Cuidado con el sol: los rayos UV alcanzaron niveles muy altos y presentan riesgos para la salud
En algunas provincias, los valores podrían alcanzar niveles extremos. Cómo cuidarse y evitar daños en la piel.
En medio de una de las jornadas más calurosas de febrero, algunas regiones del país están registrando niveles de radiación ultravioleta (UV) entre altos y muy altos, valores que obligan a aplicar medidas de prevención y cuidado.
El fenómeno atmosférico, vinculado a la posición solar y las condiciones meteorológicas actuales, incrementa el riesgo de lesiones cutáneas por exposición directa en las franjas horarias de mayor incidencia.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), las proyecciones para este martes 24 de febrero indican un índice UV máximo que oscilará entre los valores 7 y 9. Estos niveles representan un riesgo importante para la salud, especialmente en el intervalo entre las 10 y las 16 horas.
En este marco, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) señaló que las zonas Norte y Centro del país presentarán los registros más intensos de la jornada. En algunas provincias de estas regiones, los valores podrían alcanzar niveles extremos, mientras que en la Patagonia se prevén índices moderados debido a una mayor cobertura nubosa.
Cómo se calcula el índice UV
El índice UV es una unidad de medida estándar que cuantifica la intensidad de la radiación ultravioleta que alcanza la superficie terrestre. Esta escala internacional comienza en cero y carece de un límite superior fijo; a mayor valor numérico, menor es el tiempo de exposición requerido para que se produzcan daños en el tejido epitelial.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece una clasificación de estos niveles: bajo (1-2), moderado (3-5), alto (6-7), muy alto (8-10) y extremo (11 o más).
A partir del nivel 6, los protocolos internacionales sugieren la implementación de medidas de protección obligatorias para evitar quemaduras por fotosensibilidad.
Con índices situados entre 8 y 9, el tiempo de seguridad para una piel sin protección puede reducirse a menos de 20 minutos antes de presentar eritemas.
En este sentido, cabe aclarar que hasta el 80% de la radiación logra traspasar la nubosidad parcial, y superficies como el cemento, el agua o la arena actúan como reflectores que potencian el efecto del rayo.
La radiación ultravioleta se identifica como el principal agente ambiental relacionado con el desarrollo de neoplasias cutáneas. Según la Organización Panamericana de la Salud, el daño celular provocado por los rayos UV es acumulativo y se inicia desde la infancia, manifestando sus efectos a largo plazo en la etapa adulta.
Cuidado con el sol: prevención del melanoma
El melanoma es la variante más agresiva de cáncer de piel y está vinculado con episodios de quemaduras solares repetidas. No obstante, las consecuencias de la sobreexposición no son exclusivas de la dermis, afectando también la salud ocular y la respuesta del sistema inmunológico.
Entre las patologías oftalmológicas asociadas se encuentran las cataratas, el pterigión y diversas lesiones en la córnea. Asimismo, la radiación acelera el proceso de fotoenvejecimiento cutáneo, alterando la estructura del colágeno y la elastina en la piel de manera prematura.
En Argentina, las estadísticas sanitarias reportan miles de diagnósticos anuales de cáncer de piel. Ante este escenario, la prevención mediante el bloqueo físico y químico se presenta como la estrategia más efectiva para mitigar la incidencia de estas enfermedades en la población general.
En caso de exposición inevitable, se sugiere el uso de protectores solares de amplio espectro con un factor (FPS) mínimo de 30, con una frecuencia de reaplicación de cada dos horas.
Además, se aconseja el uso de indumentaria cerrada y colores claros, sombreros que cubran la totalidad del rostro y anteojos con filtros UV certificados. Estas barreras físicas son fundamentales para reducir la absorción de energía radiante en las zonas más sensibles del cuerpo.

