SALUD

Una "cuestión de peso" que atrasa: ¿Qué es el body shaming y cuáles son sus consecuencias?

Un concepto actual que aparece en todos los ámbitos y afecta más a los niños, con consecuencias devastadoras. La opinión de una especialista en psicología.

Demasiado alta, mediana o de baja estatura. Extremadamente flaca o "rellenita". Con pecas, de piel muy clara u oscura. Con brackets, pelado o con nariz grande. Las opiniones sobre cuerpos ajenos atrasan y tienen efectos devastadores en la psiquis de las personas. Entonces, ¿por qué hay que enfrentarse siempre a las miradas externas basadas en estereotipos irreales, en lugar de valorar lo que hay dentro de cada uno?.

Está presente en todos los ámbitos de la vida; la crítica al otro, a su cuerpo, a no encajar con la belleza hegemónica. En la edad escolar, la situación se vuelve más grave y preocupante. La violencia infantil y el acoso, ya sea en persona o por redes, afecta a uno de cada tres estudiantes, de acuerdo con las últimas cifras de la UNESCO.

Las secuelas psicológicas son notorias, palpables y muchas veces, perduran en el tiempo. La especialista en psicología deportiva, Malena Casasola (M.N.41.396), explica el concepto de “body shaming” que tomó vigencia recientemente y que preocupa tanto a padres como a educadores de todas partes del mundo. 

"El body shaming o humillación corporal es un concepto actual que hace referencia al acto de criticar, burlar o juzgar el aspecto físico de una persona. Es una práctica de lo más habitual, un tipo de violencia simbólica", asegura la profesional del centro de salud Dim. "Puede adoptar múltiples formas, ya sea desde comentarios hirientes hasta expresiones sutiles de desaprobación", agrega.

Entre ejemplos habituales que se pueden oír, se encuentran: "Qué delgadita que estás, parecés un escarbadientes"; "¿Estás más rellenito, puede ser?"; "¿Qué te hiciste en el pelo?". Al respecto, la psicóloga aclara: “Es importante entender que el alcance de la humillación no se limita sólo a la forma del cuerpo, también hace referencia al rostro, la estatura, el color del cabello o de la piel, etc. Dichos comentarios pueden ocurrir tanto cara a cara como a través de mensajes por redes sociales desde el anonimato”. 

 

 Durante el verano, el
 Durante el verano, el "body shaming" empeora entre los adolescentes.

Y en este sentido, advierte: "Opinar del cuerpo ajeno es una conducta con tendencia a herir de forma profunda y contribuir al desarrollo de problemas de salud mental y físico. Detrás de todos estos comentarios hay una cultura de la delgadez obligatoria, de un modelo único de cuerpo, de una cultura gordofóbica, racista, sexista y claramente, está fundamentado bajo ciertos estereotipos de belleza", amplía.

Al analizarse las consecuencias psicológicas, vemos que son variadas y dependen de múltiples factores, como son las personalidades de cada individuo, el apoyo social con el que cuente, sus herramientas de afrontamiento. Entre las consecuencias más habituales se encuentran:

 

  • Afectación de la autoestima: Los comentarios despectivos y críticos sobre la apariencia de una persona hacen que estos cuestionen su propia valía y puedan hasta sentir vergüenza de su propio cuerpo, su cara o color de cabello. Estos comentarios podrían conducir a una constante sensación de insuficiencia y tener un impacto negativo en todas las áreas de su vida, además de incidir tanto en el desempeño académico, deportivo y en su esfera social.
  • Sentimientos de ansiedad/depresión: El miedo a recibir burlas o sentirse juzgado por el aspecto físico crea un estado de ansiedad y angustia que afecta la capacidad para desenvolverse en situaciones sociales cotidianas. Observamos una gran tendencia al aislamiento por parte de quienes sufren este tipo de descalificaciones y burlas.
  • Trastornos en la conducta alimentaria: Los comentarios descalificadores dirigidos hacia la forma corporal conducen a una relación disfuncional con la comida y a una percepción distorcionada de la propia imagen del cuerpo. Como es de esperar, los adolescentes son, en especial, susceptibles a esto. Sin embargo, las personas adultas no quedan exentas.

"Para abordar y prevenir este comportamiento dentro y fuera de las redes sociales, es esencial poner en marcha estrategias educativas y de concientización que promuevan una cultura más empática y respetuosa. Cambiar estas prácticas puede ser un trabajo arduo ya que nos obliga a revisar nuestro propio accionar que responde a un imaginario patriarcal de los cuerpos hegemónicos. Debemos empezar por revisar nuestro propio lenguaje y nuestras prácticas cotidianas", aconseja Casasola.

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