Murió "Locomotora" Oliveras, así fue su lucha en la vida: pobreza, madre adolescente y víctima de violencia de género
La vida de la boxeadora fallecida a los 47 años estuvo marcada por la superación de adversidades extremas y un legado imborrable en el deporte y la lucha por la igualdad de género.
Este lunes murió Alejandra “Locomotora” Oliveras a los 47 años. Un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico terminó con la vida de la ex boxeadora campeona del mundo en seis oportunidades, quien además supo ser una luchadora fuera del ring, con una historia marcada por la violencia de género, la pobreza y la maternidad a temprana edad.
Nacida en una familia humilde en El Carmen, provincia de Jujuy, su vida estuvo marcada por la superación de adversidades extremas a temprana edad.
A los 14 años, “Locomotora” quedó embarazada y comenzó a sufrir violencia de género por parte de su pareja, un hombre mucho mayor que ella. "A los 15 tuve a mi hijo. Me pegaba durante el embarazo, lo hizo también después que nació y hasta que me separé. Yo entiendo que si nacemos es para ser feliz y para disfrutar. ¿Por qué sufrir? ¿Por qué otra persona te puede lastimar?", dijo en una entrevista a un medio de la provincia de Santa Fe en 2021.
Los golpes recibidos por su pareja fueron un antes y un después en su vida, recordando que tiempo atrás "era normal que la mujer sufriera porque el marido le pegara, a nadie se le movía un pelo, una mujer denunciaba y no le daban pelota, la mandaban a la casa y se le reían".
Asimismo, Oliveras no bajó los brazos y enfrentó la adversidad. "Yo nunca acepté eso. Por eso aposté por el amor, por eso de tan niña me junté con él y tuvimos un hijo. Pero cuando empezó a pegarme no entendía el motivo. Dije: ‘eso no es el amor’“, recalcó.
La violencia de genero fue lo que la llevó a construir su camino en el boxeo para, en principio, dotarse de fuerza para aprender a defenderse. "Hacía flexiones de brazo, trabajos de fuerza, no me había subido a un ring antes de separarme de esa persona. Pero sí, aprendí a defenderme porque me preguntaba: ‘¿Hasta cuándo me va a pegar sin motivo?’ No tenía que sufrir así todos los días. Para pelear en contra del miedo, justamente aprendí a defenderme", relató.
El boxeo como herramienta de defensa
En ese sentido, dijo que lo primero que hizo fue "aprender a defenderme sola porque en el pueblo no había boxeo", y en los momentos en que su pareja no estaba en la casa aprovechaba a hacer "sentadillas y abdominales en el piso". "Entrenaba con mi sombra", agregó.
Hasta que llegó el momento en el que enfrentó a su pareja: "Un día vino a pegarme como lo hacía siempre. Entonces lo esperé, cerré el puño y le di con toda la fuerza que tenía. Cayó sorprendidísimo al suelo. Agarré mi bebé, una bolsa de nylon y me fui. No volví nunca más”.
Alejandra Oliveras logró enfrentar una situación adversa, un hecho que la encaminó hacia el futuro para a conseguir seis títulos mundiales en cinco categorías diferentes: Peso supergallo (WBC), Peso pluma (WBA y WBO), Peso ligero (WBC), Peso superligero (WBC) y Peso superpluma (WPC).
En Santa Fe creó una escuelita de boxeo gratuita en zonas vulnerables, exigiendo a los niños que presentaran su libreta escolar para fomentar la educación. Además, daba charlas motivacionales por todo el país, inspirando a mujeres víctimas de violencia de género a valerse por sí mismas, diciendo: “Yo sufrí violencia y el boxeo me salvó. Me dio dignidad y sueños”.
"Voy a seguir luchando por todas las mujeres del mundo, para que algún día seamos iguales", dijo “Locomotora”, convirtiéndose en una activista social e influencer a la vez para ayudar a los más necesitados y continuar con la lucha en búsqueda de la igualdad de género.
"Yo me considero un ejemplo por todo lo que sufrí, por todo lo que pasé. Porque salí para adelante, luché por mi lugar, yo soy un ejemplo y por eso me siguen y me quieren", concluyó.

