El nuevo cepo: limitan la venta de las facturas con dulce de leche, ¿a qué se debe?
Las razones que llevan a esta decisión y la preocupación de los trabajadores del sector.
La imagen se viralizó en las redes sociales. “Docena: máximo cuatro de dulce de leche. Media: máximo dos de dulce de leche”, indicaba el cartel en la vitrina de una panadería.
Los comentarios surgieron rápido en X y otras plataformas. También, los interrogantes. ¿A qué se debe este límite en la venta de facturas? ¿Llegó la hora del cepo repostero? Al menos en esa y otras panaderías del conurbano, sí.
La razón es el aumento constante en el precio de este insumo y la necesidad de reducir costos. “En noviembre de 2023, el tarro de dulce de leche de diez kilos costaba entre 3.000 y 4.000 pesos y hoy sale alrededor de $60.000. En todo lo que es derivado del azúcar hubo subas tremendas”, confiaron fuentes del sector a Crónica.
Martín Pinto, presidente del Centro de Industriales Panaderos de Merlo, justificó la estrategia del cepo repostero. “Quizás la manera que tiene el colega para abaratar costos sea racionalizar algunas materias primas. Uno trata de ir a pérdida lo menos posible”, explicó.
De todos modos, esa no es la única maniobra a la que recurren las panaderías en esta época de ajuste y caída del consumo. “Hoy sólo se elaboran pan y facturas, junto con otros productos dulces y salados; es decir, lo que se vende en el día a día. Y en cuanto a las facturas, la cantidad mínima. Todo lo que sea tortas y sándwiches se hace por pedido. No se elabora más para tener en el mostrador, porque nadie compra y, al final, se tira”, señaló Pinto.
“Definimos que los comerciantes del sector hagan todo eso por pedido para no perder. Hoy la gente compra lo que puede, no lo que quiere”, subrayó a Crónica.
El cartel que se hizo viral y las estrategias de los panaderos para bajar costos retrataron la crisis de esta industria. Un informe privado indicó, en ese sentido, que más de 1.100 panaderías cerraron sus puertas en el país desde diciembre de 2023 a la actualidad. Este escenario fue generado por diversos factores: aumento de precios en materias primas, tarifazos en servicios públicos, suba del combustible y caída en el consumo de pan (-50%) y facturas (-78%).
“Hay una recesión terrible”, advirtió Gastón Mora, presidente del Centro de Panaderos de Avellaneda. “Cuando las panaderías bajan las persianas, sus dueños no vuelven a levantarlas, porque tuvieron que rematar las máquinas para pagar las indemnizaciones de los empleados”, sumó Pinto.
El dirigente recordó que las complicaciones del sector comenzaron en 2015 y se profundizaron con el gobierno de La Libertad Avanza.
“En la gestión de Alberto Fernández estuvimos mal con la pandemia y la inflación, pero habíamos armado la Mesa del Pan y nos sentábamos todos en igualdad de condiciones. Había acuerdos para ver qué porcentaje aumentaba, nosotros no perdíamos ventas y la gente podía comprar. Nos servía a todos. Y cuando empezó el gobierno de Milei, nos arruinó la devaluación. Para colmo, nunca dejaron de aumentar las tarifas de luz y gas. También subieron los combustibles. Esos son nuestros disparadores”, puntualizó.
Lejos de encontrar un freno, los precios de las materias primas sufrieron nuevos incrementos en los últimos 15 días. “La bolsa de harina de 25 kilos subió dos veces. Primero, aumentó el 12%. Y después, otro 10%”, dijeron fuentes del sector. A futuro, resumió Pinto, “la perspectiva del negocio es mala”.

