fin de mes.

Asimimo, refleja que casi el 46,7% de los hogares "tuvo que endeudarse en el mes". El 27,4% recurrió a familiares y amigos, el 8,9% sólo pagó el mínimo de la tarjeta de crédito, 5,9% se endeudó con bancos y 4,5% con financieras.

Los pronósticos de las consultoras privadas para marzo tampoco son alentadorres. Con una inflación más elevada (en diciembre fue del 25% y se estima que enero será del 20%, aunque en febrero escalará nuevamente), la clase media va a pasar de necesitar $700.000 por mes, contabilizando un alquiler, a casi $1.200.000 para vivir.

Para los comerciantes el panorama tampoco es bueno. “Va a estar difícil. La suba de tarifas va a impactar de lleno, también en el consumo. Pero bueno, seguimos dando pelea”, afirma Claudio.

De acuerdo a la gran mayoría de mediciones de consumo, este fin de mes ya es uno de los peores registrados en los últimos años y en febrero los trabajadores que viajan todos los días, hacen dos, cuatro o hasta seis recorridos, sufrirán la etapa más dura: la de elegir entre pagar la luz o viajar, comprar los medicamentos o tomar el subterráneo, caminar 50 cuadras todos los días para que alcance el saldo y, en el peor de los casos, no poder ir al trabajo por no llegar a pagar el boleto del colectivo.

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