Comprar online solo es un ahorro si no te hackean la tarjeta: Así podés protegerte
¿A quién no le encanta comprar online? En cuanto empezaron a popularizarse las tiendas online en Argentina, quedó claro que era posible adquirir una amplia variedad de productos a precios mucho más bajos que en los comercios a pie de calle.
Es cierto que no conviene comprar todo online, pero algunos tipos de productos definitivamente resultan mucho más económicos si se compran por internet.
Ahora bien, el ahorro de las compras online se evapora si las hacemos sin proteger de forma adecuada tanto nuestros dispositivos como nuestras cuentas online y nuestros métodos de pago. Sencillamente no tiene sentido hacer transacciones online de manera despreocupada, porque son muchos los hackers que tratan de hacerse con parte del dinero movilizado por las tiendas online día tras día.
¿Querés disfrutar de todas las ventajas de las compras online? ¡No hay problema! Solo asegúrate de hacerlo adoptando precauciones como estas:
1. Usá contraseñas robustas en tus cuentas de e-commerceLo primero de todo consiste en usar contraseñas robustas para proteger tus cuentas en las tiendas online donde quieras adquirir tus productos. Cuando hablamos de contraseñas robustas nos referimos a claves que deben ser muy largas, imposibles de adivinar –es decir, completamente aleatorias– y que no uses en ninguna otra cuenta digital.
Resulta muy difícil recordar este tipo de claves, así que puede ser buena idea apoyarte en aplicaciones como un gestor de contraseñas. Con estas aplicaciones podés gestionar de forma segura todas tus contraseñas online, porque las almacenarán de forma cifrada en tu dispositivo y se asegurarán de que no las repitas en otras plataformas.
2. Protegé tu conexión con una VPNTambién deberías aprovechar el cifrado para proteger tu conexión a internet e impedir que los ciberatacantes la intercepten. Con una VPN para Chrome como CyberGhost VPN podés navegar de forma segura a través de una conexión cifrada, así que toda la información transmitida durante tus compras online permanecerá protegida incluso si alguien intercepta la conexión.
Las VPN también tienen otros usos a la hora de hacer compras online, sobre todo cuando se trata de compras internacionales. Estas herramientas te dan la posibilidad de cambiar la IP desde la que navegás por internet, lo que en algunas plataformas puede traducirse en precios más económicos, por ejemplo a la hora de realizar reservas de viajes.
3. Configurá tus métodos de pago de forma seguraLa seguridad digital no solo es importante en las plataformas de e-commerce, sino que también debe aplicarse –incluso más, si cabe– a los métodos de pago que usemos en ellas. Esto puede incluir las aplicaciones de banca online, las billeteras digitales, o cualquier otro método de pago electrónico como las criptomonedas.
Debemos seguir los mismos pasos que acabamos de ver: emplear contraseñas robustas y únicas, o cifrar nuestra conexión a la hora de gestionar estos métodos de pago. Además, también conviene cargar el saldo mínimo posible en el método que elijamos para hacer nuestras compras, de modo que no perdamos mucho si sufrimos un hackeo.
4. Usá la autenticación en dos pasosEn todas las plataformas involucradas en el proceso de hacer una compra online –la tienda digital, la herramienta de pago– deberías activar siempre la autenticación en dos pasos para reforzar la seguridad todavía más. De este modo tu cuenta va a estar protegida incluso si tu contraseña queda expuesta o se produce cualquier problema similar.
La autenticación en dos pasos es un sistema que establece un segundo método de verificación cuya aprobación es necesaria para poder completar una transacción o el acceso a una cuenta. Generalmente se emplea mediante el uso de un celular, así que lo ideal es que hagas las compras desde la computadora y las verifiques luego en el teléfono.
5. Nunca hagas compras desde entornos no seguros¿Qué significa esto? Muy sencillo. Solo tenés que hacer compras u otras transacciones digitales desde dispositivos o redes que consideres seguras. Por ejemplo, la red Wi-Fi de tu casa y tu propia computadora son dispositivos cuya seguridad está bajo tu control, pero esto no ocurre en la computadora de una biblioteca o la red Wi-Fi pública de un café.
El problema está en que no sabés si otra persona infectó la computadora de la biblioteca o está interceptando el tráfico Wi-Fi de la cafetería. Como no podés tener esas certezas, esas redes y esos dispositivos deben evitarse para este tipo de transacciones. ¡Recordá que nadie piensa que será víctima de un hackeo, hasta que finalmente lo sufre!

