Año Nuevo en la "dulce espera": los deseos de las futuras madres para este 2024
Nathalia, Jessica y Tamara alzarán sus copas lo más alto y agradecerán esta medianoche por el deseo cumplido de un nuevo hijo. Conocé sus historias.
Cuando el reloj marque esta noche las 0, las 12 o las 24, como más le guste llamarle, alzarán sus copas lo más alto y agradecerán y, al mismo tiempo, pedirán por ese deseo en desarrollo a ser cumplido, que viene en camino después de haberlo buscado tanto. Un anhelo que se cristaliza en la mayor y mejor de las felicidades con las que se puede empezar un año nuevo, como es la llegada de un hijo.
Hace un mes y 15 días que Nathalia se enteró de que en su vientre se está formando su segundo hijo, fruto de su relación con Carlos. La joven, oriunda de Lomas de Zamora, atraviesa su semana 14 de embarazo, y por ende, reconoce que está "sensible, emocionada y aunque las cosas marcha bien por ahora, el miedo está ahí". Impresiones propias de los primeros tiempos de un período tan inexplicable y maravilloso como la gestación de un hijo, que en el caso de esta mujer incluso fue en un momento inesperado. En motivo de su primera experiencia materna, cargada de obstáculos y dificultades, pero también de un amor infinito, por el cual pudo afrontar en soledad la crianza de su hijo David, hoy de 11 años.
Al respecto, Nathalia expresó que está "pasando por un momento que no creía que volvería a disfrutar". "Pero tuve la suerte de encontrar a un compañero de vida, que tenía la mismas ganas que yo de formar una familia. Por eso estoy muy contenta, volví a ser feliz, siento que estamos completos", indicó. Por esta razón, para este año entrante su solicitud radicará en: "Lo que más deseo es que nazca sano".
Un causal de brindis que será el mismo de Jessica cuando el 2024 entre en escena, y empiece enero, el mes en el que Francesca se sume a la familia. En este sentido, quien está próxima a ser madre por segunda vez dejó en claro que sus "expectativas y objetivos están vinculados a todo lo referido a que sea una beba sana". En su caso, la proximidad de la fecha de nacimiento acentúa su ansiedad, así lo reveló ella: "Por momentos me preocupo por el tema de salud, pero casi todo el tiempo son emociones positivas. Fue un bebé muy buscado entre mi esposo Francisco y yo. Quizás por eso es todo más positivo".
Un abanico de sensaciones que enmarcan un inicio diferente, dado que "siempre el nacimiento de un hijo es motivo de alegría en una familia. Más allá de cómo sea el año, porque las metas cambiaron, son completamente diferentes".
Por su parte, "poder darles todo lo que mi bebé y mis hijos necesitan. Sabiendo que se viene un año con ciertas dificultades", representa el anhelo de Tamara, el cual expondrá hacia sus adentros y también afuera, cuando el 2023 diga adiós. Justamente nueve días después arribará su tercer hijo, a quien hasta el momento desconoce su sexo, puesto que la posición del pequeño o la pequeña impidió identificarlo en las ecografías. Sin embargo, más allá de saber si es niño o niña, lo que más ansía la embarazada es "conocerlo, aunque a su vez me invade la felicidad porque es una bendición, lo esperamos mucho al bebé. Implica una emoción de traer vida al mundo, y notar cómo crece dentro mío es algo inexplicable".
A pocos días de dar a luz, Tamara precisó, con notable elocuencia, el significado de traer vida a este mundo. "Para mí un hijo es una responsabilidad enorme y a la vez hermosa, y que venga al mundo trae esperanza. Además tener un bebé es la prueba más fantástica y pura de lo que es el amor", expresó. Esta última es una impresión que comparten Nathalia y Jessica, quien remarcó que "es una felicidad inmensa en mi vida, me completa como mamá, persona y como familia. Siempre quise ser madre, fue mi gran deseo toda la vida, entonces a mí me genera una felicidad plena poder tenerla pronto conmigo".
Emociones infinitas, enormes y que constituyen la razón y la convicción que las lleva a Nathalia, Jessica y Tamara a creer en este año nuevo, más allá de incertidumbres en otros contextos que, si bien tienen su relevancia, ni siquiera alcanzan la magnitud de la dulce espera de un hijo.
Por M.R.

