JUICIO

ARA San Juan: a casi nueve años de la tragedia se conoce el veredicto

El episodio ocurrió el 15 de noviembre de 2017, cuando se perdió contacto por última vez con el submarino que navegaba en aguas del Atlántico Sur.

A casi 9 años de la tragedia del submarino ARA San Juan, se llevará a cabo la audiencia en la ciudad de Río Gallegos en donde se realizará la lectura del fallo por el hundimiento de la nave.

Será una jornada especial para los familiares de las víctimas que por años reclamaron respuestas y justicia por lo ocurrido el 15 de noviembre de 2017, cuando se perdió contacto por última vez con el submarino que navegaba en aguas del Atlántico Sur.

Meses de debate

El fallo llegó después de más de cuatro meses de debate oral y cerca de cuarenta audiencias en las que declararon testigos, especialistas, exintegrantes de la Armada y familiares de los submarinistas. 

El proceso también incluyó la incorporación de documentación técnica, pericias e incluso una inspección ocular sobre un submarino gemelo del ARA San Juan realizada en las instalaciones de Tandanor.

En el banquillo de los acusados se encuentran Claudio Villamide, excomandante de la Fuerza de Submarinos; Luis Enrique López Mazzeo, exjefe del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada; Héctor Aníbal Alonso, exjefe del Estado Mayor de la Fuerza de Submarinos; y Hugo Correa, exresponsable del área de Operaciones.

Parte de la tripulación del ARA San Juan.
Parte de la tripulación del ARA San Juan.

Durante sus alegatos, la Fiscalía sostuvo que existió una cadena de incumplimientos, omisiones y fallas en los controles que incrementaron el riesgo operativo de la nave y derivaron en el hundimiento. Por ello solicitó penas de cinco años de prisión para Villamide y López Mazzeo, tres años para Correa y dos años para Alonso, además de las correspondientes inhabilitaciones.

Las querellas que representan a familiares de las víctimas habían solicitado condenas más severas. Sin embargo, esos planteos quedaron fuera de la definición judicial luego de que el Tribunal declarara nulos los pedidos por considerar que excedían la calificación legal con la que los imputados llegaron a juicio.

Luis Enrique López Mazzeo, uno de los que estuvo en el banquillo (La Opinión Austral).
Luis Enrique López Mazzeo, uno de los que estuvo en el banquillo (La Opinión Austral).

Las defensas, en tanto, rechazaron los argumentos de la acusación y reclamaron la absolución de los cuatro exoficiales. Sostuvieron que no se logró probar una relación causal entre las conductas atribuidas a los acusados y el desenlace fatal de la misión, además de cuestionar la valoración de la prueba realizada por el Ministerio Público Fiscal.

En tanto, la sentencia será seguida de cerca por los familiares de los 44 tripulantes, quienes durante todo el proceso insistieron en la necesidad de que la Justicia establezca responsabilidades dentro de la cadena de mando de la Armada.

Tras años de investigación, reclamos y un juicio que concentró la atención de todo el país, se conocerá el veredicto en una de las causas más sensibles y emblemáticas de la historia reciente argentina.

Testimonio de uno de los acusados

Correa comenzó su intervención asegurando que actuó siempre conforme a la reglamentación vigente, y destacó el carácter estricto de los controles dentro de la Armada Argentina.

"Quiero expresarles a este tribunal que he cumplido con todas las responsabilidades que la reglamentación me exige, que he cumplido esa reglamentación en forma rigurosa y que cuando me he equivocado me han sancionado, aunque ese error no cause peligro. En la Armada somos rigurosos con nosotros mismos", manifestó.

Hugo Correa declaró ante la justicia (La Opinión Austral).
Hugo Correa declaró ante la justicia (La Opinión Austral).

El oficial recordó que se desempeñó como jefe de Operaciones del Estado Mayor del Comando de la Fuerza de Submarinos, un organismo que desarrolla sus tareas desde tierra, y afirmó de manera categórica: "Soy inocente. Actué con el convencimiento absoluto de estar haciendo lo correcto".

Durante su exposición, apeló a una comparación entre la función judicial y la conducción de un buque para referirse a la responsabilidad que enfrentan los magistrados al momento de dictar sentencia.

Fuerte expresión

"Ustedes, señores jueces, están haciendo las veces de comandante de ese buque. Van a evaluar qué puede hacer y qué no puede hacer. Lo que decidan va a impactar. Esa toma de decisión es lo que en la Marina llamamos la soledad del comando", expresó.

En ese contexto, pidió que la decisión del tribunal estuviera guiada por la reflexión y la justicia. "Encomiendo su decisión al Señor para que les brinde luz", señaló.

Hugo Correa era exresponsable del área de Operaciones (La Opinión Austral).
Hugo Correa era exresponsable del área de Operaciones (La Opinión Austral).

Correa también evocó el momento en que la tripulación del ARA San Juan zarpó en octubre de 2017. Recordó que junto a otros integrantes del Estado Mayor participó de la despedida de los submarinistas y destacó el profesionalismo y el espíritu con el que emprendieron la misión.

"Despedimos una dotación de profesionales bien adiestrados y felices", afirmó. Añadió que con varios de los tripulantes compartió destinos, guardias, clases, cumpleaños, cenas y horas de inmersión, además de la "pasión por el arma submarina" y la particular camaradería que caracteriza a quienes integran esa fuerza.

Riesgos de la tripulación

En uno de los pasajes más emotivos de su declaración, remarcó que todos los integrantes de la Armada conocen desde el inicio de su carrera los riesgos inherentes a la actividad naval y militar.

"Todos los que vestimos este uniforme sabemos que nos preparamos para la guerra. Sabíamos desde el primer momento que el mar es un entorno con peligro y que asumíamos riesgos de manera voluntaria", sostuvo.

Según indicó, los 44 tripulantes del ARA San Juan comprendían esos riesgos y los aceptaban porque entendían que su misión era la defensa de los intereses de la Nación en el mar. "Ellos honraron ese juramento hasta el final", afirmó.

Vínculos entre camaradas

Correa describió además los fuertes vínculos que se generan entre los submarinistas durante las navegaciones y las inmersiones, donde la confianza mutua resulta esencial para la supervivencia.

"Vivimos momentos difíciles de esos que solamente los submarinistas entienden. Donde la confianza en el otro es lo único que nos mantiene con vida", expresó.

Claudio Villamide, excomandante de la Fuerza de Submarinos (La Opinión Austral).
Claudio Villamide, excomandante de la Fuerza de Submarinos (La Opinión Austral).

Finalmente, señaló que el dolor por la pérdida de la tripulación trasciende lo personal y constituye una herida para toda la institución naval. "Es un luto institucional profundo que golpeó el corazón de toda la Armada", dijo.

También dedicó unas palabras a los familiares de las víctimas, al afirmar que merecen "todo el apoyo, el acompañamiento y la contención posible", y cerró su intervención con un homenaje a los fallecidos: "A mis camaradas en Patrulla Eterna, honor y respeto permanente".

Otra declaración

Por otra parte, Alonso fue categórico al describir su relación con la verdad a lo largo del juicio. No apeló a tecnicismos ni a evasivas, sino a una declaración directa sobre su postura personal: "Durante todo el proceso dije siempre la verdad. No la verdad que pudiera favorecerme, sino la verdad de los hechos tal como los viví y de las responsabilidades que realmente tuve y cumplí".

Y continuó: "Así fui educado por mis padres, una familia trabajadora de la provincia de Misiones, donde mi papá fue empleado del Estado y mi mamá ama de casa. Ellos me enseñaron que la palabra tiene valor, que uno debe responder por sus propios actos y que la honestidad no depende de las circunstancias".

Héctor Alonso también declaró ante la justicia (La Opinión Austral).
Héctor Alonso también declaró ante la justicia (La Opinión Austral).

Fue en este punto donde el testimonio adquirió una dimensión más íntima. Alonso dejó a un lado, por un momento, al oficial para hablar desde otro lugar: "Aquí hoy estoy hablando como un padre, un esposo, un compañero, un camarada. La desaparición del ARA San Juan cambió mi vida y la de mi familia para siempre".

Mientras el comandante de la Fuerza de Submarinos se trasladaba a Puerto Belgrano para encabezar las operaciones de búsqueda, Alonso quedó a cargo de una tarea para la que, según admitió, nadie estaba realmente preparado: "Me tocó permanecer en la base naval Mar del Plata y asumir una de las tareas más difíciles de toda mi carrera: acompañar a las familias y afrontar el momento de los partes de situación. No nos prepararon para eso. Fueron días de una intensidad imposible de describir. Durante los primeros 10 días no regresé a mi casa y viví en la base".

Héctor Alonso, exjefe del Estado Mayor de la Fuerza de Submarinos (La Opinión Austral).
Héctor Alonso, exjefe del Estado Mayor de la Fuerza de Submarinos (La Opinión Austral).

En medio de ese momento, tuvo un acercamiento especial con su hijo menor y contó: "En medio de esos días, mi hijo, que en ese momento tenía 15 años, me llamó para preguntarme si podía ir a visitarme. Le dije que sí. Pasó la tarde conmigo en la oficina viendo el movimiento permanente, escuchó los partes que iban llegando y observó cómo muchos submarinistas se presentaban espontáneamente para ofrecerse a hacer lo que fuera necesario: embarcarse inmediatamente, colaborar con la búsqueda o simplemente acompañar a las familias".

"Esa noche me acompañó al parte de las 20 horas. Yo estaba tan concentrado en lo que estaba sucediendo que por un momento me olvidé que él estaba ahí. Volví a mi oficina y al rato volvió a entrar y me dijo: ‘Papá, quiero ingresar a la Armada‘. Sorprendido, le pregunté por qué me decía eso precisamente en ese momento y en esas circunstancias. Y me respondió: ‘Porque quiero ir a buscar al San Juan‘. Me explicó que lo que había visto ese día -el espíritu de equipo, la camaradería y la solidaridad entre quienes integraban la fuerza- lo habían conmovido profundamente". Ese hijo hoy es guardia marina y está realizando el curso para piloto de la aviación naval.

Funciones institucionales

Una vez superada la etapa más aguda de la crisis en Mar del Plata, Alonso continuó cumpliendo funciones en el ámbito institucional. Integró una comisión de respuesta ante distintos poderes del Estado y luego tomó una decisión que describió como una obligación moral.

"Después de esos días, ya en el edificio Libertad, integré una comisión para responder preguntas a la comisión bicameral, al Senado, a la Justicia y a la Jefatura de Gabinete. Posteriormente, me embarqué en la búsqueda. Lo hice porque sentía que era mi obligación para con mis camaradas. Conocía profundamente a esa dotación. Muchos navegaron conmigo. Otros fueron alumnos míos durante los tres años que tuve el honor de conducir la Escuela de Submarinos y Buceo. No eran nombres escritos en un expediente; eran hombres con los que compartí años de trabajo, de navegación, de formación y de vida".

Cuando el submarino fue finalmente hallado, su participación continuó. Estuvo presente en la confección del informe de identificación que fue comunicado a los familiares, y en la entrega de la información a la justicia. "Todo esto también forma parte de mi historia. Por eso nunca podría ser indiferente a lo ocurrido".

Alonso respondió diversas preguntas (La Opinión Austral).
Alonso respondió diversas preguntas (La Opinión Austral).

Asimismo, se refirió al sufrimiento de quienes perdieron a sus seres queridos: "Comprendo profundamente el dolor de los que perdieron un ser querido. No puedo decir que sé exactamente lo que sienten, porque no puedo ponerme en el lugar de alguien que perdió un hijo, un padre, un hermano o un esposo. Pero sí puedo decir que esta tragedia también dejó una marca que voy a llevar conmigo el resto de mi vida".

Por otro lado, uno de los ejes centrales de su declaración fue la distinción entre las responsabilidades que le correspondían según su función real y aquellas que, eventualmente, pudieran serle imputadas en exceso. "Nunca aspiré a otra cosa que servir y responder por mis propios actos. Durante el juicio expliqué cuáles fueron mis funciones y cuáles no lo fueron, no para eludir responsabilidades, sino porque sigo creyendo que la única manera de honrar la memoria de quienes no están es reconstruir los hechos con verdad y juzgar a cada persona por aquello que realmente hizo y por las responsabilidades que efectivamente le correspondían".

Alonso concluyó su testimonio volviendo al punto de partida: "Elegí esta profesión cuando tenía 17 años. Si pudiera volver el tiempo atrás, volvería a elegir el mismo camino, porque sigo creyendo que servir a la Patria es un honor. Y hoy, después de tantos años, lo único que humildemente les pido es que cuando llegue el momento de decidir, me juzguen por mis propios actos, por las funciones que verdaderamente desempeñé de acuerdo a los reglamentos de la Armada, y por las responsabilidades que realmente tuve. Nada más. Muchas gracias".

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