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Día Mundial Sin Tabaco: casi cuatro décadas de lucha contra el mayor flagelo prevenible de la salud pública

Cada 31 de mayo, la Organización Mundial de la Salud convoca al mundo a reflexionar sobre el impacto devastador del consumo de tabaco.

Cada 31 de mayo, desde 1988, el mundo conmemora el Día Mundial Sin Tabaco. La Organización Mundial de la Salud (OMS) instituyó esta fecha para alertar sobre los riesgos del consumo de tabaco y para abogar por políticas públicas que protejan a las poblaciones, especialmente a las más jóvenes, de una de las adicciones más letales que existen.

La jornada, que ya lleva más de tres décadas de lucha, nació como respuesta a una epidemia silenciosa que, décadas después, no ha cedido del todo su terreno.

Las cifras siguen siendo alarmantes. Según datos de la OMS, el tabaco mata a más de ocho millones de personas por año en todo el mundo, de las cuales alrededor de 1,2 millones son no fumadores expuestos al humo ajeno. 

Cada 31 de mayo se conmemora el Día Mundial sin Tabaco. 
Cada 31 de mayo se conmemora el Día Mundial sin Tabaco. 

Es la principal causa prevenible de muerte a nivel global: cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y enfermedades pulmonares obstructivas crónicas figuran entre las consecuencias más graves de un hábito que muchos adquieren en la adolescencia y del que pocos logran desprenderse sin ayuda.

La historia de esta fecha está ligada, inevitablemente, a la historia del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, adoptado en 2003 y vigente desde 2005, el primer tratado internacional de salud pública negociado bajo los auspicios de ese organismo. 

El acuerdo estableció obligaciones para los países firmantes en materia de impuestos, publicidad, empaquetado y espacios libres de humo. Su impacto fue real: millones de personas dejaron de fumar y millones más nunca empezaron gracias a las políticas derivadas de ese marco.

Sin embargo, el desafío se renueva constantemente. La industria tabacalera logró responder con nuevos productos -cigarrillos electrónicos, dispositivos de tabaco calentado, bolsitas de nicotina- que apuntan de manera agresiva a adolescentes y adultos jóvenes, presentándose bajo una falsa imagen de modernidad o menor daño. Los expertos advierten que muchos de estos dispositivos generan dependencia a la nicotina y que sus efectos a largo plazo sobre la salud aún no son completamente conocidos. La OMS los incluye cada vez más dentro del ámbito de regulación necesaria.

El Día Mundial Sin Tabaco es, cada 31 de mayo, mucho más que una campaña de concientización. Es el recordatorio de que una batalla de salud pública puede ganarse con voluntad política, evidencia científica y cooperación internacional. 

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