El consumo, muy estancado: las familias adoptan una postura "defensiva" al momento de comprar
Las personas limitan sus gastos a lo estrictamente necesario ante un escenario de incertidumbre y fragilidad económica.
Después de un cierre de 2025 marcado por la incertidumbre, el consumo privado en la Argentina mostró en enero una parálisis casi total, reflejando un escenario de extrema fragilidad en el poder adquisitivo de los hogares. Las familias adoptaron una postura "defensiva", limitando sus gastos a lo estrictamente necesario y postergando compras de mayor envergadura ante la ausencia de incentivos que dinamicen la actividad económica.
Este estancamiento se traduce en una dinámica de cautela que atraviesa a diversos sectores, desde la mesa de los argentinos hasta el mercado de bienes durables. Si bien se interrumpió una secuencia de caídas mensuales consecutivas que arrastraba el último semestre, la recuperación es tan leve que los especialistas prefieren hablar de una "meseta" más que de un repunte genuino. El panorama sugiere que, sin un motor claro de expansión, el gasto de los hogares continuará transitando por una zona de vulnerabilidad durante el primer trimestre del año.
El Índice de Consumo Privado (ICP-UP), elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, registró en enero una mínima suba del 0,1% mensual en términos desestacionalizados. Sin embargo, el dato que más preocupa a los analistas es la comparación interanual, que arrojó una caída del 1,5%, marcando el segundo retroceso consecutivo en esta medición.
El informe detalla un comportamiento muy dispar entre los diferentes sectores de la economía:
- Bienes durables: el sector automotor sufrió un duro revés. El patentamiento de autos cayó un 4,2% interanual, rompiendo una racha positiva de 17 meses. En la otra vereda, la venta de motos se mantuvo como la excepción del rubro con un alza del 15,3%.
- Consumo masivo: el ajuste llegó de lleno a la alimentación. El consumo de carne vacuna se desplomó un 6,5% interanual. Por el contrario, los combustibles mostraron una leve recuperación del 3,8%.
- Gastronomía y servicios: salir a comer fuera del hogar sigue siendo un lujo que muchos recortan. Los restaurantes tradicionales de la ciudad de Buenos Aires registraron una baja del 2,3% interanual.
- Semidurables: indumentaria, calzado y juguetería fueron los rubros más estables, con ligeras variaciones positivas que no alcanzan para cambiar la tendencia general.
El economista Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, explicó la situación en que "hay tres sectores que no crecen en términos reales desde el año 2017: comercio, industria y transporte", actividades que concentran cerca del 40% del Producto Bruto Interno y tienen un peso decisivo en el empleo y el consumo.
Di Pace agregó que "la inflación comenzó a acelerarse un poquito y le comenzó a ganar al salario registrado privado", mientras que el salario público arrastra un atraso mayor.
Por otra parte, consideró que el consumo masivo continúa siendo el termómetro más fiel de la economía. "No hay nada más fidedigno para medir el barómetro de la economía que el consumo masivo", afirmó el economista, y señaló un cambio estructural en la conducta del consumidor: "La gente compra por reposición, ya no por stock".
Gabriel Foglia, decano de la Facultad de Negocios de la UP, advirtió que la falta de un motor claro de expansión dificulta proyectar un escenario de crecimiento en el corto plazo. Un indicador clave de este freno es la recaudación real del IVA, que cayó un 3,1% interanual, acumulando su tercer retroceso consecutivo, lo que evidencia el menor nivel de transacciones en la economía.
Al mismo tiempo, las tasas de interés heredadas siguen siendo elevadas, lo que impacta tanto en los hogares como en las empresas, generando mora en tarjetas de crédito y encareciendo el financiamiento para capital de trabajo.
Si bien las compras con tarjeta de crédito crecieron un 11,7% interanual en enero, este número representa una "marcada desaceleración" si se lo compara con los niveles del 20% que se registraban a finales de 2025. Este escenario de prudencia extrema demuestra que las familias están evitando el endeudamiento, priorizando el ahorro o el pago de gastos fijos. Para los especialistas, retomar la senda del desarrollo requerirá políticas que reactiven el dinamismo económico y saquen al consumo de esta zona de estancamiento defensivo.

