Qué es de la vida de Deborah de Corral: se casó, cambió de rumbo y dice ser una "chica tradicional"
La exmodelo y cocinera tiene una nueva realidad junto a su marido, el productor Gustavo Menéndez. Conocé todos los detalles.
Modelo, cantante, cocinera y ahora también emprendedora. Ya no alcanzan las etiquetas para describir a Deborah del Corral, una mujer empoderada que pese a las adversidades logró reconstruir su vida y hoy está mas feliz que nunca. Con un presente laboral y personal soñado, brindó confesiones que dejaron perplejos a mas de uno.
Pasó por las pasarelas, luego las dejó para animarse escribir sus propias canciones y lanzarse como cantante (tiene dos discos de solista) y hoy vive para explotar su veta culinaria: tiene un restaurante en el barrio de Little River. Después de vivir entre México, Los Ángeles y Buenos Aires, en 2015 se mudó a Miami junto a su gran amor, el productor musical, Gustavo Menéndez y logró instalar allí su propio negocio en base a lo que la apasiona.
Los fines de semana, Deborah recorre el mercado de Pinecrest en busca de productos orgánicos para su restaurante. "Por suerte, me adapté enseguida, cosa que no me pasó en Los Ángeles. Me reencontré con argentinos que ya conocía como Inés Rivero y me conecté con argentinos que no conocía, latinos y algunos gringos con swing (risas). Lo genial de Miami es que tenemos una comunidad variopinta y multilatina muy cálida, una cualidad que en otros estados ya es más difícil de encontrar", dice Deborah en diálogo con La Nación.
"Puede ser que ahora me haya vuelto una chica más tradicional. A cierta edad, una ya sabe lo que quiere. Y si realmente hiciste tu trabajo y aprendiste todo lo que te dio la vida, ya tendrías que estar preparada para la convivencia", afirma respecto a su vida en pareja junto a Gustavo. Luego aclara, entre risas: "Yo soy más difícil de convivir que mi marido, él me la hace más fácil, lo admito".
Sin embargo, respecto a su familia, reveló que jamás fue criada bajo el mandato familiar "susanito". "No tengo hijos y no planeo tenerlos por ahora. En un momento pensé “bueno, si se da, se da” y creo que de chica y con más pilas, probablemente hubiera tenido un hijo. Soy buena mentora y sería buena madre, por eso tampoco descarto la posibilidad de adoptar el día de mañana. Me gustaría vivir esa experiencia, darle una vida a alguien, facilitársela, y guiarlo", afirmó.
Un día en la vida de DeborahLa modelo asegura que se adaptó fácilmente debido a la gran cantidad de argentinos con los que comparte territorio, incluso varios conocidos. "Lo genial de Miami es que tenemos una comunidad variopinta y multilatina muy cálida, una cualidad que en otros estados ya es más difícil de encontrar. Eso sí, lo que me cuesta mucho es el clima de acá. Yo soy del Río de la Plata, me gusta el invierno, el frío, el cuero, las botas, la gamuza y Miami es un verano zarpado todo el año. Yo no soy una chica tropical", aclaró.
El único día donde no está al frente del restaurante es los domingos, "si es que tiene la semana organizada", según reveló. "Nos escapamos a la playa, vamos a comer afuera, salimos a caminar. Pensá que desde que tengo el restaurante, los fines de semana los tengo ocupados; los martes son ahora mi nuevo fin de semana", agregó.
Luego, respecto a la joya de su vida (Tigre), hizo un balance y concluyó: "Estoy muy contenta, los números nos están acompañando así que vamos bien. "Una cosa que descubrí en todo este proceso de aprender a manejar un restaurante es la intensidad del estado anímico y mental del gastronómico. Es complicado porque por un lado estás contento, feliz, orgulloso de lo que estás haciendo y por el otro, estás súper angustiada de que no hacés nada bien. Y no es que pasás de un estado al otro; son todos esos estados anímicos al mismo tiempo. Nunca había vivido algo igual".

